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El rodaje de «La Peste» mete a Sevilla en un convento

La serie de Alberto Rodríguez encara el final de un rodaje que le ha llevado por diferentes puntos de la provincia para contar un thriller de época

Los protagonistas, Pablo Molinero y Sergio Castellanos, reciben indicaciones antes de rodar una escena - ABC
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Un convento que se convierte en el Centro de Sevilla o una hacienda en una fábrica de añil son algunos de los escenarios que este martes abrieron para la prensa los productores de la serie de Alberto Rodríguez para Movistar+ «La Peste».

El director sevillano se adentra en el mundo de la televisión con esta superproducción enmarcada en la Sevilla del siglo XVI cuando la ciudad comenzaba a ser el centro del mundo gracias al monopolio del comercio con América. Entre los escenarios escogidos están el Alcázar, la Casa de Pilatos, la Casa de los Solís, el Castillo de Alcalá de Guadaíra, Itálica o el río Guadalquivir a su paso por Coria.

El tándem formado por Alberto Rodríguez y Rafael Cobos ha querido esta vez mostrar las miserias humanas de una época desconocida por los sevillanos que asientan su cultura sobretodo en el Barroco del siglo XVII pero que para Paco León, quien con Zúñiga se adentra en su primer papel dramático en televisión, «explica esa idiosincrasia sevillana, que la lleva a considerarse una gran ciudad».

Con este proyecto el director de «La isla mínima» quiere sumergir al espectador en esa ciudad renacentista, algo que que ha costado representar ya que «no existen barrios y edificios de esa época» pero que gracias a los efectos visuales y la labor de Pepe Domínguez del Olmo espera que se haya conseguido.

Para Domínguez del Olmo, director de Arte habitual de las producciones de Rodríguez, «la Sevilla de “La Peste” es el germen de su época de mayor esplendor, una ciudad con calles estrechas de casas con ventanas pequeñas diferente a los grandes ventanales con rejas y amplias calles para el paso de carruajes que perduran hasta hoy». En el trabajo de arte han tenido que guiarse por documentos escritos ya que las representaciones artísticas son escasas, «los artistas españoles estaban más centrado en el arte religioso».

Han buscado los pocos edificios que quedan del Renacimiento. En Carmona encontraron un lugar que respondía a sus necesidades, el Convento de la Concepción. Pese a que en principio el propietario tardó en aceptar la propuesta finalmente aceptó y pudo utilizarse el enclave carmonense. Este conjunto arquitectónico tiene la particularidad de que desde su creación, también en el siglo XVI, ha ido creciendo gracias a que las monjas que entraban se construían apartamentos dentro de los terrenos con su dote, dándole al lugar un aspecto de pequeña ciudad.

Con esto, y un poco de cartón piedra, han conseguido que en el cenobio se hayan podido reproducir las calles del Sevilla, con toda la suciedad propia de la época. En la segunda planta han situado el hospital, y justo en la habitación de al lado está la mancebía, uno de los lugares importantes de la trama.

Alberto Rodríguez da indicaciones a uno de los actores
Alberto Rodríguez da indicaciones a uno de los actores- ABC

Pero ayer la acción no estaba en Carmona, estaba en la Hacienda Martín Navarro, en Alcalá de Guadaíra. En ella se sitúa la fábrica de añil, un tinte natural de los más caros de conseguir y que se extrae de una planta autóctona de sudamérica. Es el contrapunto a la miseria de la ciudad, un lugar donde la luminosidad y la riqueza se dejan ver.

Allí estaba el equipo de rodaje al completo con los actores protagonistas, Pablo Molinero y Sergio Castellanos a la cabeza. Molinero es Mateo, un exmilitar impresor de biblias que huye de Sevilla perseguido por la Inquisición pero que se ve obligado a volver cuando su mejor amigo le pide en el lecho de muerte que saque a su hijo bastardo de la calle, Valerio (Castellanos). Juntos tendrán que resolver una serie de crímenes que se están produciendo en la ciudad. Dentro de esta historia juega un papel importante Zúñiga, un negociante sin escrúpulos que ha consigue subir en la escala social utilizando todo tipo de ardides. El contrapunto femenino lo pone Teresa, encarnada por Patricia López Arnáiz, la viuda del padre de Valerio que tendrá que hacer frente a una sociedad donde las mujeres que no se subyugan al poder de un hombre no están bien vistas.

Esta historia de miseria humana con un thriller como hilo conductor tiene por delante aún cinco semanas de rodaje que la llevarán de vuelta a la capital, donde rodarán en la Casa de Pilatos.