Lena Headey: «Resucitaría a Oberyn Martell en Juego de Tronos»

La actriz que da vida a Cersei Lannister en «Juego de tronos» ha revelado algunos matices de su complejo personaje en su visita a la Heroes Comic Con de Madrid

Lena Headey., en su visita a Madrid este sábado
Lena Headey., en su visita a Madrid este sábado - SAN BERNARDO
Actualizado
Enviar noticia por correo electrónico

Si Lena Headey no fuese Cersei Lannister en «Juego de tronos», querría ser Walter White («Breaking Bad»). Como el profesor de química, su personaje está lleno de aristas, y oscila, fronterizo, en la ambigua línea entre el bien y el mal. Y aunque parezca mentira, después de siete años en el papel la actriz británica, que ha visitado la Heroes Comic Con de Madrid este fin de semana, solo quiere que a la Reina le crezca el pelo. Llevar peluca no debe de ser agradable.

[Este artículo contiene spoilers]

La melliza de Jaime es ambiciosa y maquiavélica: está dispuesta a todo para conseguir el poder. Pero una vez lo obtiene, «la villana» de la serie de HBO es incapaz de gestionarlo. Narcisista y orgullosa, no recapacita ni recula, sino que impone siempre su propio criterio, el único correcto. Resentida por la exclusión a la que la ha abocado su género, Cersei se vuelve sexista, despreciando a las mujeres, a las que detesta por débiles. En más de una ocasión, se refiere a sí misma como el verdadero hijo de Tywin Lannister, excluyendo a Tyrion por ser enano y a Jaime, por cobarde. Sin embargo, la «okupa» del Trono de Hierro no hace más que interpretar un papel, adaptándose, con las armas de las que dispone, al difícil entorno que la cultura patriarcal de Poniente le ha impuesto. «La vida de una mujer es nueve partes suciedad por cada parte de magia; no tardarás en darte cuenta... y a menudo, la parte que parece magia es la más sucia de todas», le dijo a Sansa Stark, uno de los pocos consejos sinceros a la que fuera la prometida de su hijo.

Su vida es la de una tiránica escalada al Trono, llena de resbalones y esfuerzos por alcanzar la cima. Confabuló para matar a su marido Robert Baratheon y sustituirlo como regente; disfrutó la incestuosa relación carnal con su mellizo y convirtió a su deformado hermano pequeño en la diana perfecta; sufrió la muerte de todos sus vástagos y los vengó con una ira irracional que camufló sus propios miedos. Fue humillada delante de todo Desembarco del Rey y cuando la envidia se le presentó en forma de una reina más joven y bella, no dudó en hacer girar el tablero y cambiar la estrategia, haciendo arder en fuego valyrio a todos sus enemigos de un plumazo. Pero cuando se juega al juego de tronos, solo se puede ganar o morir. No hay punto intermedio, y ni siquiera ella es inmune; las heridas terminan haciendo mella, pese a las apariencias. «Cuando empecé a conocer a Cersei, ya vi hacia dónde se dirigía el personaje. Era una mujer que lo tenía todo, pero no le bastaba. Y cuando lo pierde, termina luchando por sobrevivir», explica Lena Headey. La actriz, al contrario que su alter ego, se despista con frecuencia. Si no pudo terminarse los libros de George R.R. Martin, ¿cómo iba a ser capaz de gobernar de forma justa un Reino? «Mi capacidad de concentración es una mierda», reconoce. Aún así, es capaz de ver más allá del envoltorio de su personaje. «No creo que Cersei sea mala, es una mujer muy fuerte, difícil, con mucho carácter», comenta la actriz en su visita a Madrid.

«Lo que más me gusta de ella es que no hace las cosas para quedar bien, tiene su propia personalidad, y no tiene miedo a los juicios externos». Y aunque la única vez que se la ha visto asustada fue al presenciar a un espectro en la última temporada de la serie, parece no temer a nada. «No les tengo miedo a los Caminantes Blancos», cuenta Headey, que también dio vida a la reina Gorgos en «300». Habrá que ver cómo reacciona cuando la amenaza esté ante sus puertas.

Poco habló la actriz de la octava y última temporada de «Juego de tronos», blindada como está para evitar filtraciones de cara a su desenlace. No quiere que la castiguen como haría su Cersei Lannister, por eso ni se aventuró a bromear sobre el futuro de los protagonistas. «Ya conozco el final, pero no puedo decir nada. Si lo hago me van a cortar la cabeza y ponerla en una pica, y necesito mi cabeza», bromea.

«No creo que Cersei sea mala, es una mujer muy fuerte, difícil, con mucho carácter»

Al contrario que Cersei, para Headey sus mejores escenas son las que comparte con Tyrion Lannister, su odiado hermano, y las más bonitas, las duras. «Las más bellas son las emocionalmente difíciles, como el paseo de la vergüenza. No diría que fue un reto, pero sí fue muy complicada», reconoce Headey desde el escenario de la Heroes Comic Con.

En un ambiente distendido, entre el chapurreo del castellano («Me gustaría hablar español, suena muy bien») y las risas, la actriz terminó abriéndose, a su manera. Admitió que lloró al conocer la muerte de Hodor, y se enfadó con la decisión de acabar con el grandullón de esa manera. Pero el momento más esperado fue cuando, aun sin reconocerlo de forma clara, terminó dando alas a uno de los rumores más extendidos desde que coincidieron en «Juego de tronos»: su relación y ruptura con Pedro Pascal. Después de un silencio tenso, cogió el micrófono en un espontáneo arrebato y gritó: «A quien yo resucitaría es a Oberyn Martell».

comentarios