«Radio Gaga», conversaciones largas y humor contra el drama infantil

ABC visita las grabaciones de la segunda temporada del aplaudido programa de #0

Actualizado
Enviar noticia por correo electrónico

La Casa dels Xuklis es un hogar de acogida lleno de magia. En este lugar, además de los simpáticos muñecos diseñados por la dibujante Roser Capdevila («Las tres mellizas») que solo pueden ver los más pequeños, viven 25 familias con niños enfermos de cáncer que deben desplazarse de sus lugares de origen para recibir tratamiento en los hospitales de Barcelona como el Vall d’Hebron, situado a escasos metros del recinto. En el acogedor jardín de este edificio inspirado en la arquitectura de los monasterios se ha instalado la caravana de Radio Gaga, conducida por Manuel Burque y Quique Peinado, que durante dos días abren los micrófonos de #0 a cualquier persona relacionada con el lugar que quiera contar su historia.

«Buscamos colectivos pequeños que vivan como tal, donde haya una sensación real de comunidad y podamos instalar una radio hiperlocal. Y luego nos interesan lugares que puedan empatizar con nosotros, que el espectador sienta que es algo que a cualquier persona le puede suceder» explica Amparo Castellano, directora de entretenimiento de la productora, DLO Magnolia. «Como vamos a sitios muy delicados, intentamos respetar mucho y formar parte de las actividades que realizan. Entonces surge la magia y te conviertes en parte del paisaje, no eres una cosa externa que molesta. A partir de ahí la idea es estar y escuchar».

Antes de que lleguen los presentadores, las redactoras del programa (en su mayoría mujeres, como gran parte del equipo) pasan unos días en la localización buscando gente que quiera contar su historia y gestionando los permisos necesarios para instalar una antena de radio con un alcance de dos o tres kilómetros. Después llega la caravana de Radio Gaga, reparten transistores entre los habitantes y empieza el maratón de radio, hoy entre los Xuklis. Esta segunda temporada, que se estrenará en 2018, visitarán cinco lugares más: Órgiva, un pueblo multicultural de Granada; el centro de acogida de sin techo Carmen Sacristán, de Rais Fundación; la asociación de jubilados de Bargas, a quienes acompañan de vacaciones a Benidorm; el Instituto de Trastornos Alimentarios de Argentona (Cataluña) y un destino sorpresa fuera de España.

Adaptación de un formato belga creado por dos hombres que vivían en la caravana y decidieron contar su experiencia en un programa, la versión española de «Radio Gaga» está más cuidada estéticamente y tiene más toques de humor. «Aquí fuimos valientes porque dijimos que se podía hacer humor con estos temas, porque en el fondo eso es normalizar. Incluso humor negro», puntualiza Joanna Pardos, directora del formato, mientras escucha desde la distancia el testimonio de una joven voluntaria de la Casa de los Xuklis que hace años vivió allí. «Cuando te pasa una cosa así es imposible vivirlo sin humor, por eso el humor debe estar incorporado. Lo que es antinatural es tratarlo desde el drama y la emoción, la gente se ríe de su drama, de sí mismo y de todo para poder sobrevivir. Y así lo debe mostrar el programa», insiste Jorge Ortiz de Landázuri, jefe de programas de #0, satisfecho con el tono que han encontrado para el espacio, aplaudido por crítica y público.

Escuchar y escuchar

«El formato tiene un toque de humor por nuestra manera de ser. A mí cuando la gente me dice que ha visto el programa y se ha reído me llama la atención, porque yo nunca me río grabando; al revés, me da mucha pena», cuenta Quique Peinado, que en este programa olvida al periodista que es. «A veces es como hacer bromas con un camión cargado de nitroglicerina, no saber medir. El humor es la herramienta, porque desahoga», admite Burque. Ambos reconocen que en esta segunda temporada han aprendido a mirarse más entre ellos, a escucharse más y a aprender aún más de todos aquellos que pasan por los micrófonos de Radio Gaga. «Hay mucha gente que usa nuestros micrófonos como terapia y eso es una responsabilidad», reconoce Burque.

Ellos apenas conocen unos pocos datos de las personas que se sientan en la caravana, lo que hace que la conversación y el interés por cada caso sea real. La directora apenas les da unas indicaciones a través del pinganillo. «No existe el “¡Corten!”. Todo vale para dar espontaneidad. A veces preferimos que pasen cosas que en otro formato cortarías”, sostiene Pardos.

Seguir la vida

Y lo que se escapa a la mirada del reducido equipo que vigila las grabaciones o a las cuatro cámaras que graban la escena desde lejos lo registran las otras dos unidades de vídeo, encargadas de grabar las escuchas de aquellos que tienen un transistor y seguir el día a día de los protagonistas de cada episodio fuera del rodaje. «La intención es interferir lo menos posible, hacerlo todo muy observacional y generar el clima necesario para que la gente se relaje y olvide de las cámaras. Al no repetir tomas hay veces que se pierden cosas, pero tú sabes que sucederán otras», reflexiona Román Parrado, realizador de «Radio Gaga». En esta entrega, el equipo aún no sabe si podrá acudir al hospital a charlar con una joven ingresada que tiene la ilusión de conocer a Peinado y Burque.

El último desafío está en la sala de posproducción. «Somos conscientes de que las cosas a veces se magnifican cuando te miran todos. En la sala hacemos ese trabajo de refrigerar. Si no lo hiciéramos yo me sentiría muy estafadora, porque de verdad se les olvida que están» en un programa, y sería una faena contar cosas que sabes que en una entrevista formal no hubieran salido. Hay que tener tacto porque si no, los protagonistas se pueden sentir muy traicionados», recuerda Pardos que, al igual que los presentadores, siempre ofrece un abrazo a los personajes que salen de cada entrevista.

Pedagogía

Quienes no se quejan son los que, pese a abrirse en el programa, finalmente quedan fuera del montaje final. «Nadie se frustra, pero es cierto que hacemos pedagogía. La idea es que entiendan que lo que importa es el programa de radio, lo que hacemos aquí durante dos días, y no el programa de 50 minutos de televisión, donde por lógica no cabe todo. En general, están más preocupados por que se represente bien a la comunidad», concluye la directora.

Precisamente en la radio está, según Burque, la clave del éxito del formato. «Parece que la televisión te quiere llevar a sitios de forma forzada, pero la radio, aunque tenga cámaras grabándote, no te puede estafar», plantea el actor y guionista. Según Peinado, el secreto es el tiempo. «Aquí nadie hace nada para la cámara, no nos maquillamos, estamos en nuestra casa y nuestra radio y la gente pasa hasta dos horas aquí. Es como un documental de monos», bromea Peinado. El director de programas de #0 lo explica de forma más sencilla: «Mostrar sin grandes fuegos artificiales la realidad de ese colectivo». Aunque en el fondo, en la atmósfera que crean también hay algo de magia.

comentarios