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First Dates

Un comensal de «First Dates»: «Soy guapo, pijo y superficial»

El joven Sergi fue muy claro a la hora de definirse a sí mismo

El joven Sergi fue muy claro al definirse, y sus actos refrendaron su propia descripción
El joven Sergi fue muy claro al definirse, y sus actos refrendaron su propia descripción - CUATRO
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En «First Dates», el programa diario de citas que emite Cuatro, no conocen el descanso, y de lunes a viernes llenan todas las mesas del «restaurante del amor» regentado por Carlos Sobera. La historia del amor es tan larga, o más, que la de la humanidad, así que cabe pensar que «First Dates» va a tener material suficiente para seguir emitiendo varios miles de años más, tirando por lo bajo.

Al filo de alcanzar la friolera de los 550 programas, «First Dates» mantiene intacta la capacidad de asombrar al espectador. El morbo de ver a dos personas enamorándose en directo es razón suficiente para mantener el formato con unas cuotas de share más que aceptables. Rara es la noche en la que alguno de los comensales no da la nota en alguna de sus palabras o de sus actos.

La noche de este jueves empezó fuerte. Una pareja homosexual fue la encargada de estrenar la noche, pero no una pareja homosexual cualquiera. Ken y Sergi, los dos barceloneses, los dos de veinte años y los dos pijos, en sus propias palabras. El primero, el novio de Barbie, consideró oportuno a la hora de presentarse hablar de su voz: «Sé que tengo una voz muy pija, si lo negase estaría mintiendo, pero es mi voz». Más allá llega en su pijerío Sergio, una réplica de Freddie Mercury con su bigotillo. Se definió a sí mismo de forma clara y tajante: «Soy pijo, guapo, selectivo y superficial». Casi nada.

En cuanto los dos se encontraron, la opinión de Sergi sobre su pareja no fue muy favorable, como dijo en el confesionario. «De espaldas me ha gustado, pero en cuanto se dió la vuelta me he dicho, ¡la madre del cordero!», pero fue aún más allá y quiso dar su opinión sobre la vocación de Ken, «No lo veo de modelo ni en pintura. ¡De modelo de calcetines, en todo caso!». Una vez sentados a la mesa las cosas tomaron un cariz parecida, y cada palabra de Sergi contribuía a volverlo más y más despreciable para el espectador.

En ningún momento Sergi no tuvo una palabra agradable para Ken, ni cara a cara ni frente a las cámaras. «A mí me gustan depilados, pero a este le falta pasarse un poco de cera», se lamentó. También quiso profundizar en su faceta elitista y aristocrática cuando le aclaro a Ken que «no me gusta juntarme con según qué gente en lo que yo llamo sitios de postureo...Me daría verguenza».

A lo largo de la conversación quedó claro que a Sergi nada le importa más que lo que lo los demás piensen de él. «Eso de que la imagen no importa es mentira», comentó el joven, «yo eso de que alguien sea un callo pero luego tenga un cuerpazo...Me da igual, porque con lo que sales a pasear a la calle es con la cara, no con el cuerpo».

Sergi fue el tema principal de la conversación y la cena no dio para mucho más. Tanto ocupaba el ego del joven barcelonés. Se tomaron el postre en el reservado del restaurante pero ya estaba bastante claro que la chispa no había surgido entre los dos. Cuando llegó el momento de la decisión final, Ken quiso darle una segunda oportunidad a su narcisista compañero, pero Sergi aclaró que Ken no era «el chico que estaba buscando». Cada uno se volvió a Barcelona por su cuenta.