Cádiz Provincia

¿Qué falló en el asesinato de la joven de Olivares a manos de su pareja?

Una juez, respaldada por la Fiscalía, había denegado la protección de la víctima un mes antes de su muerte

Según el TSJA, un informe policial concluía que no había riesgo para Stefani María González

Concentración de repulsa en la plaza del Ayuntamiento de Olivares
Concentración de repulsa en la plaza del Ayuntamiento de Olivares - JUAN JOSÉ ÚBEDA

El último crimen machista en la provincia ha puesto en cuestión, una vez más, la eficacia de la protección que reciben las mujeres amenazadas que denuncian. Stefani María González, de 26 años y vecina de Olivares, fue apuñalada presuntamente por su marido el domingo. Un mes antes, la denuncia que había presentado fue archivada en el juzgado mixto número 2 de Sanlúcar la Mayor. La juez entendió que la paliza que había recibido había sido fruto de una pelea de pareja, de una crisis conyugal y que no había riesgo para la joven. 30 días después, José Manuel R. M. acudió a la casa donde trabajaba su mujer de asistenta, logró que saliera a la calle y la apuñaló en el corazón. Sus hijos de 3 y 5 años estaban presentes.

La plaza del Ayuntamiento de Olivares se llenaba ayer de vecinos, al filo del mediodía, convocados a una concentración de repulsa por el crimen de su vecina. Stefani era de origen dominicano y llevaba cuatro años viviendo en la localidad del Aljarafe donde había llegado procedente de su país en compañía de su pareja.

Antes del minuto de silencio, la delegada de la Mujer, Carmen Mateos, leía un emotivo manifiesto en el que reveló cómo la víctima había acudió al Consistorio a pedir ayuda y cómo desde la Administración local se articularon medidas para alejarla del agresor. «Ella pensaba que guardando silencio no ponía en peligro a sus hijos. Muchos pensábamos que esto se veía venir».

La víctima definía a su asesino como un controlador obsesivo que sabía cómo golpearla sin dejarle marcas

La joven les contó también que los malos tratos ya los venía sufriendo desde que vivían en República Dominicana y que su pareja era un controlador obsesivo, que no la dejaba relacionarse. Algunas veces la vieron en el pueblo con señales en la cara de haber sido golpeada, otras veces no. Asustada y sin familia a la que recurrir, temblaba cuando hablaba de él. «Como ella decía, él sabía cómo hacerlo para no dejarle marcas», explicaba la edil de Olivares.

Stefani finalmente denunció hace un mes, pero la misma juez que previsiblemente tome declaración hoy al presunto asesino, le denegó la orden de protección. El TSJA emitía un comunicado señalando que la decisión se acordó ante «las versiones contradictorias» de la mujer y el marido, «el parte de lesiones aportado por el denunciado así como la calificación de riesgo no apreciado realizada por las fuerzas de seguridad». La Fiscalía también se opuso a la medida de protección porque el informe policial no lo aconsejaba.

Apertura de investigación

Los hechos han acabado confirmando que esa evaluación de riesgos falló. La polémica está servida. El delegado del Gobierno, Antonio Sanz, anunciaba la apertura de una investigación por parte de la Unidad de Violencia de Género de la Delegación para aclarar «todos los procedimientos seguidos teniendo en cuenta que finalmente culmina en una decisión judicial». Sanz, que había acudido a la concentración convocada por el Ayuntamiento de Sevilla, añadió que: «Valoraremos y analizaremos todas las circunstancias. Se trata de buscar la mejor conclusión para que no vuelva a ocurrir, pero evidentemente es una investigación que haremos entre todos».

Los agentes tapan el cuerpo de la víctima con una sábana
Los agentes tapan el cuerpo de la víctima con una sábana- EFE

A pesar de la decisión judicial, desde el Consistorio de Olivares, a través del punto de Igualdad, siguieron manteniendo el contacto con ella. Una de las trabajadoras de esta oficina recordaba una de las visitas de la víctima, que fue interrumpida por su marido porque insistía hablar con ellos «para dar su versión». José Manuel R. M., de 41 años, intentaba convencer a todos que la culpa la tenía su mujer, que se reía de él y le insultaba. Lo consiguió con la juez, pero no con las trabajadoras del Ayuntamiento que le ofrecieron a Stefani que se marchara a una casa de acogida. Ella lo rechazó porque no quería que sus hijos vivieran escondidos. Desde el domingo, los menores están en un centro tutelado.

«Esto es intolerable. No se puede querer a quien no se ama. Nadie es dueño de nadie. Es necesaria más vigilancia sobre los agresores, claro que sí. Pero también es necesario trabajar en la prevención y en la educación en valores de igualdad», leía con la emoción contenida la edil Carmen Mateos. El Ayuntamiento, que ha decretado tres días de luto oficial, se ha puesto en contacto con el Consulado para localizar a la familia de Stefani por si procede repatriar los restos mortales de la joven.

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