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«Chester»

Quique San Francisco se desmorona ante Risto Mejide

Risto Mejide recibe a los noveles directores, Javier Calvo y Javier Ambrossi, y al veterano actor en una nueva entrega bajo el nombre de «Chester: Talent»

San Francisco se sienta en el «Chester» de Risto Mejide - CUATRO
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Para algunos, el talento es simplemente «saber, querer y hacer». Otros piensan que el talento es creer en uno mismo. Lo que parece claro es que poseer talento es despojarse del miedo y enfrentarse al cambio, pase lo que pase. Para hablar sobre este tema, este domingo Risto Mejide siente en su «Chester» (Cuatro, 21.30) el actor Quique San Francisco para hablar sobre talento.

Rogelio Enrique San Francisco Cobo, más conocido como Quique San Francisco (1955) es uno de esos «secundarios de toda la vida». Su peculiar sentido del humor y su físico le han hecho reconocido y querido por el gran público. Especialmente activa es su carrera cinematográfica durante los años 1970. Es un actor remarcado dentro del conocido como cine quinqui, sobre todo porque es uno de los pocos supervivientes que quedan de aquella época, una carrera como intérprete no exenta de obstáculos. «Puede que tenga talento, no lo sé, (…) pero tener talento es una maldición porque el talento provoca envidia. Y la envidia es muy mala. Te hace ser más despiadado, pasas por encima de tu ética y tus principios».

A lo largo de sus años de profesión, Quique asegura haber visto en numerosas ocasiones cómo el talento quedaba apartado en beneficio de otros. «Don Fernando Fernán Gomez me lo dijo muy claro. Lo peor que tiene esta profesión es la envidia. He visto muchas injusticas en mi trabajo y siempre basadas en la envidia».

Ha sido víctima de la envidia, pero también de la vaguería, y eso le ha llevado a desaprovechar su talento. Quique también tendrá tiempo para repasar su trayectoria y su futuro. «Sigo esperando a que me llamen. Es una opción que he elegido yo. Podría haber arreglado eso para que no pasara, pero probablemente esto me sucede por vago. Por mi incapacidad de esfuerzo o mi cansancio después de tantos años», dirá apenado ante Risto. «Pero he decidido dar un cambio en ese aspecto. Voy a tomar cartas en el asunto. Hubiera podido generar mucho más trabajo, no solo para mí sino para los demás. Y creo que eso es algo que no he hecho bien, con lo cual, voy a corregirlo».

Los Javis, con Risto Mejide
Los Javis, con Risto Mejide-CUATRO

También estarán dos de los creadores más rompedores de la cultura nacional, Javier Ambrossi y Javier Calvo, más conocidos como «Los Javis». Inquietos, auténticos, apasionados y con una pizca de locura, su lema resume su forma de entender la vida: «Lo hacemos y ya vemos».

Javier Calvo (1991) se metió en el bolsillo a buena parte de los adolescentes gays que sobrevivían como podían en sus institutos durante 2008 y 2011, identificándose con su personaje en «Física o Química». Desde hace cinco años es guionista y director, junto con su pareja Javier Ambrossi (1984) del éxito teatral «La llamada», un musical que sorprendió a crítica y público. «Nuestra protagonista cree algo y va a por ello a muerte y demostrárselo a todos los demás, que no la creen», resume Calvo. «Nosotros hicimos lo mismo. Escribí 'La llamada' como una venganza, cuando tú sientes algo y no esperas a que te digan ni cómo, ni cuándo ni por qué», apostilla Ambrossi. El éxito les llevo a dirigir su primera webserie, «Paquita Salas», adquirida por la multinacional Netflix. Su salto mediático absoluto se produjo con la adaptación al cine de su obra teatral y su paso por el talent show «Operación Triunfo».

Nadar persiguiendo sueños suele aparejar la consecuencia de ir contracorriente. Y quienes lo hacen, pagan un peaje. «Lo he pasado mal por épocas en mi colegio. Me he sentido rechazado, he querido ser preferido por alguno de mis amigos, he querido… y no lo he tenido. No he sido el más guay del cole. He tenido un chico en clase que cuando pasaba por el pasillo, todos los días religiosamente me decía: ¡Calvo maricón! Todos los días», explica Javi Calvo. «Yo iba con miedo a clase. A mí de repente me han tirado un diccionario en mitad de clase, o toda la clase se ha puesto de acuerdo para pegarme cuando salía por una puerta. No tenía ganas de ir al cole porque sabes q te van hacer daño», resume su compañero. «La humanidad puede hacer un cohete, ir a la Luna, hacer mil movidas científicas y no puedan conseguir que un profesor controle que veinte alumnos no le hagan bullying a uno». De hecho, ese episodio no lo han conseguido superar del todo. «Cuando alguien me habla un poco mal siento de nuevo ese nudo en la tripa que sentía cuando era pequeño», añadía Calvo.

Años después de aquello, Javier Calvo plantó cara a sus fantasmas con un emotivo discurso en los Premios Feroz, un canto de esperanza para adolescentes en su misma situación. «Conseguí decir algo que era importante para mí. Transmitir que puedes ser tú mismo y que te quieran. Yo sentí miedo cuando era joven por ser gay. Me juré a mí mismo que nunca lo diría, que viviría una vida de mentira toda mi vida y ya está, porque sientes que nadie te va a querer».