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OT 2017

Operación Amaia o cómo convertir a un triunfito en un artista total

Expertos y artistas analizan las ventajas y dificultades que encontrará la ganadora de OT en su carrera

Amaia interpretó el "Shake it out"
Amaia interpretó el "Shake it out" - TVE
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«Si las personas adultas no estamos preparadas para el éxito, imagínate una cría», explicaba Mónica Naranjo a una joven Amaia (13 años) antes de expulsarla de «El número 1». «Si ahora mismo haces una pausa en el camino y lo retomas dentro de unos años, entonces volarás», añadió. A esa misma dicotomía se enfrenta ahora la navarra, ganadora de la última edición de «Operación Triunfo», la más exitosa desde la primera generación. Amaia (de España, según sus fans) ha demostrado en el concurso que tiene mil caras, desde la dulce y romántica de «City of stars» hasta la potente de «Shake it out», ambas con unos cinco millones de visualizaciones en Youtube y, en su momento, entre lo más escuchado de las plataformas digitales. Pero, como bien saben los expertos en la industria, una cosa es la burbuja del concurso y otra conseguir una carrera larga.

«Amaia tiene una voz espectacular, prodigiosa y muy personal, pero a mí me da la sensación de que tiene que reforzar su carácter, sacar más temperamento de sí misma y su voz y dejarse asesorar bien teniendo claro lo que quiere. Manuel Carrasco o Pablo López pasaron un bajón porque salieron de la Academia con demasiados consejos y ellos tenían aún que definirse y encontrar su sitio. Eso algunas veces ha acabado con carreras que prometían mucho», plantea Javi Nieves, locutor de Cadena 100 y experto musical, que también aconseja a la joven de 19 años, que cursa el último curso del Grado Profesional de piano, que no deje de formarse. «Por encima del querer triunfar debe estar la vocación de llevar una carrera coherente. Cuando no eres compositor, sino solo cantante, tienes que elegir bien las canciones», añade el locutor.

En esta tarea le ayudará Universal Music, la discográfica en la que confiaron Gestmusic y TVE para gestionar las carreras de los jóvenes talentos de «OT». Ellos se encargarán, por contrato, de los aspectos discográficos, editoriales y de representación. Y los «triunfitos» ya han demostrado que pueden ser artistas muy rentables para el sello. Narcís Rebollo, presidente de Universal Music, les entregó en la última gala el disco de platino que acredita que han vendido 40.000 copias físicas del álbum con lo mejor del concurso. «También sois número uno en digital», afirmó el ejecutivo. Además, en marzo empezarán una gira que les llevará por, al menos, diez ciudades, incluyendo grandes capitales como Madrid y Barcelona. «Tengo ganas de veros en la compañía y empezar a desarrollar un gran futuro para vosotros», añadió Rebollo.

«Ahora mismo van a estar arropados por los mejores profesionales. Un sello tiene compositores, productores, directores artísticos… pero no es garantía de nada. Tú debes saber crear equipo con lo que quieres», puntualiza Nieves. Amaia, según ella misma explicó, contará en esta tarea con la ayuda de su familia, especialmente su hermano Javier. «Sé todo lo que sé gracias a él, que todos los días me sentaba en su mesa y me enseñaba canciones. Y también a mi hermana. Me quiero dejar aconsejar por mi familia, porque me fío mucho de ellos. Aunque también me haré caso a mí misma», reconoció Amaia a ABC el día después de ganar «OT».

Esta capacidad de decisión es clave para el éxito de un artista. «Lo importante, da igual que te lo hayas currado bolo a bolo o que hayas usado el atajo de la tele, es tener la suficiente personalidad para que no te manipulen y poder dirigir tu propia carrera», afirma Julio Ruiz, director del programa «Disco Grande» de Radio 3, con más de cuarenta años de historia. En este sentido, aunque Amaia ha descubierto en este programa nuevos registros, siempre ha tenido claro que se mueve mejor en estilos más íntimos. «Mi zona de confort es el piano», subrayó. Eso sí, tampoco quiere renunciar a llenar el Palacio de los Deportes. «No creo que su estilo sea un hándicap ¿Qué es comercial?», plantea Nieves. «Adele tampoco era un pop comercial y ha vendido millones de discos. Lo comercial lo marca la gente que cree en ti. Si tú vives lo que haces puedes crear un nuevo estilo».

El peligro del éxito

«Yo le aconsejaría que se suba a la ola de éxito del momento. Pero como Amaia, con esa capacidad, simpática y bien formada, hay muchos artistas. Por eso tiene que tener paciencia y no correr, porque el talento sin constancia no existe», insiste el presentador Fernando Martínez, más conocido como Fernandisco. También Natalia, antigua concursante de «Operación Triunfo» y la más joven de su generación, subraya la importancia que tiene aprovechar este boom mediático:«Yo aprovecharía el tirón del concurso, sin duda. En mi caso fui la primera en sacar un disco, hecho a mi medida, y lo agradeceré toda mi vida», recuerda. «Le aconsejaría trabajar mucho cada día, ser fiel a sí misma, cuidar mucho a sus fans, darlo todo en cada concierto y, cuando las cosas se pongan difíciles, no tirar la toalla, sino aprovechar el bajón para coger fuerza, componer y poner toda la carne en el asador en un nuevo proyecto».

Amaia lo tendría algo más fácil, afirman estos profesionales, si fuera también compositora, como su pareja, Alfred. «Lo ideal es que para empezar a manejar lo que tocan sean compositores. Si componen y cantan controlan su producto», afirma el veterano de RNE, satisfecho con el gran abanico de estilos que se han tocado en esta edición, en parte gracias a las clases magistrales de cultura musical impartidas por Guille Milkyway. «Y tienes otro tipo de carrera abierta, porque pueden comprarte canciones grandes artistas, que saben el valor de una buena canción», plantea Fernandisco.

La «borrachera de éxito» es uno de los mayores peligros de este sector, además de la alta exposición mediática que vivirán estos meses. Además, en el caso de Amaia, está Eurovisión, que según Fernandisco puede ser un arma de doble filo para la navarra. «Espero que les hayan explicado que es un mundo muy difícil y que muchos no van a llegar, porque en España no hay una industria como la anglosajona, y solo dos o tres llegarán a tener carrera», concluye.