Operación Triunfo

OT 2017: Fuego en la mirada para despejar el olor a rancio

Aunque todo en este revival de «OT 2017» suene a repetido, Amaia y Alfred consiguieron maniobrar un pseudohechizo como el de «Stranger things»: sacar luz de la magia de antaño, renovar lo viejo imitándolo

Alfred y Amaia durante su actuación en «OT 2017»
Alfred y Amaia durante su actuación en «OT 2017»
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Salieron los últimos al escenario, pero cuando se sentaron al piano el público contuvo el aliento. «Operación Triunfo» estuvo toda la semana allanando el camino de la que ya es considerada como la «mejor actuación de la historia de OT». Y razón (y visión) no les faltaba.

Las expectativas eran máximas, y Amaia y Alfred no defraudaron. Los errores pasaron desapercibidos, eclipsados por las miradas y la evidente tensión (¿sexual?) entre los aspirantes a ganar «OT 2017». Quién sabe si esa magia entre ambos es genuina química o un producto fabricado por el talent show de TVE. Tampoco importa. Vibraron juntos, y nosotros al escucharlos. La piel de gallina. Y ese no beso... ¡para pegar un salto! Si son tan buenos actores algo deben estar haciendo muy bien «los Javis», profesores de interpretación en la Academia. Pero qué más da si es impostado. Fue como una película: salimos arrebolados.

Apenas tres minutos bastaron para que el programa sacudiese las audiencias, aproximándose a la imbatible «La que se avecina». Y aunque todo en este revival de «OT 2017» suene a eso, a repetido, estos dos jóvenes consiguieron maniobrar un pseudohechizo como el de «Stranger things»: sacar luz de la magia de antaño, renovar lo viejo imitándolo, aunque sea solo en momentos, como este, contados.

Poco importa si tanto la gala como el desarrollo de la misma (dentro y fuera de la Academia) sea un pastiche del paso de los Bisbal, Rosa, Chenoa y Bustamante de turno por «Operación Triunfo». Hasta al «City of Stars» de Amaia y Alfred se le ha sacado parecido con «Escondidos». Cuentan con algo que ni siquiera el original tenía: cierto candor que engancha. No en vano la terna favorita de la tercera gala estuvo formada por Alfred, Amaia y Aitana, tres jóvenes inocentes con los que el público empatiza; con una ternura que cala. Muchos buscaban en «OT 2017» un revivir nostálgico de recuerdos pasados; si bien lo tiene, su mayor garantía es haber conseguido conectar con toda una (nueva) generación.

El presentador todavía hace aguas, el protagonismo de Mónica Naranjo, la más relevante del jurado, cansa y aun así, por momentos como el de la canción de «La La Land» poco importan los desperfectos. Si hay que olvidarlos, los olvidamos. A este «OT 2017» se le ven las goteras, y ni se molestan en ocultarlas. Tres concursantes destacan por encima del resto, «el pelotón» como lo llamó Joe, que desafina. Y en el fragor de la batalla por cruzar la pasarela, entre los llantos y los porcentajes desproporcionados, entre el papelón de unos y cierto olor a rancio... resultó que con (esos) tres minutos bastaba. Está por ver cómo, después de la actuación de anoche, sigue su cauce el concurso. Queremos más Alfred. Queremos más Amaia. Pero los queremos otra vez juntos, comiéndose con la mirada.

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