Quejas en la redacción de TVE por la presión del Consejo de Informativos

El órgano de control de la cadena justifica sus actuaciones: «Tenemos la convicción de que es bueno para la empresa»

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El pasado lunes, numerosos profesionales de TVE se reunieron ante la mesa de edición del Telediario para protestar por el tratamiento dado a la crisis independentista de Cataluña. Muchos mostraban carteles con la palabra «vergüenza» en castellano y en catalán («vergonya»). Estas imágenes se difundieron luego en las redes sociales a la velocidad acostumbrada. No era la primera vez que ocurría algo así. En San Cugat (Barcelona), ese día se celebró una manifestación contra las cargas polciales y «la manipulación».

El Consejo de Informativos de TVE emitió además un comunicado en el que «exigía» la «dimisión inmediata» del director de Informativos, José Antonio Álvarez Gundín. También se acusaba a la corporación pública de hacer «dejación de sus obligaciones y dejar en el ámbito de otras televisiones la responsabilidad de informar a los ciudadanos».

ABC ha hablado con varios de los protagonistas o afectados. Algunos no quieren hablar. Otros ruegan que se respete su anonimato por miedo a las consecuencias. El clima ya es suficientemente difícil. Álvarez Gundín, por su parte, declinó comentar lo ocurrido.

Los más críticos hablan de «escraches» y describen la situación como «infernal». Un redactor aseguraba que se sentía vigilado, «esperando el fallo para hacerlo público». «Todos cometemos errores», añadía, «pero si cerca de ti sientes esta presión es más difícil sacar el trabajo adelante». «Como redactor de base», decía otro, «intentas cumplir lo mejor que puedes, hacer lo que te piden sin enfrentarte a nadie, pero he visto a compañeros del consejo pasearse por las mesas avisando: “Cuidado con lo que haces con esta información”». «Son prácticas muy desagradables», describe alguien, «justo de gente que habla de libertad. El consejo tenía buenos propósitos y se ha radicalizado».

El lavado en público de los trapos sucios escuece: «El debate en una redacción es sano, pero nadie airea intimidades». «Publican vídeos sin permiso de personas que, con más o menos acierto, están en su ámbito privado de trabajo. Me parece más grave que el escrache y pasa con impunidad. Luego, siéntate a escribir la pieza siguiente». «Los que protestan tienen razón en algunas cosas», admite otra persona, «pero si ese tuit lo haces en la tele privada, esos medios que defienden tanta libertad te echan a la calle. Hay otras maneras de denunciar las cosas», insiste.

No falta quien recuerda que más de un trabajador ha acudido al psicólogo. «No hay casos graves de gente que se quiera quitar la vida, pero algunos han necesitado ayuda». «Lo que yo he visto en esta casa, y he pasado por medios públicos y privados, no lo he visto en ningún sitio», agrega.

Respuesta del Consejo

Alejandro Caballero, presidente del Consejo de Informativos, defiende la misión de control que ejerce este organismo. También critica que la dirección de Informativos solo esté dispuesta a mantener las dos reuniones al año que el estatuto marca como obligatorias y que aún no hayan celebrado un encuentro con el director del canal 24 Horas.

Sobre la protesta del día 2, asegura que fue «espontánea» y no organizada desde el consejo. «Aunque es difícil no respaldarla», añade, si bien dice que muchos se quedaron al margen. Caballero explica que la protesta «estaba dirigida a los responsables editoriales, que son los que aparecen en la foto mayoritariamente». En general, niega que se dirijan a redactores: «Documentamos las malas prácticas y a veces a los compañeros de base les recordamos el estatuto, que el periodismo es un servicio a los ciudadanos, no al Gobierno. Lo dice la ley».

El presidente del Consejo de Informativos niega también que ellos ejerzan presiones: «No lo definiría así. A redactores difícilmente nos dirigimos, salvo después de la emisión de alguna pieza. A la dirección sí le mandamos mensajes previos, advirtiendo de la obligación que tienen. Comprobamos alguna vulneración y preguntamos en qué circunstancias se produjo. Si los compañeros lo sienten como presión, de verdad que lo siento. Es un ejercicio de regulación. En los informes, salvo algún error que se puede escapar, no mencionamos a redactores».

Sobre subir fotos sin permiso, Caballero comprende las quejas: «Probablemente también me molestaría. Eso no lo avala el consejo pero en efecto esas fotos las hemos retuiteado», admite. «Tenemos la convicción de que esto está bien porque es bueno para la empresa», resume el presidente del consejo. «No es un enfrentamiento personal con nadie. Tengo buena relación con responsables editoriales y no tengo intención de romperla por diferencias profesionales».

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