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First Dates

La chocante profecía de una comensal sobre la maternidad de la camarera

Antes de marcharse, Mar le aclaró a una camarera del programa que iba a ser madre de gemelos

Mar durante su presentación en First Dates
Mar durante su presentación en First Dates - CUATRO
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La semana casi concluye en First Dates, el espacio de citas que dirige Carlos Sobera en Cuatro y que no da a basta a recibir solteros. Los números hablan por sí solos, y el dating show supera ya holgadamente los 600 programas, y no hay señales que indiquen que vaya a agotarse pronto. Oleadas de solitarios que llaman a sus puertas buscando tener una oportunidad en el amor, y el público parece no cansarse nunca del espacio, como demuestran los excelentes datos de audiencia de First Dates.

La gala empezó con una pareja joven. Teri es una estudiante valenciana de 20 años a la que le «gusta mucho saber el por qué de las cosas» y que tiene muy claro que «para que un hombre me guste tiene que oler bien». También valenciano, pero un año mayor que Teri, es Jorge, un aspirante a militar que es consciente de no ser una persona muy especial, pero defiende que «lo común puede ser original». No todo es estudiar en la vida de Jorge, que también es bajista en un grupo de rock.

Desde el primer momento Jorge y Teri conectaron profundamente, descubriendo muchos de sus puntos e inquietudes en común. Hablaron de sus planes de vida, de sus intereses, de su vida amorosa...«Eres una chica muy atractiva», soltó de pronto el futuro militar halagando a la estudiante, que le agradeció el piropo. Todo siguió sobre ruedas hasta el final de la cena, y los dos decidieron darse una segunda oportunidad, aunque es cierto que Teri con menos ganas que Jorge: «Bueno, no perdemos nada que perder...».

Para la segunda ronda subió considerabemente la edad de los comensales, e Iñaki, el primero en aparecer, acababa de cumplir los 52. «Yo soy consciente de que hablo mucho, pero hablo mucho porque tengo muchas cosas que decir», se presentó el hombre, «he dado dos veces las vuelta al mundo trabajando como cooperante y he ayudado a mucha gente». Su pareja fue Mar, una santanderina de 55 años que dijo haber tenido mucha suerte en la vida y aseguró tener una intuición casi mágica que le permite adivinar lo que le va a pasar a la gente. Llama la atención que los dos, durante su presentación, dijeron que la otra persona debía de ser «muy paciente» para aguantarles.

Pero más paciencia necesitó la pitonisa Mar que el viajero Iñaki, que no tuvo la boca cerrada en toda la cena. «Y luego a mí me dicen que hablo mucho, ¡por favor!», dijo la cántabra ante las cámaras. El afán de protagonismo de Iñaki y su egocentrismo sin límite acabaron por hartar a Mar, que antes de llegar a los postres ya tenía claro que no quería una segunda cita con su pareja. Pero la santanderina no quiso marcharse sin ejercer sus dotes de adivina, y la destinataria de su profecía fue Lidia, una de las camareras del programa. «¿Tú no tienes hijos, no? Pues vas a tener gemelos, que lo sepas», le dijo como quien no quiere la cosa a Lidia, que se quedó boquiabierta y sin saber cómo encajar sus palabras.