Los cocineros ocultos de «MasterChef Celebrity»

ABC visita el rodaje del concurso, donde redactores, cámaras, expertos culinarios y sanitarios vigilan a los famosos

Los aspirantes de «MasterChef Celebrity»
Los aspirantes de «MasterChef Celebrity» - TVE
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Antes de mediodía, los famosos aspirantes de «MasterChef Celebrity» entran en las cocinas del plató situado en Fuente el Saz del Jarama (Madrid) dispuestos a jugarse la permanencia en el concurso más exitoso de TVE, que supera cada martes los 2,5 millones de espectadores. Aunque es un momento de tensión, entre los concursantes reina el buen rollo. «Me sorprende la habilidad que tienen para ser divertidos todo el rato, incluso sin grabar», confiesa Jordi Cruz, jurado de todas las versiones del formato junto a Pepe Rodríguez y Samantha Vallejo-Nágera.

Sin embargo, mientras el jurado les desvela el contenido de la prueba toca ponerse serios. «Los desafíos son superimaginativos, cuando crees que esas mentes retorcidas no pueden imaginar nada más, dan otro salto mortal. No sabes nunca qué va a pasar», añade Anabel Alonso, una de las participantes que aún sigue en el concurso batiéndose cada semana con Silvia Abril, Juan Betancourt, Saúl Craviotto, José Corbacho, Bibiana Fernández, Patricia Montero, Pepón Nieto y Edu Soto.

Desde el sofá, parece que solo los jueces y la presentadora, Eva González, vigilan sus pasos frente a los fogones, pero en realidad hay muchos más ojos pendientes de ellos. A los cámaras (una grúa y varias steady-cam) y redactores hay que sumar aquí a los sanitarios, que curan los cortes que puedan producirse y a los expertos culinarios, una figura propia de «MasterChef». «Somos el enlace entre los concursantes y el jurado. Controlamos que las pruebas se puedan hacer en el tiempo estipulado, que todo esté en buen estado y preparado y que haya el producto justo para que no sobre demasiado, aunque el excedente va a comedores sociales. Además, cuando empieza la grabación vigilamos que los concursantes puedan hacer su función y tengan las herramientas que necesitan. Después somos un mero espectador», explica el cocinero Jorge Bretón, profesor del Basque Culinary Center formado en las cocinas de El Bulli y La Sucursal. Como algunos aspirantes intentan recurrir a ellos durante las pruebas, tratan de ser lo más educados posible. «Antes de la grabación les explicamos la prueba a todos, para que no haya diferencias», revela.

En cada reto, los famosos demuestran lo que han aprendido hasta el momento. El programa les da una clase a la semana o incluso dos, algo difícil de conseguir si tenemos en cuenta que el programa invierte un día entero en grabar cada prueba y prácticamente otros dos en viajes. «A mí me gusta la cocina, el programa, la dinámica, pero aquí se sufre mucho. Es como si se te hubiese olvidado lo que sabías», relata Bibiana Fernández. «Se les hace una prueba de cocina antes de entrar, y me sorprende lo bien que lo hacen. Ojalá yo actuase como ellos cocinan», bromea Bretón. «Luego unos absorben más conocimientos y evolucionan más, pero todos llegan con esa intención», insiste el cocinero.

Cuando el tiempo se agota y los aspirantes dejan de cocinar con el famoso «manos arriba» toca esperar el veredicto del jurado, que prueba los platos en caliente y a continuación hace una segunda cata grabada. «La audiencia empatiza con las personas y nosotros tratamos de no hacerlo, valoramos solo lo que preparan», confirma Cruz. «La cocina es ingobernable y desnuda a la gente. Ellos son muy competitivos, les gusta ganar y hacerlo bien». Esa naturalidad puede convertirse en un arma de doble filo para los famosos. «Al final también me ocurre a mí, se piensan que soy un criticón y soy un tío muy normal. “MasterChef Celebrity” mola porque vemos a gente conocida en una tesitura que los hace normales», concluye el cocinero.

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