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El Quijote de Terry Gilliam rompe su maldición en Cannes tras 20 años de infortunios

Un tribunal de París autoriza que el filme cierre el festival después de ganarse el título de «película gafada»

Terry Gilliam, en una foto de archivo
Terry Gilliam, en una foto de archivo - AFP
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Termina la gran maldición de la historia del cine. Por fin, y tras 20 años de luchar contra sus molinos, «El hombre que mató a Don Quijote» se estrenará en el Festival de Cannes el próximo 19 de mayo, cuando la película clausure el certamen. En esta intensa lucha personal contra los elementos y la mala suerte, Gilliam sufrió hace unos días un accidente cardiovascular, pero ya ha anunciado que acudirá a Cannes para poner el broche de oro a un festival que, sin duda, será recordado por «El hombre que mató a Don Quijote» y que casi mata a Terry Gilliam en su intento de acabarla.

El director expresaba su alegría en Twitter con el hashtag #DonQuixotevive. «Después de días de descanso y rezos a los dioses, estoy curado y de nuevo con salud. También “El hombre que mató a Don Quijote”. Victoria legal. Vamos a ir al baile vestidos para clausurar con el filme el Festival de Cannes. Gracias a todos por vuestro apoyo».

Denuncia de un productor

En la mañana de ayer, la pregunta en La Croissette era si el productor Paulo Branco se saldría con la suya e impediría el estreno. Finalmente, la Justicia francesa ha dado la razón a Gilliam y Don Quijote verá la luz 25 años después de su concepción. El portugués Paulo Branco siempre ha afirmado que su productora, Alfama Films, participó en la financiación de la reescritura del texto de Cervantes y que el contrato firmado en 2016 seguía siendo relevante. El único problema es que los productores españoles, Gerardo Herrero y Mariela Besuievsky, y el distribuidor francés, Océan Films, aseguraban que todo era una mentira. «El señor Branco no es y nunca será lo que dice ser, es decir, el productor de esta película», aseguran. Terry Gilliam también negó cualquier participación financiera de Branco.

Carga contra el festival

En una conferencia de prensa ayer en Cannes, Branco dijo que la decisión del festival de programar la película para su clausura había «contaminado» el proceso legal y calificó al certamen de «agente interesado» y a su presidente, Thierry Frémaux, de ser un «títere». «Cuando analicemos los daños colaterales, vamos a presentar una demanda contra el Festival de Cannes», aseguró el portugués. Por otra parte, según Branco, la sentencia afecta solamente a su pase en el festival, porque el filme de momento no puede exhibirse públicamente hasta que no se solucione el actual contencioso entre las productoras.

Esta segunda parte la desmienten los productores españoles. «La noticia dada por el productor, que abandonó la película antes de comenzarla por no encontrar la financiación, es totalmente falsa. Los derechos son de los actuales productores. En breve el público podrá disfrutarla». Por su parte, el abogado del realizador, Benjamín Sarfati, se mostró feliz con la decisión: «Desde hace más de 20 años, esta película ha estado a punto de caer en infinidad de ocasiones ante tantos obstáculos. Un proyecto perseguido por una suerte de maldición que hoy se rompe gracias a la justicia».

Esa maldición arrancó en 1998, cuando Gilliam comenzó el rodaje con Jean Rochefort como Don Quijote y Johnny Depp dando vida a un ejecutivo de marketing que viaja en el tiempo. La filmación tuvo que detenerse cuando Rochefort enfermó y se agotó la financiación. Lo más curioso es que durante estas dos décadas han estado contratados para trabajar en este filme desde el malogrado Heath Ledger hasta Robert Duvall, pasando por Michael Palin, John Hurt, Ewan McGregor, Johnny Depp y Jack O’Connell. Al final, ha sido Jonathan Pryce quien se ha quedado con el papel de Don Quijote. «Jonathan ha estado esperando interpretar a Don Quijote desde nuestro primer colapso. Nunca fue el actor adecuado. Entonces era demasiado joven, luego estuvo demasiado ocupado. Ahora, a sus 70 años por fin estaba disponible», llegó a decir el propio Gilliam con ironía.

Tanto estuvo obsesionado con el filme Gilliam que rodó un documental en el 2002 titulado «Perdidos en La Mancha», donde explica sus vanos intentos de reiniciar la película. Ayer, todo pareció encontrar un final feliz. «¡Que viva Don Quijote!», escribió el festival en su perfil de Twitter tras conocerse la sentencia.