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Enrique Ramil: «Me han dado mucha caña por no esconder mi sexualidad»

El cantante gallego, un veterano de los talent shows musicales, habla con ABC sobre su carrera musical dentro y fuera de la pantalla

El concursante de Factor X Enrique Ramil
El concursante de Factor X Enrique Ramil - FACTOR X
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Enrique Ramil es casi un profesional de los talent show musicales: en el año 2011 pasó por la academia de Operación Triunfo, probó suerte en Tú sí que vales, participó en la edición británica de Factor X y ahora pelea por la gloria en el mismo formato pero jugando en casa (de momento, ya conseguido llegar a la segunda fase del programa). No obstante, la carrera musical de este gallego rebasa el marco de la pequeña pantalla, y lo mismo canta en las calles de Londres que llena un teatro en Coruña disfrazándose de mujer. Porque Ramil nunca se ha escondido, ni ha pedido perdón ni se ha sentido un «ciudadano de segunda» por aparecer en «prime time» siendo homosexual y obeso: «No pasa nada por ser uno mismo», dice.

P - ¿Qué sensaciones tiene de cara a esta edición de Factor X?

R - Hay mucha gente muy buena, el jurado está siendo muy exigente en general. Han dejado fuera gente con voces maravillosas, que me tienen alucinado. Yo creo que el jurado está buscando gente memorable, que la recuerdes por más cosas que por su voz.

P - Risto Mejide le dio un sí antes incluso de oírle cantar, ¿qué relación tiene con él y qué piensa de su estilo de crítico estricto e implacable?

R - No tengo ninguna relación con él pero hemos estado como jugando al perro y el gato. Cuando él estaba en OT yo participé en Tú Sí Que Vales, y cuando yo formé parte de OT él se había ido a Tú Sí Que Vales. A veces es duro, es verdad, pero que alguien como Risto opine sobre tu trabajo te ahorra tiempo si sabes cómo recomponerte de lo que te diga. Hemos visto gente que ha sabido hacerle caso y le ha ido bien dentro y fuera de los concursos.

P - Ha pasado por varios talent shows televisivos, hasta el punto de parecer casi un profesional…¿cree que los programas televisivos son la mejor manera de lanzar una carrera musical?, ¿qué le impulsa a probar suerte una y otra vez?

R - Me dedico a cantar profesionalmente desde los 19 años prácticamente. No creo que la tele sea ni la mejor manera ni la peor. Es un modo más de seguir «picando piedra». Creo que no es malo probar suerte una y otra vez, siempre que no sea lo único que hagas. Lo más importante, al menos para mí, es no rendirse.

R - A mí, a parte de la música, me gusta mucho la tele, tanto por dentro como por fuera. Mi madre presentaba y dirigía un programa de la televisión local y yo crecí con ello, a veces viéndola desde casa y muchas otras desde el plató. También he ido a televisión como artista invitado y, más recientemente, he estado de corista en La Voz y La Voz Kids.

P - ¿Qué diferencias encuentra entre el Factor X británico y el español?, ¿y cuáles entre OT y Factor X?

R - Entre el Factor X británico y el español de momento no he notado mucha diferencia. El equipo de la versión española está haciendo algo muy grande. De hecho, yo que he vivido los dos en primera persona, he flipado con la de sensaciones que me llevaban directamente a mi audición en Reino Unido. Allí llegué hasta la fase de las sillas... aquí espero tener más suerte.

R - Sí que es verdad que aquí son programas más largos. Creo que lo han adaptado a la forma de ver la tele en España. Allí la etapa de audiciones la emitían en ocho programas de una hora (2 a la semana) y aquí cinco programas semanales de más de 3 horas.

R - Entre OT y Factor X sí que veo más diferencias. En mi opinión en OT buscan gente con posibilidades para convertirla en artistas, formarla y prepararla, mientras que en Factor X buscan gente con el pack completo y que ya tenga superclaro lo que tiene para ofrecer y cual es su sitio. A nivel personal y artístico, en lo que va de Factor X me siento mucho más respetado que en mi edición de OT.

P - ¿Cómo le han ido estos años de carrera musical fuera de la televisión?

R - Pues con altibajos, igual que antes de la tele. Lo que más agradezco es toda la gente a la que puedes llegar y que muchos terminan siendo tus colegas además de seguidores.

R - Cuando dejé mis estudios para dedicarme por completo a la música me prometí a mí mismo que no haría nada que no estuviese relacionado con ella. A excepción de tres o cuatro meses, lo he cumplido casi 15 años.

R - He sido profe de canto, he cantado en bares, en teatros, en salas de fiestas, en iglesias, en platós de televisión, en las calles de Londres... el caso es no parar.

R - Uno de los momentos más bonitos fue cantar en PRIDE Barcelona para 200.000 personas y el más duro que recuerdo fue en uno de los centros comerciales en los que firmé discos, que sólo vinieron tres personas.

P - ¿Y cómo se ve la vida al salir de la academia de OT?

R - Recién salido no sabes qué es realidad y qué no, te extrañas de cosas como manejar dinero, tener tu móvil o las llaves de tu casa. Parece una exageración lo que voy a decir pero hay una sensación de Síndrome de Estocolmo.

P - Usted participó en una edición de OT que acabó adelantando su final por falta de audiencia. Sin embargo, esta última temporada el programa batió todos los récords y ha supuesto una auténtica revolución cultural, ¿a qué cree que se debe?

R - Son varios factores, pero creo que esencialmente al programa le hacía falta un lavado de cara que en 2011 no se le supo dar. Había un montón de cosas que no había por donde cogerlas y en esta nueva etapa han sabido hacerlas bien. Supongo que la nueva dirección del programa y de la academia han tenido mucho que ver.

P - Se ha dicho que uno de los puntos fuertes de este último OT ha sido su visibilización de la causa gay. Usted, que ya lleva unos cuantos años en los platós, ¿cómo ve el papel de la tele en la normalización de la homosexualidad, la transexualidad…?

R - Creo que la tele siempre ha ido por detrás de la realidad pero sí que ha ayudado a que esa realidad se visibilizase. Recuerdo perfectamente la primera vez que vi un beso entre dos hombres en televisión. Fue, casualmente, Jesús Vázquez y su novio en Tele Madrid. Yo ya me había besado con un chico, pero el hecho de verlo en una pantalla y «desde fuera» se me hizo rarísimo.

R - En mi caso concreto, se me ha dado mucha caña (dentro y fuera de OT) por no esconder mi sexualidad y por no sentirme «ciudadano de segunda» por mi obesidad, pero creo que ese tiene que ser mi mensaje: «no pasa nada por ser uno mismo».

P - ¿Sigue haciendo espectáculos de travestismo como dragqueen?, ¿no ha pensado en sorprender a Risto en la próxima ronda vistiéndose de mujer?

R - Llevo once años sin hacer ese tipo de espectáculos. Fue una etapa preciosa pero ya pasó. Llené el teatro Rosalía de Castro, con una banda en directo en el escenario y mi familia en el público. Me pareció un buen momento para despedir a «Cocó Mandala». De todos modos, para despejar esa incógnita habrá que ver Factor X.