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Eurovisión como espejo de la geopolítica al más alto nivel

El Festival Europeo de la Canción, Eurovisión, fue una de las razones de mayor división entre croatas y serbios allá por el año 1989

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Momento de las votaciones de Eurovisión
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Alrededor de 200 millones de personas estarán frente a sus televisores el próximo sábado para seguir en directo el festival de Eurovisión, publicarán cientos de millones de tuits y corearán las canciones favoritas. Los expertos en relaciones internacionales seguirán este evento mundial de una manera muy diferente; para ellos es un fiel «espejo» de la geopolítica al más alto nivel.

Universidades y academias que forman a los diplomáticos del futuro han comenzado a impartir asignaturas relacionadas con el Festival de la Canción de Eurovisión, una idea que puede ser tildada de ‘freak’ pero que responde a la necesidad de comprender y analizar lo que se cuece en este evento, que ya ha alcanzado una trascendencia mundial.

La Universidad de Melbourne fue una de las pioneras y actualmente cuenta con una asignatura curricular única y exclusiva sobre Eurovisión. «Exploramos los aspectos fundamentales para comprender la integración y expansión europea», asegura la universidad australiana en el apartado dedicado a estos estudios.

Sin embargo, aunque los primeros pasos se dieron en Australia –país aficionado al festival pese a no ser europeo- y en las academias anglosajonas, las asignaturas sobre Eurovisión han llegado a España. Según expertos, el mayor evento mundial de la música habría jugado un papel decisivo incluso en conflictos armados de la talla de la guerra de los Balcanes.

«Es reflejo de todo lo que ocurre en las relaciones internacionales y puede servir de antecedente o indicio de los conflictos o uniones futuras», dice Antonio Obregón, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Pontificia de Comillas y, según reconoció en una entrevista con Servimedia, eurofán desde los cuatro años.

Los Balcanes y Eurovisión

Un ejemplo visible de la trascendencia geopolítica del festival es el papel que jugó en el año 1989, cuando Yugoslavia, influido por la perestroika, se hizo con el primer premio de Eurovisión gracias a la banda croata Riva y su ‘Rock me’. «Yugoslavia llevaba años participando para darse a conocer como un régimen que salía de la dictadura de Tito», precisó Obregón.

Como marca la normativa del festival, el país ganador tiene el honor de ser anfitrión en la siguiente edición. De esta manera, Belgrado –por entonces capital de Yugoslavia- estaba llamada a ser la ciudad de acogida en 1990, aunque el origen croata de la banda hizo que Zagreb –capital de Croacia- hiciera las veces de anfitriona, algo que no sentó bien a los serbios.

Para este experto en Relaciones Internacionales, la decisión agravó aún más la crispación entre Serbia y Croacia a un año de la guerra de independencia en el contexto de la Guerra de los Balcanes, que supuso la disolución de la antigua Yugoslavia. «Eurovisión fue una de las razones de mayor división entre croatas y serbios», según este experto.

Rusia, Ucrania y otros «piques»

Este festival está cargado de otros muchos rifirrafes geopolíticos y cada conflicto tiene su traslación de una manera u otra. Rusia siempre ha sido uno de los participantes más problemáticos y ya en la edición de 2017 se tuvo que retirar después de que Ucrania impidiera la entrada en el país de la representante rusa, la cantante Yúlia Samóylova.

La decisión de Ucrania se debió a que recientemente había dado un concierto en un territorio de Crimea que Ucrania considera ocupado, por lo que entendió que la elección de Samóylova suponía una provocación por parte de Rusia.

Otros conflictos como el de Grecia y Turquía por Chipre en los años 70 también tuvieron sus transparencias en Eurovisión, mientras que Azerbaiyán –que participa desde hace 10 años en Eurovisión- y Armenia «nunca se han dado un voto recíprocamente» en toda la historia del festival, recordó Obregón.

La explicación no está en las habilidades artísticas de sus representantes sino en la guerra del alto Karabaj, una región del sureste del Cáucaso con mayoría de armenios y controlada por el ejército de Armenia pero flanqueada por Azerbaiyán, y donde existe un conflicto étnico.

Deberes

Teniendo en cuenta todo esto, es evidente que Eurovisión no vive aislado de las relaciones entre los países que concurren. «Es un fenómeno social, cultural y mediático ya no solo en Europa, sino en todo el mundo; por eso es objeto de estudio universitario», explicó Antonio Obregón, que inició hace cinco años una asignatura con reconocimiento de créditos.

«Es un taller largo en el que se va viendo el análisis del proceso de integración europea y su paralelismo con el festival de Eurovisión» y que ya cuenta con 180 alumnos y alumnas de la Universidad de Comillas. «Es una manera diferente que nos sitúa en el contexto de las relaciones internacionales», dijo.

Entre los deberes que deben llevar a cabo los estudiantes para superar con éxito la asignatura se encuentra un trabajo final a modo de ensayo a partir de una canción de Eurovisión para explicar qué implicaciones tiene su letra o contenido en el ámbito geopolítico. Y es que la balada de Amaia y Alfred (‘Tu canción’) competirá, muy probablemente, con letras no tan inocentes.