Jorge Javier Vázquez, en «Samanta y el sexo»: «Me he acostado con mucha gente por educación»

Samanta Villar explora los límites con su entorno familiar y con sus amigos, entre ellos Jorge Javier Vázquez y Adrián Rodríguez

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Sexo soñado o en sueños, sexo asistido, sexo desenfrenado, sexo sobrevalorado, sexo secreto... Samanta Villar toma un reciente estudio de la Universidad de Cambridge, que sostiene que en 2030 el sexo entre personas será residual, como premisa para explorar las diferentes maneras de vivir la intimidad sexual. En dicha investigación, aseguran en 20 años la frecuencia con la que hacemos el amor ha bajado un 40%.

Para descubrir los comportamientos sexuales de la sociedad, Samanta Villar se sienta a la mesa con el presentador Jorge Javier Vázquez, la sexóloga Daniela Blume, y el actor y cantante Adrián Rodríguez. «El sexo es una necesidad», sentencia Daniela Blume. Algo de lo que muchos de vosotros estaréis de acuerdo, pero siempre sin olvidar algo tan esencial como que nuestro cuerpo es nuestro templo, como bien destaca la sexóloga. Sin embargo, hay situaciones comprometidas que cada uno afronta de una forma distinta y confesiones que no todos nos atreveríamos a hacer en televisión. «Me he acostado con mucha gente por educación», confiesa Jorge Javier Vázquez ante Blume, Villar y Adrián Rodríguez. «De esto que has estado toda la noche dándole coba y al final...», continúa el presentador. «Y por compasión», añade Samanta Villar entre risas.

Los motivos que nos llevan a tener sexo no son lo único de lo que han hablado. Daniela Blume asegura que el sexo cada vez se vende más barato, algo en lo que coincide con Tieta Concha, la tía de 96 años de Samanta Villar. «Si los heteros tuvieran las posibilidades de encuentro sexual que los homosexuales, harían lo mismo», comenta Jorge Javier. «Ya lo es», matiza Adrián Rodríguez. «Ahora ves a una chica en Instagram, quedas con ella y ya está», añade.

Distintas formas de disfrutar del sexo

Samanta Villar viajó hasta Berlín para conocer a Ben y Paul, dos americanos que son pareja y viven en un piso liberado sexualmente. «¿Qué significa vivir en un piso liberado sexualmente?», pregunta Samanta a una pareja que se instaló en él hace apenas dos semanas. «Es que cada uno pueda hacer sus necesidades donde le apetezca», contesta uno de ellos. Es decir, en el comedor, en el salón, en la cocina... donde quieran.

En el otro lado de la moneda, encontramos las personas que quieren vivir su intimidad sexual por sí solos y no pueden: las personas con diversidad funcional. Para que eso quede sea así, existen las asistentes sexuales. Algo que tiene que ver con ayudar a personas que quieren hacer cosas que su cuerpo no les permite, no con prostitución: «Es un apoyo para acceder sexualmente a tu propio cuerpo. Mi manera de masturbarme es con las manos de otra persona. El acceso a tu propio cuerpo, es un derecho».

Otro tipo de asistentes

Samanta se lanzó a investigar los nuevos juguetes sexuales junto a sus primas. Utensilios que llegaban hasta los 1.000 euros de precio. También visitó el primer lugar de España donde puedes contratar a una muñeca para satisfacer tus necesidades sexuales. Kate o Niki son algunas de las muñecas que conoció Samanta. La principal diferencia que encuentra uno de los clientes es que «no juzgan». Con ellas, estaba Carmina, una compañera de carne y hueso de las muñecas. «No creo que nos vayan a quitar clientes. De hecho, lo veo más como una oportunidad para que prueben y se les gustan pueden probar con una real».

Como dice Samanta: «Al sexo le pasa como a la memoria, si no se utiliza, desaparece».

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