Juego de Tronos 7x07

«Juego de tronos», una temporada a la velocidad del dragón

La penúltima entrega de la serie ha dividido a la crítica, con predominio de opiniones favorables

El Rey de la Noche a lomos del Viserion espectro en «Juego de tronos»
El Rey de la Noche a lomos del Viserion espectro en «Juego de tronos» - HBO
Actualizado
Enviar noticia por correo electrónico

La pasada madrugada, Movistar+ y HBO estrenaron el cierre de la séptima y penúltima temporada de «Juego de tronos». Conscientes de que el final está a la vuelta de la esquina, sus creadores pisaron el acelerador esta última entrega. El ritmo, antes irregular (y a veces tedioso) pero homogéneo, chirría ahora con la cercanía del desenlace, y las tramas terminan precipitándose. Si durante las temporadas anteriores predominaba el desarrollo de los personajes, más profundos, y la importancia de sus viajes; la séptima, que se podrá ver en Movistar+ hasta el 11 de octubre y de forma permanente en HBO, da más importancia a la llegada a la meta, casi con flato, traicionando así en parte su esencia.

Ahora, los planes parecen menos elaborados, e incluso disparatados, y los giros de guion más predecibles. Abundan las elipsis temporales, y la coherencia lógica de la línea argumental se pervierte. Se pierde la capacidad de impacto, pues todo predispone hacia lo que termina sucediendo. Los personajes, antes dispersos en cada punta del mapa de los Siete Reinos, se limitan a un par de recurrentes escenarios en esta penúltima temporada, y se desplazan a lo largo y ancho de Poniente a la velocidad de la luz. La celeridad de su progreso ha terminado aligerando hasta el innovador tono de la ficción de HBO. De ahí que aunque este drama medieval sea también una serie fantástica, donde los muertos vivientes, los dragones y las resurrecciones están a la orden del día, algunos no estén dispuestos a tolerar ciertas, y a veces cuestionables, licencias. Sin embargo, no solo en el fandom ha habido debate. El resultado ha dividido también a la crítica profesional, con predominio de las opiniones favorables, según el portal Metacritic.

Pese al choque de juicios, para cerrar esta temporada han preferido volver a sus orígenes. El último capítulo recupera esa tradición de diálogos afilados e inteligentes que inaguró la ficción, de personajes fieles a sus instintos y motivaciones, sin olvidar la épica de efectos especiales en la que derrocha más energía que ninguna.

El episodio acomete la difícil tarea de reunir en un solo plano a los personajes más importantes y cerrar casi todas sus tramas, de culminar la (anunciada) tensión sexual de dos protagonistas y tirar de vísceras para traicionar la relación, existencial, que unía a otros. No hay capítulo nueve, el clásico episodio bomba en la serie, con sangrientas muertes y grandes batallas, pero tampoco hace falta. Sin perder los detalles de calidad que la elevaron como una de las mejores series de la historia, ofrece lo que se espera: un trampolín hacia su final, una pausa entre el pasado y el futuro que, como el invierno, está a la vuelta de la esquina.

comentarios