El universo Disney es más depravado de lo que piensas

El estudio de animación incluyó detalles que algunos espectadores consideraron inapropiados y les costó varias denuncias

Fotograma de «El Rey León»
Fotograma de «El Rey León» - DISNEY
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Uno de los mayores logros de la animación es poder contar historias con distintos niveles de lectura. Es decir, mientras que los niños se entretienen con la aventura principal, los adultos se quedan con el «otro» mensaje, el latente. Un gran ejemplo de esto es la película «Del Revés». En ella, contaba como la ira o la tristeza puede tomar el control de la mente humana y causar así enfermedades como la depresión, mientras que los peques de la casa se quedaban con la parte en la que Alegría hace todo lo posible para que la pequeña Riley crezca feliz. Sin embargo, Disney no solo es conocido por sus dobles lecturas. También ha sido conocido por sus mensajes subliminales.

«¿Qué puede haber allá fuera que causa tal emoción?», se preguntaba el cangrejo Sebastián ante la insistencia de Ariel de abandonar la vida bajo del mar en «La Sirenita» tras enamorarse del príncipe. Lo que sí que causó emoción y un gran revuelo fue la carátula de la cinta. En ella, aparecía un palacio con un torreón con evidente forma fálica. Se cuenta que aquel «miembro» fue dibujado a propósito, como venganza del ilustrador después de ser despedido. Así lo recoge el libro «Kubrick en la Luna y otras leyendas urbanas del cine», publicado a finales de 2016 por Héctor Sánchez y David Sánchez. Pero no fue el único pene que se relacionó lo la película. En la boda del príncipe Eric y Úrsula, el sacerdote que oficia la ceremonia parece tener una erección.

No es la única película que sufrió este tipo de acusaciones. En «El Rey León» escuchamos una y otra vez la necesidad de continuar con el ciclo de la vida; sin embargo, son muchos los que aseguran que la película insisten en que hay que mantener relaciones sexuales, ya que la palabra «SEX» aparece en todos los rincones de la sabana. Otro ejemplo está en «Aladdín», pero este es de los que se escuchan. Cuando el protagonista, disfrazado de príncipe, llega al balcón del palacio de Agrabah montado en la alfombra voladora. Sí, justo antes de enseñarle a Jasmín ese «mundo ideal». Cuando queda fuera de plano, Aladdín dice: «Good teenagers, take off your clothes» (Adolescentes obedientes, quitaos la ropa).

Tras esto, llegaron sus consecuencias. En 1995, la asociación cristiana American Life League instó a boicotear a Disney por todos los mensajes subliminales. Incluso particulares como Janet Gilmer, una mujer de Arkansas escandalizada, demandaron a The Walt Disney Company y a Buena Vista Home Video.

Ton Sito, uno de los antiguos animadores de Disney, intentó aclarar esta situación en una entrevista con « Huffington Post». «El chiste está en que el hombre está sobre una caja y sus ropas, esos grandes vestidos de sacerdote, están caídas sobre ella, cubriendo todo su cuerpo. La gente solo ve lo que quiere ver», decía el ilustrador fue quien diseñó el personaje del sacerdote de «La Sirenita» tras explicar que lo que había debajo de su ropa eran las rodillas. Sobre el cartel de la película, aseguró que quien lo hizo no iba a ser despedido porque no formaba parte de la plantilla habitual del estudio y confesó que la similitud era el resultado de trabajar deprisa y corriendo a altas horas de la madrugada para terminar el diseño del cartel. Respecto a las palabras de «Aladdín», lo que el protagonista decía era «Good tiger, take off and go» (tigre bueno, lárgate), haciendo referencia a Rajah. «Los dos animadores que hicieron esa secuencia eran tipos muy religiosos, No encajaría con su sentido del humor». En «El Rey León» sí que había letras ocultas, pero «SFX» –como homenaje al departamento de efectos especiales– no «SEX».

Una broma de tres millones y medio de copias

Disney sí que incluyó a propósito un desnudo real en una película, en «Los rescatadores». Mientras Bernardo y Bianca volaban delante de un edificio, se puede observar la fotografía de una señorita con los pechos al descubierto. A Disney le salió cara la broma. En 1999, tuvo que retirar tres millones y medio de copias. Sin embargo, Sito explicó que era un secreto a voces: «Si alguien le hubiera preguntado a algún artista, le habrían dicho: ‘Claro, hay una imagen de un desnudo ahí, las páginas centrales de Playboy. Todo el mundo lo sabe”. Todos los del mundillo de la animación lo sabíamos. Pero nadie nos preguntó». Nunca se ha revelado la identidad de la persona que incluyó este detalle, pero la compañía siempre ha asegurado que no fue ninguno de sus animadores.

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