Actualidad

Resines, sobre la polémica de Trueba: «Si sacasemos todo de contexto acabaríamos a tiros por la calle»

«"La Reina de España" es una historia muy bonita y está muy bien contada»

Antonio Resines
Antonio Resines - ÉRNESTO AGUDO

Anda el bueno de Antonio Resines escopetado de un lado para otro que el hombre no para con tanto ajetreo: series en televisión, proyectos de cine, la promoción de «La Reina de España». Quedamos en el Atlántico Casa Petiscos y con tan poco tiempo que ni un café se puede tomar porque se desplazaba a Barcelona a grabar un programa: «Sí, ya sé que no paro. La verdad es que no me puedo quejar de trabajo pero no se crea, millonario no soy». Resines es un enciclopedia andante, lo recuerda todo, ha estado en casi todo y además es el inspirador real de esta segunda parte de «La niña de tus ojos».

-¿Le dijo Trueba que fue de su personaje del que tiró para desenredar el ovillo de «La Reina de España»?

-Algo me había contado porque yo hablé con él y empezó a contarme historias de Fontiveros y ayer mismo me dijo que sí, que todo empezó porque la gente le preguntaba por la película pero sobre todo por mi personaje, lo cual es raro porque lo normal es que la gente preguntara por Macarena. El caso es que empezó a tirar del hilo, a imaginarse historias y así salió todo. Lo que sí recuerdo es que hace cuatro años me dijo el título, que me pareció muy bueno, y me dijo «ya te contaré la historia», y hasta ahora.

-¿Cómo fue el reencuentro?

-Bien, pero complicado de realizar porque afortunadamente todos teníamos trabajo y además estaba Penélope, que era la más cargada. Cuando ella podía otros no porque ya tenían contratadas otras películas o, peor, implicados en series que son temporadas largas, así que fue difícil coordinar todo. Empezamos más tarde de lo previsto (lo ideal habría sido rodar en 2015) pero lo hicimos. Eso sí, a toda prisa porque era muy importante acabar antes de estas Navidades.

-¿Ha visto bien a la gente?

-Psss (risas), hombre, es que han pasado 18 años y lo cierto es que nos ha pasado de todo. Demasiado bien estamos la verdad. Les vi en forma. Pero es que esto me hace gracia. Me ve alguien y me dice «pero que mayor estás», pero claro, si cualquiera coge una foto de hace 20 o 30 años y ya verá si hay diferencia o no. Y somos nosotros, que si ves a un minero que tiene un oficio mucho más duro ni le cuento.

-Todo el mundo dice que la película es un homenaje al cine, pero también lo es a la amistad.

-Clarísimamente. Para la gente que no tiene nada que ver con el cine ver cómo se rueda una película y de los años 50, que era una forma distinta de hacerla como se hace ahora, es muy interesante. Yo creo que la película es muy emocionante porque cuenta cosas muy bonitas y está muy bien contada.

-Quizás una de las cosas más notables de la película es que describe el caos ordenado que es un rodaje.

-Sí, sí. En realidad es más ordenado de lo que parece. Es como un hormiguero. Tú ves un rodaje desde arriba y ves a un montón de gente pero nadie se choca aunque sean oficios distintos y el que coordina todo eso es el ayudante de dirección.

-¿Es mejor película esta que «La niña de tus ojos»?

-Lo que tiene es más peso, es más compacta. Es más madura, cuando hicimos la anterior teníamos 40, 45 años pero a mí esta historia me gusta mucho y, como dije antes, está muy bien contada. «La niña de tus ojos» también me gusta pero esta es la evolución lógica del paso de los años. Se hace hincapié en cosas que antes se pasaban más por encima. Aquí se habla mucho de la amistad, del sufrimiento, de gente que lo ha pasado muy mal y aun así sigue adelante. Y todo siendo una comedia. La definición buena es que es una comedia dramática porque a pesar de que pasan cosas muy duras la gente sale hacia adelante y se lo toma con sentido del humor.

