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«Ven a cenar: Gourmet Edition»

El cruel rechazo de Alba Carrillo a Óscar Martínez en «Ven a cenar conmigo»

El ex «chico Ana Rosa» fue un sufrido anfitrión al que le cortaron el agua y le fundieron los plomos

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No será cantante, pero Alba Carrillo demostró estar más que dispuestísima a versionar ante la atónita mirada de Óscar Martínez el hit de «Objetivo Birmania»: «Los amigos de mis amigos no son, para nada, mis amigos». Así que al sufrido anfitrión de esta semana no solo le tocó lidiar con los ingobernables Antonia Dell’Atte y Fortu sino que tuvo que dejar de hablar de sus amigos de gimnasio para poder acercarse a Alba.

Algo que consiguió durnte los postres con la excusa del «podemos compartir». «Me arrimé a ella porque quería 'calor de hogar'». Pero lo que él no sabía es que Alba Carrillo no tiene ojos para él: «Los hombres famosos son muy egoístas, muy egocéntricos. No quiero un tercer novio famoso. Sería la tercera vez que me tropiezo con esa piedra. Eso ya sería como para darme con la piedra en la cabeza», confesó Carrillo.

No será por falta de historietas que contar durante la velada. Y es que el pobre Óscar sufrió todo tipo de inclemencias en las horas previas a la llegada de sus invitados: platos que terminan en el suelo, ingredientes que no aparecen y, sobre todo, un inoportuno corte de agua que dejará al anfitrión completamente seco. Oscar tuvo que demostrar su infinita paciencia para que los primeros contratiempos no le fundan los plomos. El torbellino con forma de diva italiana y rockero old school no ayudaron precisamente a templar sus nervios. Y menos aún cuando Fortu y Antonia perpetraron una incursión en los aposentos del presentador. La modelo no dudó en ponerse la ropa interior de Óscar Martinez y lucirla para todos los presentes.

Entre plato y plato, el anfitrión dejó más que claro que Alba Carrillo es una mujer con la que no le importaría llegar «a mayores». Antonia y Fortu no dejaron de lanzar puyas a Óscar, a quien confundieron ¿inocentemente? con un famoso presentador, actor y director perteneciente a una famosísima familia. Como broche final, los invitados, comandados por Antonia, hicieron confesiones de lo más íntimas acerca de anteriores parejas y hasta de anteriores delitos. Leves, eso sí. Porque, ¿hacer un «simpa» es un delito leve, no?