Prematuros

«Es muy duro irte a casa y dejar a tu bebé en la incubadora»

Irene nació a las 27 semanas de gestación con apenas 720 gramos de peso

La pequeña Irene con sus padres
La pequeña Irene con sus padres - L.M.
LAURA MONTES Dos Hermanas - Actualizado: Guardado en: Cádiz Provincia

A sus tres años, Irene del Carmen no para quieta ni un segundo. Corretea, baila, da saltos, juega y ríe a todas horas. Es una niña feliz que, a su corta edad, se ha convertido ya en toda una luchadora. Nació prematura con tan solo 27 semanas y cuatro días de gestación, pero su energía y ganas de salir adelante pudieron más que los apenas 34 centímetros y 720 gramos con los que llegó al mundo. Era tan pequeña y frágil que sus padres no pudieron acunarla en sus brazos hasta dos semanas después de nacer. Luego vinieron días, semanas y hasta meses en un hospital que se convirtió en la segunda casa de esta familia de Dos Hermanas.

Los padres de la pequeña Irene, Jesús de la Torre y Macarena García, recuerdan ahora para ABC, con motivo de la conmemoración del Día Internacional del Prematuro –que tiene lugar cada 17 de noviembre-, la historia de lucha y superación que protagonizó su hija desde su primer instante de vida, cuando llegaba sin que nadie lo esperara un 8 de marzo de 2013. Gracias a los avances médicos, el índice de supervivencia de estos niños ha aumentado considerablemente. Sin embargo, según los datos, el número de nacimientos prematuros, lejos de disminuir, ha experimentado un ligero aumento en los últimos años por causas que podrían estar relacionadas con una maternidad tardía, la fecundación in vitro o el tabaquismo.

En el caso de Irene, la menor debería haber nacido en junio, pero en torno a las 20 semanas su madre tuvo una rotuna de la bolsa que la obligó a ingresar hasta en dos ocasiones. La segunda vez que Macarena entró de urgencias en el hospital, se puso de parto y nació Irene. «Fueron varios días críticos porque no se sabía si iba a salir adelante o no», explica emocionada su madre. La pequeña pasó 81 días en la Unidad de Neonatología del Hospital de Valme luchando por seguir adelante. En la primera semana perdió peso y se quedó en los 580 gramos, estaba completamente entubada y con poca fuerza.

Tal era la vulnerabilidad de Irene en esos primeros días de nacer que hasta las dos semanas su madre no pudo tenerla en sus brazos para su cuidado por el método «canguro», que estimula el contacto piel con piel del bebé con su madre. «Cuando por fin la tuve en mis brazos, sentí una mezcla entre miedo y satisfacción, ya que cuando te quedas embarazada siempre piensas en ese momento en el que tendrás a tu hija contigo», reconoce Macarena. Para los padres de Irene, la Unidad de Neonatología de este hospital sevillano se convirtió durante unos meses en su segundo hogar y el personal sanitario del mismo, en una extrapolación de su familia. «El irte cada día del hospital sin tu bebé es muy duro. Me fue muy difícil estar en casa sacándome leche cada tres horas sin tener allí a mi hija conmigo», recuerda esta madre.

Unos dos meses y medio después de su nacimiento prematuro, Irene pudo salir del hospital y, tras unas primeras semanas de adaptación, su evolución en todo este tiempo ha sido como la de cualquier otro niño nacido a término. «Empezó a hablar muy pronto y a andar con once meses, era tan pequeñita que daba hasta cosa verla dar sus primeros pasos», asegura Jesús, quien es también el presidente de la asociación Pequevidas, la entidad surgida entre padres de prematuros del hospital de Valme que ha organizado recientemente, junto con el centro hospitalario, las I Jornadas de la Federación Nacional de Asociaciones de Prematuros. Dicho encuentro, celebrado en Dos Hermanas, contó con la participación de especialistas que profundizaron en los cuidados del bebé tras su estancia hospitalaria y en los problemas que estos prematuros pueden desarrollar con el paso de los años, tales como enfermedades respiratorias, dificultades psicomotoras o trastornos del comportamiento.

Uno de cada diez

Como Irene, uno de cada diez niños nace de forma prematura en Sevilla, esto es, antes de las 37 semanas de gestación. Solo en la Unidad de Neonatología de Valme, de hecho, se atienden cada año a unos 300 prematuros, lo que supone que la prematuridad -según considera el coordinador de esta unidad, el doctor Javier Casanovas- es un «problema de salud pública» sobre el que «no hay tanta concienciación, a pesar de ser un tema tan importante».

El hospital de Valme es, además, pionero en implantar en Andalucía programas que potencien la humanización de la asistencia neonatal. «No nos ingresa un niño, sino una familia», asegura el facultativo. Por ello, además de los «cuidados canguro», se mantiene una línea de «puertas abiertas» para que los padres puedan estar con sus bebés ingresados durante las 24 horas del día, entre otros servicios.

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