Series de toda la vida

Edades doradas de la televisión hay muchas. También hay mucha desmemoria. Y muchas televisiones

«Curro Jiménez» es, sin duda, una de las pioneras en la ficción seriada
«Curro Jiménez» es, sin duda, una de las pioneras en la ficción seriada
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Edades doradas de la televisión hay tantas como programas presentados por Carlota Corredera. También hay mucha desmemoria. Y muchas televisiones. Es lógico que hoy la producción sea mayor. Otra cosa es que sea mejor. La pionera en la ficción seriada, por razones obvias, es TVE. Cabe la duda de si la primera gran serie nacional fue ‘Cañas y barro’ (1978), un culebrón en la Albufera cuando no usábamos el término culebrón, o el gazpacho western ‘Curro Jiménez’ (1975). Claro que antes estuvo ‘La saga de los Ríus’ y otras, pero es con la Transición cuando se empieza a hacer otro tipo de series. Una guía estupenda es ‘La televisión durante la Transición española’, de Manuel Palacio.

Sancho Gracia, que ya había hecho ‘Los camioneros’ (Mario Camus), consiguió que TVE financiara una serie de bandoleros españoles ambientada en la Guerra de la Independencia y su posguerra. Gracia encargó los guiones a Antonio Larreta, dramaturgo uruguayo, y el rodaje empezó en abril 1975. Un año después se hicieron 27 capítulos más en coproducción con una empresa propiedad de Sancho Gracia. La serie se estrenó en la Navidad de 1976 y dos meses después empezó la emisión regular. Llegó a tener tres temporadas, con un último episodio, en marzo de 1978, sin conclusión. Pero en enero de 1981 se emitió el capítulo 40 y ahí si había fin de fiesta y huida de Curro Jiménez a América. La serie fue entonces uno de los productos más sólidos de la televisión en España. Y un éxito en la época, hasta el punto de que había espectáculos artísticos taurinos de Curro Jiménez por las plazas.

De 1978 es ‘Cañas y barro’. Se encargó a personas de derechas pero no ligadas al franquismo. Se aprobó en 1976, como ‘Fortunata y Jacinta’ y ‘Sonatas’, aunque estas se quedaron en un cajón. Antes de las elecciones de 1977 se pidió a Manuel Mur Oti que adaptara la novela de Blasco Ibáñez. La dirección fue de Rafael Romero Marchent. Rivalidad generacional, violencia, erotismo y esa Neleta (Victoria Vera) casada con Cañamel, el cacique del lugar (José Bódalo) pero amante de Tonet. ¡Recordones!, exclamaba el Tío Paloma (Alfredo Mayo). Tonet ahogando al bebé ilegítimo de Neleta en la Albufera nos traumatizó a todos.

Un año después se hizo ‘La barraca’ con la producción también de Eduardo Manzanos y su productora Albarán Films. Esta adaptación de Blasco Ibáñez no tuvo el mismo éxito que ‘Cañas y barro’, pero acabó 1979 como el cuarto espacio de mayor aceptación. Era un festival de excesos, con entierro infantil incluido.

‘Teresa de Jesús’ es una maravilla de ocho capítulos, 220 minutos y 200 millones de pesetas.

‘Fortunata y Jacinta’ se estrenó el 7 de mayo de 1980 y fue una producción propia de TVE. La mayoría de la gente que trabajaba en la serie estaba en nómina en RTVE. Por ejemplo, el productor Salvador Agustín y el guionista Ricardo López Aranda, que también era de la casa (ya había hecho la adaptación teatral para Lola Herrera y Nati Mistral, así como el guión cinematográfico para Angelino Pons). Sí es verdad que fue una coproducción francesa y, de hecho, parece que fueron los socios franceses quienes salvaron el proyecto, que no gustaba a Fernando Arias Salgado. Y no era una coproducción en el sentido de aquella portada de ‘La Codorniz’ de los años 50 durante el desembarco de los americanos en España: “¡Coproducciones con Hollywood! Los españoles ponemos el co y los americanos la producción!”.

El rodaje empezó en mayo, después de las elecciones de 1979, y duró hasta noviembre, siendo la producción propia más espectacular de las abordadas hasta el momento. Contó con 170 millones de pesetas. Además de los 20.000 metros cuadrados de Madrid en Prado del Rey, se rodaron exteriores en Aranjuez, Toledo, Burgos y Sevilla. Los actores eran lo más granado del cine español. Además de Ana Belén y Maribel Martín, María Luisa Ponte, Mary Carrillo y una enorme Charo López como Mauricia la dura. En 1980 fue la cuarta de las emisiones de TVE y la primera en las ficciones, por delante de ‘Raíces’, ‘Hombre rico, hombre pobre’ y la reposición de ‘Cañas y barro’. Charo López se convertiría en una gran estrella con ‘Los gozos y las sombras’ (1982), de Arte 7 para TVE, como Clara Aldán, objeto del deseo de Carlos Deza (Eusebio Poncela) y Cayetano Salgado (Carlos Larrañaga). Sus creador, más allá de la novela de Torrente Ballester, fue Rafael Moreno Alba. Ambientada en 1934, no era de una gran elegancia formal pero fue el acontecimiento televisivo de la temporada. Se rodó en Pontevedra, Bueu y Marín.

