«Mi casa es la tuya»

El defecto de Inés Arrimadas, según Albert Rivera

Bertín Osborne viaja hasta Barcelona para entrevistar a Inés Arrimadas y Miquel Iceta

Inés Arrimadas, en «Mi casa es la tuya»
Inés Arrimadas, en «Mi casa es la tuya» - TELECINCO
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Barcelona ha sido la ciudad elegida por Bertín Osborne para entrevistar a dos políticos en el nuevo programa de «Mi casa es la tuya» (Telecinco, 22.00): Inés Arrimadas, portavoz de Ciudadanos y jefa de la oposición en el Parlamento de Cataluña, y Miquel Iceta, secretario general del Partido Socialista de Cataluña.

«Recibo el odio y el cariño más espectacular todo diariamente», confiesa duramente Inés Arrimadas, la primera invitada del programa. La presidenta del Grupo de Ciutadans habló de sus raíces jerezanas, de su infancia siendo la menor de cinco hermanos y su pasión por el fútbol y por Pep Guardiola. «Llevaba la carpeta al colegio con fotos de Guardiola...», confiesa, mientras puntualiza que prefiera su faceta de futbolista o de entrenador. Porque Arrimadas es una fanática del fútbol; de hecho, lo primero que aprendió en catalán fue el himno del FC Barcelona.

Inés Arrimadas llega a la política de casualidad. «Una compañera que mitin, del chico este que habla también...», recuerda mientras cuenta que terminó yendo al encuentro con Albert Rivera. Por aquel entonces, Ciudadanos aún era un partido minoritario, que no abarcaba más allá de Cataluña. «Me sorprendió lo que vi (…), pero tampoco salí de allí como si hubiese visto a la Virgen», matiza. Arrimadas necesitó su tiempo. Hasta que conoció Ciudadanos reconoce que había votado al menos malo, para quitar lo que había o por ejercicio de responsabilidad. Pero fue con Ciudadanos con el partido que sintió «estar votando a su partido».

Arrimadas no tiene problemas en decir que «hay machismo en la política. Lo hay cuando todas las políticas se habla más de lo que llevamos puesto que de lo que hemos dicho». Sin embargo, lo que le toca la «fibrilla» lo que suena a machismo, al referirse a un tuit que le deseaba que «fuera violada en grupo».

En la cocina fusionó sus raíces andaluzas y su sentimiento catalán preparando salmorejo y butifarra con alubias porque, como volvió a repetir que se siente «andaluza, catalana, española y europea». A la comida se incorporará Albert Rivera al quien asegura «no ver como un jefe» y quien se atreverá a confesar cuál es «el único defecto de Inés Arrimadas: es perfeccionista así que si tiene uno, no deja que lo veamos». Pero de lo único que se arrepiente de no haber aún aún es «de no tener hijos». Antes de eso, la presidenta de Cuitadans que «quiero ser la presidente de los catalanes, también de los independentistas».

Además, el presidente de Ciudadanos se tomó una licencia para buscar el lado positivo de la crisis catalana: «No he visto a los españoles tan unidos como ahora. Ha servido para unir a la derecha, a la izquiera y al centro. Después del gol de Iniesta, Puigdemont... Nadie ha unido tanto a España. Eso sí, lo que ha unido Puigdemont que no lo separe nadie». ¿Se podía haber evitado? «Seguro. Llevamos 30 años dándole a los independentistas lo que le da la gana», añade el presidente del partido. También intervino Xavier, marido de Inés, a través de videoconferencia para desvelar cómo se enamoraron a pesar de pertenecer a partidos diferentes.

Iceta para cenar

Para la cena, Bertín tuvo a Miquel Iceta en el menú (como acompañante). El líder del Partido Socialista de Cataluña contó cómo vivió una infancia marcada por la religión. «Tenemos un núcleo familiar muy pequeñito: mi hermana, mi madre y la tata», cuenta. Sin embargo, se fue separando de la religión cuando entró en conflicto con su homosexualidad. «Había que confesarse y contar que tenía relaciones con chicos y… y se me complicó la cosa», dice. Iceta se define como buen estudiante y lector, pero mal deportista; y se atreve a confesar que «el día que la política le deje», le gustaría tener una librería. No solo habló de su infancia, también de sus inicios en la política o cómo ha sido su trayectoria en el Partido Socialista. También tuvo palabras para recordar a Carme Chacón. «Era increíble. Nos contaba la dolencia que tenía, pero su vida no tenía nada que ver. Estaba al pie del cañón», cuenta.

Miquel Iceta, en «Mi casa es la tuya»
Miquel Iceta, en «Mi casa es la tuya»-MEDIASET

«Un tipo bajito, gordito, calvito, que es gay... Yo no me pensaba como candidato. Nunca», confiesa. Lo peor no queda ahí, «disfruté». Iceta recibió más de una negativa hasta que terminó siendo el candidato. «Los resultados fueron muy malos, pero mejores de los que se esperaban así que volvieron a confiar en mí», cuenta. Pero el líder del Partido Socialista de Cataluña no estaba dispuesto a ser el único que recibiera preguntas. «¿Cómo hemos llegado hasta el Bertín de hoy?», preguntaba Iceta al presentador de «Mi casa es la tuya». «Yo soy vendedor. Vendo lo que me pongan. Ahora me vendo a mi mismo que es lo más fácil», contesta Bertín.

También, habló del baile que protagonizó durante la última campaña electoral, una anécdota que dio mucho que hablar: «Iceta en ‘modo mitin’ es otro Iceta. Cuando mi madre lo ve, me dice ‘¿por qué gritas?’». «La primera vez que pasó Sánchez me miraba con cara de 'pero que hace'», dice, mientras que confiesa que sus compañeros se asustaron de cómo se podría interpretar el baile. «Pensaban que era muy frívolo».

Pero también aportó cómo está viviendo la situación por la que atraviesa Cataluña: «Tener que abandonar un hemiciclo en el momento de una votación para mi es tremendo. Es lo contrario por lo que toda la vida he luchado». Además, contó la perspectiva que él tiene de Puigdemont: «Le conozco relativamente poco, pero sé que siempre ha sido indepentendentista. Recuerdo un día que me enseñó un recorte de un diario de los ochenta. En él, aparecía un grupo con una bandera de la independencia y él era uno de ellos». Iceta asegura que procura tener buena relación, aunque haya discrepancia. «Intenté hasta el último momento que fuese él quien convocase las elecciones para evitar la aplicación del artículo 155», dice.

Iceta está pasando una etapa complicada y confiesa que ha tenido tres pilares: «uno de ellos es Pedro Sánchez». Otra de ellas está siendo Nuria Marín, alcaldesa de Hospitalet de Llobregat, quien se enfrentó a Puigdemont en los actos de la Diada. «Me supo muy mal lo que hizo. Nos pidió que colaboráramos con las labores del referéndum. Además, somos los referentes de nuestras localidades... Y creo que fue un grave error por su parte porque se ha demostrado que la Generalitat podría organizarlo perfectamente sin ayuda», cuenta mientras que matiza que como alcaldesa, «su función es la de proteger a sus ciudadanos». Por ello, Marín pidió durante el 1-O a un jefe de un operativo que se encontraba en su localidad que se fuera.

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