-¿Queda algo de aquella España?

-Políticamente parece que hay gente que añora aquella época pero no, la verdad es que no. Ha cambiado mucho pero es que la gente de la calle no se acuerda de lo que era aquello en los años 50. Era fino aquello y a la gente se le ha olvidado lo que eran los colegios de curas y que había que formar y cantar el Cara al Sol. Todo eso ha cambiado mucho porque ahora estamos en una democracia.

-Quizás lo que más ha cambiado ha sido la evolución de internet y de las redes sociales. El otro día apareció un hashtag en contra de Trueba y buscando un boicot a la película.

-Sí, ya lo vi pero también se ha creado otro a favor. No sé, es obra de cuatro aventados que no tiene mayor importancia, sobre todo teniendo en cuenta que ya se ha aclarado suficientemente ese asunto porque ya ha dicho por activo y por pasivo que le encanta España y que se refería a los nacionalismos exacerbados. Una tontería como otra cualquiera. Si todos sacasemos de contexto las cosas que decimos acabaríamos a tiros por la calle.

-A nivel personal, a usted le va, valga el dicho, de cine.

-Bueno, pero también tengo mis momentos que a mí se me ve cuando salgo pero es verdad, yo no me puedo quejar porque he tenido cierta continuidad y eso te da cierta tranquilidad.

-¿Se hacen mejores películas ahora que antes?

-Antes se hacían muy buenas que conste, pero a nivel general yo creo que sí. Todos los años se hacen cinco o seis películas que son buenas. Estamos en ese porcentaje, que últimamente hemos subido dicho porcentaje, puede ser. Que también ha subido la fidelidad del público, pues también. Es verdad que la saga de los apellidos ha ayudado, pero lo que veo es que hay una reconciliación del espectador con determinada forma de hacer cine, con la comedia y eso es muy importante.

-¿Y cómo ve el futuro del cine en general?

-En concreto, creo que la Ley de Cine es buena. Se ha solventado lo que coleaba de lo anterior y el Gobierno en ese sentido ha cumplido. Creo que a todo el mundo le vendría muy bien que bajasen el IVA de una vez y ahora es el momento de dar un impulso a la Cultura, pero un impulso de verdad, que es muy importante para este país. Si hay gente que no quiere verlo así que lo miren de otra manera y es que aporta una cantidad de recursos industriales al Estado realmente grande porque crea muchos puestos de trabajo. ¿Que se toma de forma empresarial? Vale, pero que se lo tomen en serio. Esto es una historia que hay que mantener y potenciar, sobre todo porque es la imagen de España aunque haya gente que no le guste. Mire, el Museo del Prado es la imagen de España, el cine es la imagen de España y el teatro es la imagen de España.

-Al final no se hizo un Ministerio de Cultura propio.

-No, pero vamos a intentarlo en la próxima. Es un error total porque tiene que estar muy definido. Que estuviera en convivencia con muchos otros ministerios, como Hacienda, con Turismo, con muchos, pero independiente. Y, sobre todo, que se tratase a la Cultura como una cuestión de Estado. Es que es fundamental y que no dependa de los vaivenes del gobierno, del signo que sea. Destinar un dinero a la danza, a los museos, al teatro, a la literatura, al cine, presupuestos que va a permitir a la gente que cree cosas para que la gente se lo pase bien y disfrute. Eso es lo que hay que hacer.

-Me dicen que a nivel personal tiene muchos proyectos.

-Algunos. Estoy haciendo una serie en televisión «¡Family!»: la madre ha desaparecido, el padre es un golfo, el hermano del padre es otro golfo, el padre se queda en como y los cuatro hijos van por su cuenta. Yo no soy el padre, soy un tío que tiene un bar donde dos de los hermanos se han criado jugando al billar y en realidad yo soy más golfo que todos ellos todavía. Y ahí se mezcla todo.

Toda la actualidad en portada
publicidad

comentarios