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Miguel Ángel Silvestre, en «Narcos»: «El narcotráfico aún es un tema delicado en Colombia»

El actor es uno de los españoles, junto con Javier Cámara y Alberto Ammann, que aparece en la tercera temporada de la popular serie de Netflix

Miguel Ángel Silvestre también es conocido por protagonizar las series «Sense8» y «Velvet»
Miguel Ángel Silvestre también es conocido por protagonizar las series «Sense8» y «Velvet» - ABC
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Aunque Miguel Ángel Silvestre tiene un pequeño papel en «Narcos», ha logrado conquistar al público (y los periodistas) del estreno de la tercera temporada de la serie en Bogotá (Colombia) con su simpatía. Protagonizada de un elenco de actores españoles y latinos, -«"Narcos" ha hecho más por el español que todos los Institutos Cervantes juntos», bromean-, la serie que empezó a contar la vida de Pablo Escobar se reinventa para centrarse ahora en las andanzas del Cártel de Cali.

«Pablo Escobar creó un ejército y grandes riquezas. En cambio, en el caso del Cártel de Cali uno de sus objetivos era abrir muchos negocios y en algún momento poder hacerlos legítimos para dejar una gran herencia a sus familias. Su fuerte fue generar mucho dinero y a través de ahí conquistar el poder», cuenta Silvestre, que no pierde la sonrisa aunque haya dormido apenas unas horas. «Además, eran menos violentos. Ajustaban cuentas entre ellos, pero no tiraban un avión. Decían "nuestros problemas los resolvemos entre nosotros y dejamos a los civiles aparte". También se diferencian en su origen, Pablo Escobar venía de la pobreza y estos ya eran ricos», añade el mexicano José María Yazpik, que da vida al narcotraficante Armando Carrillo, conexión entre la actual temporada y los capos de Juárez que tomarán el relevo la próxima entrega.

A incrementar esa riqueza ayuda Franklin Jurado, un huérfano al que adoptó el cartel de Cali cuando vio que tenía un don para las matemáticas y que se convirtió en el contable que más dinero lavó para la organización. «Tengo algo de información sobre él pero no le he podido ver hablar. Él quería devolver con creces a su familia, el cartel de Cali, todo lo que estos le habían dado. Eran su única familia. Pero su mujer se engancha a la cocaína y se da la paradoja que lo que me hace rico se lleva al amor de mi vida», plantea Silvestre, un enamorado de Cartagena de Indias desde que rodaron allí. «Es como un cuentecito de Lorca, vas paseando y oyes la rumba de los bares, la gente bailando... Hay mucha alegría de vivir», recuerda.

Uno de los mayores retos a los que se enfrentó el actor es aprender a imitar el acento del país. «Estuve platicando con Norman horas y horas», bromea respondiendo al estilo colombiano. «Me siento muy privilegiado de que Netflix quiera contar conmigo para interpretar cualquier personaje latino, pero unos de los compromisos era intentar ser fiel con la forma de hablar. Entonces me pusieron un coach, Norman, y estuve horas y horas hablando con él, tomándonos cafés... Así, mientras aprendía la cultura iba cogiendo ese acento que para nosotros es tan dulce. Una de las sorpresas que me he llevado ha sido encontrarme con un país que habla mi idioma de una forma muy sofisticada, con muchos sinónimos... Le di mas valor a este idioma tan romántico y preciso», relata Silvestre.

El glamour del narco

Preocupados por el estigma que se pueda crear al mostrar uno de los lados más oscuros de un país muy rico en recursos naturales y culturales, los actores siempre se preguntaban cómo recibirá el colombiano de a pie la serie. «Hay heridas que no sanan del todo y yo creo que esto les cala bastante. No les gusta hablar del tema. Yo lo vi cuando entregue la visa de trabajo y ponía que iba a trabajar en Narcos, el de la aduana me miró como "bueno, adelante"», reflexiona Yazpik. «Y es entendible, lo que vivieron ellos hace veinte años nos pasa a nosotros ahora en México. Estas cosas afectan directamente a todo el país», añade. «Yo es lo primero que preguntaba cuando cogía un taxi, qué les parecía la serie. Es un tema muy delicado, habla de un negocio que aún es muy cercano», puntualiza Silvestre.

Más allá de la acogida de la serie, ninguno de los intérpretes niega la fascinación que generan estos narcotraficantes. «Son personajes complejos. Ves su contexto criminal y se crea cierta empatía, y eso es fascinante», concluye Yazkip. «Hay muchas series de narcos pero ninguna como esta. No es una apología de nada, es lo que sucedió».

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