Jessica Chastain: «El abuso se puede ver en la Casa Blanca o en Wall Street»

La actriz protagoniza «Molly's Game», el debut en la dirección del guionista Aaron Sorkin

Vídeo: Jessica Chastain quiere mostrar las diversas caras de ser una mujer. Foto: Jessica Chastain, este lunes en el Hotel Ritz - Foto: BELÉN DÍAZ / Vídeo: ABC
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Mientras Hollywood despierta de una realidad silenciada durante décadas, cada vez más voces cuestionan la jerarquía de una industria que muchos consideran patriarcal, donde lo mismo se comete un abuso sexual que uno de poder. Con dos nominaciones a los Oscar y cierto estatus de batalladora social, Jessica Chastain aporta algo de coherencia a tanto caos. Comprometida con las justas que decide librar, no se limita a reivindicar más presencia femenina en pantalla sino que trepa el techo de cristal desde dentro, con papeles que sirven de ejemplo para visibilizar su causa. Selecta con sus proyectos, la actriz interpreta en el salto a la dirección del reputado guionista Aaron Sorkin a Molly Bloom, la princesa del póquer, una mujer íntegra a la que los hombres intentaron manejar a su antojo.

«Sorkin debuta con una película sobre políticas de género, donde la protagonista es femenina, la directora de fotografía es femenina... y elige a Idris Elba para interpretarse a sí mismo, lo cual es absolutamente inspirador. Espero que su ejemplo sirva para que otros hagan lo mismo, porque la película muestra cómo estamos avanzando hasta la realidad en la que nos encontramos», cuenta Chastain durante su visita a Madrid para promocionar el filme, que se estrena el 5 de enero en España.

Chivo expiatorio del FBI

Basada en el libro de Bloom «Molly’s Game», analiza la transformación de una prometedora esquiadora cuyo sueño frustrado la abocó a organizar las partidas clandestinas más importantes del mundo y a convertirse en el chivo expiatorio del FBI. «Una mujer consigue tener éxito y progresar en un mundo cuyas normas se cambian al capricho de los hombres», resume la intérprete con una cita textual sacada del guión de Sorkin para «Molly’s Game».

Chastain aparece en casi todas las escenas del filme -de más de 140 minutos de metraje-, donde se relatan los aciertos y errores de una mujer que decidió «no mancillar su nombre, no renunciar a quién era», sin trampas románticas como gancho. «Creo que este papel supone un reto para la sociedad», explica la actriz, para quien es importante interpretar «personajes que van en contra de los estereotipos femeninos y no estén definidos por los hombres que les rodean o por sus relaciones románticas».

«Molly’s Game» es la segunda película con el nombre del personaje principal en su título que la actriz estrena este año, un reclamo poco habitual en Hollywood. «Molly’s Game» y «El caso Sloan» invierten la tendencia de «Pretty Woman» o «Novia a la fuga», filmes en los que se prefería emplear el reclamo del físico antes que el valor de las protagonistas femeninas. «Estoy encantada de hacer películas como estas, que se concentran en la profesión de la mujer, en su actividad y la industria a la que pertenece. Creo que esas son las historias importantes que hay que contar», asegura la protagonista de «La noche más oscura».

Dar visibilidad al papel de la mujer en una industria en la que imperan los desequilibrios de género, tanto en presencia como en salarios, no ha sido el único desafío al que se ha enfrentado la actriz en esta película. Sorkin, que ganó un Oscar por el libreto de «La red social», se caracteriza por la agilidad de sus diálogos, tan espídicos como habilidosos para abordar temas en perpetuo debate. En ocasiones, la acción de las películas tiene sentido gracias a los montajistas, capaces de hilar las frases sueltas grabadas por los intérpretes. Sin embargo, el guionista de «El ala oeste de la Casa Blanca» «no parte las escenas en ningún momento», aclara Chastain. «Cada vez que teníamos que repetir rodábamos diez páginas del tirón. Nunca pensé que podía llegar a hacer una cosa así con un diálogo; hace que sea más natural, porque las conversaciones reales son así. Es lo que mejor refleja el viaje de un actor», reflexiona la pelirroja, que tuvo que cambiar 93 veces de vestuario para reflejar el arco del personaje, «una máscara para dar a los hombres lo que piensa que ellos esperan ver de ella».

Una cinta con vigencia

Independientemente de la profundidad de la historia de Bloom, con la que Chastain se mantuvo en contacto para descubrir sus «manierismos», lo que atrajo a la actriz fue la vigencia de la cinta, «que demuestra de forma sutil y muy bonita cómo los hombres siguen teniendo esa sensación de propiedad con las mujeres». «Hollywood está en el punto de mira, y las actrices más que nadie. Parece que es intrínseco a este mundo pero no, pasa en todas partes», dice Chastain sobre el escándalo sexual que rodea a la meca del cine tras las acusaciones contra el productor Harvey Wenstein. «El abuso se puede ver en la Casa Blanca o en Wall Street. Cuanto mayor es el liderazgo en la industria, más fuertes son las consecuencias del abuso de poder», reivindica. «Tenemos que tratar de crear una sociedad que genere mayor equilibrio respecto al liderazgo, ya sea en consejos de administración o en cualquier sitio», zanja.

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