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El canal TCM recrea la entrevista perdida de Stanley Kubrick

El actor Keir Dullea («2001») presentó en Madrid una película-homenaje en la que dobla al cineasta

Keir Dullea
Keir Dullea - ABC
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Medio siglo después de su estreno, «2001: una odisea del espacio» es igual de controvertida, aburre a sus detractores y fascina a sus partidarios, pero su lugar en la historia del cine es inamovible, como toda la obra de Stanley Kubrick. El actor Keir Dullea, protagonista de la cinta, presentó ayer en Madrid un pequeño documental-homenaje grabado por TCM, canal que emitirá «2001: destellos en la oscuridad» el próximo sábado a las 22.00. El intérprete ha prestado además su voz al cineasta, dado que la pieza, de 20 minutos, recrea su entrevista más famosa, para la revista «Playboy», de la que no se conserva grabación alguna.

El director de estos destellos es Pedro González Bermúdez, quien ha contado con un gran equipo de animadores –«recurso que permite un tono más evocador»– y la música de Wild Honey y Remate para completar un trabajo primoroso, que gustará a los aficionados al cine sean o no defensores de la cinta. El documental selecciona generosos fragmentos de la entrevista que le hizo Eric Norden, en una conversación especialmente profunda, en la que el director de «Espartaco» y «Lolita» habla de Dios, la muerte, el sentido de la vida y el arte, así como de sus temores sobre el futuro. Kubrick imaginaba, no del todo desencaminado, a unos hombres enchufados «como zombis» a máquinas de placer y entretenimiento, con la mente y el cuerpo atrofiados. La entrevista es fantástica, una obra maestra del género, en cierto modo también ciencia ficción.

Keir Dullea, de 82 años, derrochó simpatía y lucidez en su visita. El intérprete declaró que el documental español le había traído grandes recuerdos y contó que no ha intentado imitar la voz del director, que tenía un fuerte acento neoyorquino, ni que pareciera que leía un guión: «Quería darle vida». Sobre la reacción del público en 1968, explicó que «250 personas salieron de la sala en el estreno en Nueva York». «A la mitad de los críticos les encantó y la otra mitad la odiaban a muerte».

«Kubrick era un filósofo extraordinario y este documental lo refleja de manera muy clara», explica Dullea. «Cuando la gente le preguntaba por el significado de la película, él respondía: “¿Cómo explicarías una sinfonía de Beethoven?” Cada persona tiene una respuesta emocional diferente, visceral, en la que influye tu bagaje». Kubrick, por otro lado, investigó mucho. Habló durante años con el autor de la novela, Arthur C. Clarke, y se asesoró con 40 empresas que «le ofrecieron sus predicciones de cómo sería todo en 2001». Entre ellas estaba la empresa que creó el Monopoly. En la película se juega al ajedrez, pero se corta otra escena en la que el protagonista y HAL 9000 juegan a «Universo», un antecedente.

¿Que supuso en la carrera de Dullea? «Cuando me llamaron estaba en Londres rodando con Otto Preminger, una mala experiencia. “Senderos de gloria” es mi película favorita y casi me caigo de la silla. He rodado 30 filmes y me siento orgulloso de unos pocos. En este no hice mi trabajo favorito, pero si te tienen que recordar por un solo título, 2001 no está nada mal».

De Kubrick, por otro lado, destaca que «nunca alzaba su voz, tenía enorme paciencia y escuchaba todas las sugerencias». «Era perfeccionista, es verdad, y repetía muchas tomas, pero por motivos técnicos». Sobre el contraste con Preminger prefirió no entrar en detalles.