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«Supervivientes»

Saray Montoya: buena persona, mala concursante en Supervivientes

El éxito del reality es una evidencia, aunque en Telecinco no lo enseñen todo

Saray Montoya en Supervivientes
Saray Montoya en Supervivientes - TELECINCO
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Ha vuelto Saray Montoya y ha visto cómo en la isla de «Supervivientes» su amiga Raquel Mosquera está tan sola y aislada como Cristina Cifuentes en el PP. Las de la tele también hablan de política. Alba Carrillo citó a Cifuentes el domingo en el debate del reality. Y Olvido Hormigos, cuando la llevaron a «Sálvame» para hablar de la sentencia que ha dado la razón a Belén Esteban frente a Toño Sanchís, su representante, recordó al magistrado alemán de Schleswig-Holstein y soltó: «Los jueces se equivocan».

El PP de Madrid también se pareció a «Sálvame» cuando se le ocurrió tuitear lo de «¿Tienes una pista para esclarecer el montaje contra Cifuentes? Háznosla llegar». En el programa de Telecinco ponen a veces un letrerito solicitando ayuda («Si tienes alguna noticia de un famoso…»). A Saray la echaron del concurso porque tiró del pelo a Romina Malaspina y le dio unos pisotones. Poca cosa. Faltó un «Me llamo Saray Montoya… Prepárate a morir». La argentina Malaspina, que quizá salga hoy, se puso tan digna como Valentino Rossi con Márquez, cuando fue ella la que provocó el incidente y había anunciado que su intención era que le pegaran (a Mosquera, su otro objetivo, la llamaba loca, como en la canción de Mocedades). Las imágenes no las hemos visto.

Saray Montoya, además de pedir perdón, dijo a Jorge Javier el martes (aquí hay gala casi todos los días porque todos los días funciona) que era una buena persona pero una mala concursante. Lo contrario que Sofía Suescun, buenísima concursante pero alguien a quien quieres lejos. En Honduras está bien. En Nueva Zelanda, mejor. Los del programa ahora le echan/mandan a Hugo Paz, ex novio al que conoció en «Mujeres y hombres y viceversa». Qué quieren, la gente de este gremio no se conoce en Yale. Antes le mandaron a Alejandro Albalá para que cortara con ella por sus coqueteos con Logan. A Alberto Isla le enviaron a Chabelita y acabaron casándose por el rito Telecinco. María Lapiedra se ha ido. No aguantaba más. El público ni se ha enterado de su presencia. Los jóvenes son furrufalla. Flojos, más que flojos. También en la política.