First Dates

Carlos Sobera abronca a un actor que fue a First Dates «a promocionarse y buscar trabajo»

Fernando dejó a su pareja al borde de las lágrimas al confesar sus verdaderos propósitos

Fernando engañó a su pareja durante toda la cita para intentar promocionarse como actor
Fernando engañó a su pareja durante toda la cita para intentar promocionarse como actor - CUATRO
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Noche tras noche, Sobera inventa nuevas tretas para poner en contacto a las parejas que acuden a First Dates a buscar el amor. Los pretendientes aparecen por sorpresa, se disfrazan de camareros o se esconden entre los comensales para presentarse de repente.

En la gala de este miércoles, los telespectadores pudieron contemplar algo indédito en First Dates, que incluso llevó al presentador a abroncar a uno de los concursantes. Fernando, un apuesto madrileño de 56 años,fue el responsable.

Todo parecía perfecto en Fernando: guapo, inteligente, sensible, de buena posición social...Tan perfecto era que Isabel, su pareja, sospechó de él al poco de empezar la cita: «Fernando es tan perfecto que algo tendrá... Será machista, egocéntrico, narcisista... Algo tendrá». No estaba nada equivocada con su intuición.

La cita estaba yendo a las mil maravillas. Los dos se reían, parecían gustarse, tenían perfiles parecidos...Parecía estar cantado que los dos se darían el «sí, quiero» al terminar la cena.

Fernando empezó la cita dando pena, contando una lacrimosa historia sobre su ruptura con su exmujer: «Ella se fue con otro hombre sin que yo me esperase nada, teniendo tres hijos juntos...Me sentí muy decepcionado». Pasó luego a deslumbrar a Isabel contándole pedanterías sobre óperas de Verdi, el teatro de Shakespeare...

Ya al final, cuando estaban tomando el postre en una sala aparte sentados en un sofá, Fernando reveló su mezquino secreto. «¿Te he dicho que soy actor de publicidad? He venido aquí a encontrar la mujer de mi vida, claro, pero también como una forma de promocionarme y buscar trabajo».

Isabel se quedó fría, no sabía dónde meterse. Fernando, en cambio, estaba mucho más animado que antes de confesar, e incluso parecía que estaba borracho. Pocos minutos después, ella, con la excusa de ir al baño, se fue del restaurante. En la barra, le contó a Sobera lo sucedido: «Me dan ganas de llorar, creo que me va a dar un infarto».

Sobera quedó muy contrariado con la notica. En cuanto salió Fernando, se dirigió a él: «Yo te voy a explicar lo que le pasa a Isabel, y voy a ser mucho más crudo que ella. Ella se siente decepcionada, igual que nos setimos también nosotros».

Isabel se marchó sin dejarse invitar por Fernando, el cuál intentó justificarse y quitarle hierro al asunto en el confesionario.

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