Accesibilidad

La odisea de conseguir una rampa en su calle

Manuel lleva un año batallando con el Ayuntamiento para que haga su calle accesible y poder salir a la calle

Manuel necesita la ayuda de tres personas para poder salir de su casa
Manuel necesita la ayuda de tres personas para poder salir de su casa - ABC
A. MALLADO Alcalá De Guadaíra - Actualizado: Guardado en: Cádiz Provincia

Una rampa, sólo eso y la vida de Manuel Martín cambiaría por completo. La suya y la de sus familiares. Una rampa en la calle en la que vive le permitiría volver a salir a la calle, pasear, ver a sus amigos. Pero lo que es sencillo, la burocracia lo convierte una odisea y desde hace un año este jubilado alcalareño luchan por algo tan sencillo como que su calle sea accesible.

Manuel que tiene 73 años, debido a una enfermedad, se vio hace un año en una silla de ruedas. En ese momento como el mismo afirma «se empiezan a forjar los barrotes de una celda ante la imposibilidad de bajar y subir escaleras». Se ve confinado en su casa, una vivienda de la calle Logroño, en la barriada de San Agustín. Una calle que como muchas en su entorno presenta varios tramos de cuatro escalones hasta llegar a su casa.

Entonces comienza su odisea con el Ayuntamiento para que estudie su caso y tome medidas. Desde entonces por su calle han pasado técnicos municipales y el concejal de Servicios Urbano. Pero por ahora, aún no ha logrado nada. Le dicen que ya está hecho el estudio, pero no hay dinero para la obra de  una simple rampa. Lo mismo que le dijeron hace unos meses y que no han cumplido, afirma Manuel.

Mientras sigue encerrado en su casa sin más salidas que las que hace al médico. Algo que se convierte en toda una «aventura». Por su cuenta, la familia ha hecho una rampa de madera que se adosa a los escalones en forma de cuña y por ella sube la silla. Pero necesita dos personas para la operación y a su esposa, que tiene 70 años le resulta imposible ayudarle.. Sus dos hijas, que se las ven y se las desean en sus trabajos para poder acudir a la laboriosa faena. Los vecinos de la calle colaboran y entre todos consiguen salvar el obstáculo, no sin un riesgo importante de que la silla resbale y se precipite con Manuel en ella.

Mientras este alcalareño permanece en espera ante una administración impasible que tiene en su mano cumplir lo que es derecho ciudadano. «Sólo pido algo tan sencillo y cotidiano, como salir a la calle....y vivir», afirma Manuel.

 

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