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El Hormiguero

El aparatoso accidente que Pablo Motos no puede olvidar

El piloto visita el plató de «El Hormiguero» para celebrar el título conseguido hace tan solo unas semanas en Sudamérica

Pablo Motos y Carlos Sainz, en el plató de «El Hormiguero»
Pablo Motos y Carlos Sainz, en el plató de «El Hormiguero» - ANTENA 3
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El vigente campeón del Rally Dakar y doble campeón del mundo de rally, Carlos Sainz, con el que celebraremos el título conseguido hace tan solo unas semanas en Sudamérica. El piloto de Peugeot se ha convertido en el más veterano de todos los competidores en hacerse con el rally más duro del mundo, que ya consiguió ganar también en el año 2010.

Carlos Sainz se ha hecho con el rally más duro y más peligroso del planeta con 55 años. «A mí me gusta tanto correr en coche que primero no me cuesta prepararme duro», cuenta. Pero eso no quita que la preparación no haya sido dura. Entrenamientos, mentalización y prepararse para evitar el mal de altura. «N0 solo entrenaba en hipoxia, también dormía así», relata el piloto quien asegura haber vivido el Dakar más duro de su vida.

El mal de altura y la exigencia física no son los únicos problemas a los que Sainz se tuvo que enfrentar, también estaba el desierto. «Vas por las dunas, pierdes el horizonte y te puedes marear… Pues al pobre Lucas le tocó. Estuvo muy pulcro con su bolsita de plástico y aguantó como un león. Eso día solo tuvimos que parar por dos pinchazos», cuenta. El copilo es una pieza imprescindible. «No podría haber ganado. En el rally tú has pasado antes y el copiloto te va cantando tus notas, pero en el Dakar conduces a vista. Es el copiloto el que te va indicando», cuenta Sainz.

A prueba

«Tengo que dar gracias a mi ángel de la guarda que ya tiene que ser arcángel», confiesa el piloto. Sin embargo, no es el único que ha hecho «trabajar a su ángel de la guarda». Pablo Motos también demostró su conocimiento sobre la competición automovilística. De hecho, él mismo ha conducido en circuito. «Di la mejor curva de mi vida y la peor. Di una curva digna de un piloto, pero a la siguiente di la peor. Dimos muchas vueltas de campana y la persona que estaba conmigo terminó en el maletero. Por suerte, no le pasó nada grave porque, sinceramente, pensaba que le había hecho algo. Y, encima, yo no tenía ni un rasguño. Desde entonces no he vuelto a conducir así», confiesa Pablo Motos.