Es noticia:
Premios Goya 2018 | La librería

Isabel Coixet: «Las mujeres lo hemos tenido más difícil, qué menos que darnos un poco de ventaja ahora»

La directora de «La librería» es la única de los nominados a mejor película y dirección de esta edición que sabe lo que es ganar un Goya. «No lo vivo con nervios. Además, si no me lo dan, ya tengo otro», bromea

Isabel Coixet, directora de «La librería», con 12 nominaciones a los Premios Goya
Isabel Coixet, directora de «La librería», con 12 nominaciones a los Premios Goya - Fran del Olmo (EFE)
Actualizado
Enviar noticia por correo electrónico

La experiencia en la 32 edición de los Goya tiene el nombre de Isabel Coixet (Barcelona, 1960), la única entre los nominados a mejor película y dirección que sabe lo que es ganar un Goya en la categoría. Pero la experiencia no solo le da tranquilidad para responder con humor –«no lo vivo con nervios. Además, si no me lo dan, ya tengo otro»– sino que le permite hablar sin cortapisas y en libertad: «Durante muchos años, las mujeres lo hemos tenido más difícil, pues qué menos que ahora nos den un poco de ventaja. Me gustaría que no se hablara de discriminación positiva sino de reparación histórica».

P - De los cuatro nominados a mejor director, usted es la única que sabe lo que es ganar el Goya a mejor película y dirección, ¿lo vive con la misma intensidad que la primera vez?

R - No siento presión. Para mí, el regalo ha sido poder hacer la película como yo soñaba, que a la gente le haya gustado y que se haya vendido en todo el mundo. Lo demás es como: «buah, ¡que guay!». Siempre he dicho que lo que más me gusta es el momento de las nominaciones, que luego hay que ir al sitio y quizá hay que subir al escenario y dar un discurso... Pero no lo vivo con nervios. Además, si no me lo dan, ya tengo otro (risas).

La Pregunta

P - ¿En qué cambia la vida de un ganador del Goya el lunes siguiente a la gala? ¿Te llaman los productores y te abren la puerta a nuevos proyectos?

R - Te tengo que confesar que no, para nada... Eso es como la maldición del secundario, ese actor al que le dan el Oscar y luego no le llama nadie. Por eso les digo a mis colegas nominados que no se vengan arriba porque igual no les vuelven a llamar. Esta es una industria muy rara, impredecible. No solo aquí, hablo del cine en general. No hay garantías nunca de nada. Puedes haber hecho una película que haya roto la pana y luego la siguente nada. No hay un guión establecido en la vida, la vida es un guión que se va escribiendo.

P - Eres la única mujer candidata a mejor dirección, dos de ocho si sumamos a los noveles. Pero, más allá de las cifras y las cuotas, ¿qué hay que cambiar en la industria para que haya más historias femeninas en las películas nominadas?

R - Ayyy... Suspiro, y suspiro mucho. (Risas). Es la pregunta del millón. Lo que hemos aprendido a hacer las mujeres de mi generación es a apretar los dientes y salir adelante. Desde pequeña ya decía que quería ser como los niños porque veía que lo tenían más fácil. No tengo vocación de mártir ni de nada por el estilo. A mí me gustaría que no se hablara de discriminación positiva sino de reparación histórica. Durante muchos años lo hemos tenido más difícil, pues qué menos que nos den un poco de ventaja ahora. Me parece justo. Y el argumento ese que he oído en más de dos y de tres directores, y en alguna directora también, eso de que «vamos a favorecer a cineastas mediocres»... Pues oiga, ¿qué pasa?, ¿que todos los directores son genios? ¿A que no? Pues eso...

P - «La librería» funcionó en taquilla gracias al boca a boca. ¿El éxito sabe mejor si llega de esta manera?

R - Hombre, vamos a ver, ¿sabes qué pasa?, que esto ha sido así porque la película no ha tenido el apoyo de una cadena de televisión. Cuando vas con una cadena hasta en el telediario te hacen propaganda de la película. «La librería» estaba desprotegida en ese sentido. Jugamos en desventaja...

P - ¿Es más importante el reconocimiento del público o el de los académicos?

R - Me gusta mucho que los compañeros te voten y que el público me quiera, es que las dos cosas están muy bien. Me ha gustado ver la cantidad de gente que, pese a estar lejos del mundo de los libros, se ha emocionado con la película. Eso sí es acojonante. Yo he alucinado. La película tiene algo ahí que es muy bonito y que les llega.

P - En el sentido de lo que hablaba antes de las televisiones, ha tenido el apoyo de productores «más tradicionales», por decirlo de alguna manera. ¿Cree que hacen falta más productores a la vieja usanza?

R - En mi vida he pasado por todo. Y por eso aprecio cuando te apoyan incondicionalmente, porque he estado en situaciones que no me han defendido ante sus socios y me he visto en situaciones que no me tocaban... Y me han tocado. Sí que hace falta gente como dices. Me da envidia estos tándem director-productor que se dedican a hacer películas juntos, pero igual yo nunca he servido para eso.

P - Hablas de situaciones en las que no te apoyaron, ¿qué ocurrió?

R - Me refiero a que los productores de «La librería» sí que la defendieron, y mucho, ante el resto de socios. Es una película que necesitaba de socios extranjeros, y ha habido muchos que pedían cambiar cosas del guión y de la historia. Algunos nos pedían cosas muy fuertes: cambia el final porque este es muy triste, pon a una actriz más joven… Lo de siempre, pero la gente de A Contracorriente y Diagonal entendieron la película desde el principio y la apoyaron hasta dar con los compañeros adecuados, y en ese sentido me he sentido muy apoyada, que es lo que te hace ser feliz.

.