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Así es el gran espectáculo televisivo de las elecciones estadounidenses

Desde la presentación de los candidatos, las cadenas se han volcado con las presidenciales

Hillary Clinton
Hillary Clinton - ODISEA
Nueva York - Actualizado: Guardado en: Actualidad

Decir que los estadounidenses han sufrido de sobreexposición electoral televisiva en estas elecciones se queda muy corto. La campaña empezó hace más de año y medio, cuando arrancaron las presentaciones de candidatos. La de Donald Trump fue el 16 de junio de 2015, y el multimillonario llamó a los inmigrantes mexicanos «criminales y violadores». Desde entonces, las primarias se convirtieron en un «show» dominado por Trump y ventilado por las televisiones, rendidas al encanto de los insultos y salidas de tono del candidato republicano.

Las cadenas de noticias -CNN, Fox News, MSNBC- se han dedicado casi en exclusiva a las elecciones durante cerca de veinte meses. Información en directo, paneles de tertulianos, análisis de encuestas y opiniones de expertos sin descanso. Además, los domingos por la mañana hay programas especiales de análisis político, por donde desfilan candidatos, diputados, miembros del Gobierno y otras figuras políticas. Los principales programas de este corte se conocen como los «Big Five»: «Meet the Press» (NBC), «Face the Nation» (CBS), «This Week» (ABC), «Fox News Sunday» (Fox) y «State of the Union» (CNN), cada uno liderado con presentadores-estrella de cada cadena.

Por la noche, las elecciones también ocupan espacio televisivo. La sátira política, un género muy asentado y de gran éxito en EE.UU., perdió este año a su máximo exponente, Jon Stewart, pero sigue con muy buena salud en los programas de Stephen Colbert, John Oliver, Trevor Noah -sustituto de Stewart en «The Daily Show»- o Bill Maher. Por supuesto, en el último año los candidatos han cumplido con el requisito de sentarse en los sofás de los «late night show» de entretenimiento, desde Jimmy Fallon a Jimmy Kimmel.

Pero el auténtico «show» televisivo es en las grandes noches electoral, como el «Supermartes» de las primarias, las convenciones, los debates y, sobre todo, la noche de la elección. Los programas se convierten espectáculos televisivos de luz y sonido, con profusión de pantallas táctiles, datos de encuestas y resultados, conexiones en directo e intervenciones de tertulianos. Tienen el ritmo de un carrusel deportivo radiofónico: pero en lugar de goles, se cantan las victorias en cada estado.

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