«Dark»

¿Y si el tiempo no funcionara cómo creemos?

Este thriller alemán parece diseñado para alargar la vida de los éxitos pasados de este género de Netflix

Louis Hofmann es uno de los protagonistas de la nueva producción propia de Netflix, «Dark»
Louis Hofmann es uno de los protagonistas de la nueva producción propia de Netflix, «Dark» - NETFLIX
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«La desaparición de dos niños en el pueblo alemán de Winden abre abismos que trastocan nuestro concepto del tiempo. La cuestión no es quién ha secuestrado a los niños, sino cuándo». Así define Netflix «Dark», su primera producción propia alemana. Una producción que, como su propio nombre indica, es oscura. No solo en cuanto a la imagen, que también. Es oscura en su trama, en la forma de tratar a los personajes, en la forma de acercarnos a los ochenta. El tiempo, la familia, el dolor, la culpa e, incluso, la metafísica.

«Dark» recurre a los puntos fuertes de grandes producciones de Netflix que se estrenaron el año pasado y que cosecharon un gran éxito. No sabemos si la plataforma ha utilizado estos puntos de unión a conciencia. Lo que sí sabemos es que el director, Baran bo Odar («The Silence»), asegura que el proyecto estaba en marcha antes de la producción de la primera temporada de «Stranger Things».

Hay quien ya ha dicho que «Dark» es la versión más oscura de la ficción de los hermanos Duffer, como si estuviese dirigida por Steven Spielberg, pero tenemos que decirte que «Dark» va más allá. Si la serie de Eleven y el resto de los chicos es la combinación perfecta de guiños a los ochenta para desconectar, «Dark» va más allá. Te obliga a pensar, a no pestañear, para poder aprender una forma nueva de entender el tiempo más allá de la forma en la que lo percibimos y que empieza en el pasado, pasa por el presente y va hacia el futuro.

La cámara de Bo Odar se desliza entre salones hasta llegar a las caras mortificadas. Rara vez se detiene para dejar tiempo al espectador para que se asimile tanta información o para introducir a un nuevo personaje. Esto supone un desafío extra para los actores ya que se requieren de dos o tres para un mismo personaje; por suerte, no para el espectador ya que el parecido físico y gestual (y algún que otro plano de las diferentes fotos de familia) hacen que sea fácil asociar a dichos intérpretes con su personaje.

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