Twin Peaks

La trágica conexión entre Marilyn Monroe y Laura Palmer: la génesis de «Twin Peaks»

Más de dos décadas después, se reabre el caso de Laura Palmer gracias a Movistar+

La trágica conexión entre Marilyn Monroe y Laura Palmer: la génesis de «Twin Peaks»

En Los Ángeles nació Norma Jean Baker y en Twin Peaks, Laura Palmer. Una real y la otra ficticia pero unidas por un misterio, el de su muerte, y la necesidad de David Lynch y Mark Frost de contarlo. La trágica conexión entre la actriz y el personaje de la mítica serie fue la génesis de «Twin Peaks», que se estrenó hace 26 años bajo una premisa enmascarada: «¿Quién mató a Laura Palmer?». Porque en realidad, lo que ambos querían revelar no era quién había asesinado al personaje, sino cómo había sido el final de Marilyn Monroe.

Dormía solamente con unas gotas de Chanel nº5 y de pequeña quería ser Alicia en el País de las Maravillas. Tartamudeaba, era sensible y también neurótica. Convirtió el «Happy Birthday» en himno nacional cuando se lo cantó en el Madison Square Garden al presidente de EE.UU. John F. Kennedy, uno de sus miles de amantes, y la despidieron como modelo por ser «demasiado sexual».

Marilyn Monroe interpretó a un sinfín de rubias tontas, pero nunca fue una de ellas; las apariencias, frecuentemente, engañan. «Mentiras, mentiras, mentiras. Nada más que mentiras. Todo lo que se ha dicho de mí son mentiras», le confesó a su amigo, el fotógrafo George Barris. Tan solo se veían las luces, la sonrisa, la imagen despampanante; pero su vida estuvo rodeada de sombras, alimentadas todavía más por las conspiraciones que aún medio siglo después rodean a su muerte. Se especuló con el suicidio cuando la encontraron desnuda, con el teléfono descolgado y una sobredosis de barbitúricos. Tenía 36 años. «Nunca me pareció más feliz (...) Estaba leyendo 'Matar a un ruiseñor' esos días. Al final me dijo: 'Te quiero, te veré el lunes o cuando vengas' (...) Menos de veinticuatro horas después de esta llamada, Marilyn apareció muerta», cuenta Barris en «Marilyn Monroe. Cuando crezcas serás hermosa, feliz y famosa» (Confluencias, 2016).

Precedida de clichés, pocos se atrevieron a ver más allá de su voluptuosa imagen y de sus ondas doradas. Marilyn Monroe representó el sueño americano de muchas mujeres en la edad de oro de Hollywood, pero su vida estuvo marcada por la tragedia, por la infancia rota de «hija ilegítima», por las tinieblas que procuraba disipar con una sonrisa desencantada.

En los cincuenta superó los papeles de 60 segundos en el cine y pronunció sus primeras palabras en pantalla gracias a «La Jungla de asfalto», con John Huston, que la dirigiría también en su última película culminada, «Vidas rebeldes», donde tres personajes incomprendidos buscan un lugar donde encajar. Nunca lo encontraron. Eran Montgomery Clift, Clark Gable y Marilyn. A los pocos meses de finalizar el rodaje, los tres protagonistas murieron.

«Se parecía a una historia de ovnis: te fascina, pero no puedes demostrar si existen. Lo mismo sucedía con Marilyn Monroe y los Kennedy» David Lynch

Su muerte, rodeada de misteriosas circunstancias, no solo conmocionó a medio mundo, también sentó las bases para el que pretendía ser el primer trabajo de David Lynch y Mark Frost, un proyecto, basado en el libro «Goddess: the secret lives of Marilyn Monroe» y fraguado en 1989, que nunca llegó a ver la luz y que prometía ser tan polémico como la historia de la rubia que pretendían contar en pantalla.

«A mí siempre, como a diez trillones de personas, me había gustado Marilyn Monroe», tal y como recoge el libro «David Lynch: Interviews», de Richard A. Barney. «Por eso, cuando surgió el proyecto estaba muy interesado. No obstante, me metí con cuidado… Nos reunimos con Anthony Summers, que fue quien escribió el libro. Cuanto más nos adentrábamos, más se parecía a una historia de ovnis: estás fascinado por ellos, pero realmente no puedes demostrar si existen. Incluso si ves fotos, o historias, nunca llegas a saberlo realmente. Lo mismo sucedía con Marilyn Monroe y los Kennedy. Todavía no puedo imaginar lo que es real y lo que es una historia».

Pero cuando, en una reunión, Frost y Lynch comentaron su pretensión de abordar la muerte de la actriz como un asesinato, el estudio sacó la guillotina: de ningún modo iban a desenterrar el hacha de guerra sobre un tema que en su día fue debate nacional. Aún así, el germen creativo entre ambos ya se había sembrado, solo faltaba dar el salto. ¿Quién mató a Marilyn Monroe? pasó a ser ¿Quién mató a Laura Palmer? Y así nació «Twin Peaks».

Palmer y Monroe, la misma persona

A la hora de crear el personaje de Laura Palmer, cuyo cadáver envuelto en plástico fue aun sin quererlo el reclamo de la ficción televisiva, Frost y Lynch volvieron a la rubia que los había unido.

Tanto Laura Palmer como Marilyn sufrían problemas de identidad: obligadas por su «estatus» y para mantener ese papel superficial de cara al resto de la sociedad, lidiaban con sus demonios internos en la intimidad a base de drogas, alcohol y promiscuos encuentros sexuales. Su manera de luchar contra sus fantasmas, sin embargo, las hundía más en el lodo.

Ambas habían sufrido abuso sexual (el personaje de «Twin Peaks» a manos de Bob), utilizaban su atractivo sexual como arma –de doble filo– y su muerte las elevó a la categoría de símbolo, una de la cultura pop, la otra del pueblo norteamericano en el que vivía, y el entorno de ambas prefirió olvidar a la persona y preservar la ilusión, idolatrando lo que terminaría convirtiéndose en icono.

Para mantener aparentar con la sociedad, lidiaban con sus demonios internos en la intimidad a base de drogas, alcohol y promiscuos encuentros sexuales

La muerte fue lo más grande que les sucedió y, jóvenes y bellas, la tragedia de su final las transformó en inmortales.

No son personajes idénticos, aunque la conexión entre las dos es más que evidente: ambas están construidas con las mismas piezas dañadas, juguetes rotos de una sociedad que prefiere creerse el papel que descubrir la esencia. Fue precisamente ese vínculo el que permitió a la serie del provocador David Lynch cambiar los esquemas de la ficción en el medio catódico y establecer esa íntima relación con el espectador: una tragedia que despertaba la simpatía de la audiencia al mismo tiempo que estimulaba sus miedos.

Más de dos décadas después, se reabre el caso de Laura Palmer gracias a Movistar+, cuyos usuarios pueden revivir desde el 6 de noviembre el excéntrico ambiente de las dos temporadas de la serie.

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