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First Dates

Rechaza a su pareja stripper en «First Dates» por ser «demasiado liberal»

Aunque Ibra empezó diciendo que respetaba el trabajo de Alexia, al final acabó echándole para atrás

CUATRO
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Segunda oportunidad de esta semana para los solteros de España que busquen encontrar pareja con medio país mirando. «First Dates», el apodado por su presentador como restaurante del amor, volvió a acoger este martes a una nueva remesa de personajes excéntricos y que sorprenden al espectador por su aspecto y sus peculiares comentarios.

Ya para empezar entró por la puerta del restaurante Alexandra, alias Alexia, una gaditana de 27 años que se dedica a lo que ella lamaba «el mundo de la noche». Para hablar claro, era stripper y gogó, por lo que buscaba a un chico «que no sea celoso, pues tienen que aceptar mi trabajo, en el que estoy con otros hombres, me exhibo...». Pasó luego a explicar las dos únicas adicciones que decía tener: el gimnasio (su rutina de entrenamiento superaba las dos horas diarias) y los tatuajes (sus brazos y pecho estaban cubiertos de tinta). Se sentó a su mesa Ibra, un estudiante barcelonés de origen guineano, entusiasta y también adicto a machacar y definir su cuerpo.

La conversación fue fluida y pronto descubrieron sus muchos puntos en común. El trabajo de Alexia fue uno de los asuntos que monopolizó la cita, y aunque Ibra no pudo muchos reparos, ella le reprochó igualmente ser «un poco más celosillo de la cuenta». Tras terminar de cenar, la pareja pasó al reservado donde Ibra le pidió a Alexia que le mostrase algunos de sus bailes. Con el hombre sentado en su silla, la gaditana se aplicó en el arte del perreo y destacó como una gran dominadora de su técnica. Luego, ya los dos sentados de nuevo, empezaron a besarse en el cuello, lo que hacía pensar que el desenlace iba a ser feliz. Sin embargo, aunque Alexia declaró querer volver a verse con Ibra, pero él, sin embargo, declinó la invitación porque la joven le parecía «demasiado liberal».

Luego apareció por allí Enrique, un joven tímido y apocado que se presentó como «trader de bolsa, porque he trabajado mucho para llegar hasta aquí y eso lo valoro, por lo que busco a una chica especial». A Gabriela, la peruana a la que «First Dates» sentó a la mesa con el broker, no le gustó demasiado la profesión de Enrique, a pesar de lo orgulloso que el cántabro se mostraba de sí mismo. La cita no fue especialmente intensa y la chispa del amor no llegó a verse en sus ojos, aunque sí que fue una conversación cordial y animada. A pesar de todo, el detalle de Enrique de regalarle una rosa al final de la cena, acabó de convencer a Gabi de darle una segunda oportunidad al joven broker.