En 1983, llegó ‘Anillos de oro’, original de Ana Diosdado y dirigida por Pedro Masó (repetirían en ‘Segunda enseñanza’ y él también dirigiría ‘Brigada Central’, otra vez con Imanol Arias). La verían 15 millones de espectadores. Fueron 13 capítulos perfectos recién aprobada la ley del divorcio. Algunos de ellos inolvidables, como el protagonizado por Carmen Elías y José María Rodero. O el de Ana Marzoa y Manuel Tejada. Y, por supuesto, el último. Como escribió Garci, ‘Anillos de oro’ destilaba verdad y realidad.

Para escribir ‘Teresa de Jesús’ (1984) se tiró de Carmen Martín Gaite, Víctor de la Concha y Josefina Molina, que también dirigía. Es verdad que ‘Teresa de Jesús’ y las otras series eran cine. Que poco tienen que ver con la actual y consolidada industria televisiva, pero sigue siendo televisión de referencia. La miniserie va más allá de una serie histórica cualquiera. Es también una historia de la vida privada de las mujeres, monjas o no. Quizá se deba atribuir a Carmen Martín Gaite ese tono como de ‘Entre visillos’ (de entre conventos). ‘Teresa de Jesús’ es una maravilla de ocho capítulos, 220 minutos y 200 millones de pesetas.

«Juncal» fue la producción más cara hasta ese momento en la historia de la televisión en España

De 1989 es ‘Juncal’, cuya productora fue RTVE. El creador, Jaime de Armiñán, ya había retratado al personaje en ‘Cuentos imposibles’ (1985). La historia del adorable vividor y ese universo que fascinaba a Armiñán, uno de los grandes de la televisión en España, costó 400 millones. En 1990 se estrenó ‘La forja de un rebelde’, dirigida por Mario Camus. Con un presupuesto de 2.300 millones de pesetas, fue la producción más cara hasta ese momento en la historia de la televisión en España.

Y llegaron las privadas. Como se recuerda en ‘La cultura de las series’ (Laertes), de Concepción Cascajosa, con ‘Médico de familia’ y Globomedia hubo una nueva era de esplendor en la ficción televisiva. La gran revolución partía de que había un equipo integrado donde quien tomaba las decisiones eran los creativos (los directores y los guionistas formaban ahora parte del mismo equipo). Un sistema donde los profesionales veteranos tenían poca cabida. Se primaban a los equipos frente al escritor autor (el anadiosdadismo no tenía lugar). Más allá de la calidad de las series, fue un sistema de producción innovador. Manuel Valdivia recuerda: “El éxito de ‘Médico de familia’ fue motor de la industria en España, porque antes no había industria. El modelo Globomedia se expandió, entre otras cosas, porque mucha de nuestra gente fue luego a otras productoras”. En el libro de Cascajosa se da un ejemplo bastante significativo del cambio. ‘Turno de oficio’ (1986), en términos de producción, era una serie tradicional, con Antonio Mercero de autor (y Horacio Valcárcel y Manolo Matji en el guión). En ‘Turno de oficio: diez años después’ (1996) hay más de doce guionistas, entre ellos Fernando León, Ángeles González Sinde o Juan Bas.

Todavía en 2006, TVE estrenó esa maravilla que es ‘Mujeres’, de Dunia Ayaso y Félix Sabroso. La última destacable es, sin duda, ‘El Ministerio del tiempo’, de Javier Olivares. También habla Javier Olivares en el interesantísimo libro de Conchi Cascajosa: “Yo creo que hay una falta de memoria muy grande que ha hecho mucho daño a la televisión y que todos nos hemos convencido de que con las privadas empezó la ficción española. Y nos hemos olvidado de Armiñán y otros. Yo veo ‘Los gozos y las sombras’ y no me cuenta menos que muchas series de época que veo ahora. Veo ‘Anillos de oro’ y me estaban hablando del divorcio en el momento del divorcio. Ana Diosdado era una autora. La gente ha creído que el mundo empieza cuando nacen ellos y que la ficciónn española comienza en las privadas. Y ese concepto ha hecho mucho daño a la ficción española, que carece de memoraia, Si hablas con Russell T. Davies o Steven Moffat, estoy convencido de que te saben decir quién es Dennis Potter”. Nada más que añadir.

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