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Festival de Cannes

Inauguración en español con «Todos lo saben», el antes y el después

Bardem, Darín, Penélope Cruz, Eduard Fernández, Bárbara Lennie, Inma Cuesta, Elvira Mínguez…, protagonistas de este oscuro melodrama por tanguillos y soleares

El directos Asghar Farhadi y los actores Penelope Cruz, Javier Bardem y Ricardo Darin
El directos Asghar Farhadi y los actores Penelope Cruz, Javier Bardem y Ricardo Darin - REUTERS
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La película española del iraní Asghar Farhadi, «Todos lo saben», inauguraba anoche esta edición del Festival que va a necesitar paciencia y sentido del humor para irla despojando de cuantas tonterías se les vayan ocurriendo a sus organizadores. Como nadie podía ver la película de Farhadi antes de su pase oficial de gala a primera hora de la noche, había que entretener la jornada con algún «encuentro» de calidad para la Prensa, y ninguno mejor que el preparado por la distribuidora de «Todos lo saben» entre los periodistas y los actores principales de la película. Javier Bardem, Penélope Cruz, Ricardo Darín, Eduard Fernández, Bárbara Lennie, Elvira Mínguez, Inma Cuesta, Carla Campra, Sara Sálamo… En fin, un festín. La pena es que la película no la había visto nadie, ni el grueso de los periodistas ni ninguno de los actores («yo he visto algún corte, pero…»), con lo que el «encuentro» solo podía salvarse con lo dicho, paciencia y buen humor. Por eso esta crónica tiene dos fases: antes de ver la película (todos) y después, o sea ya tarde, de verla.

Primera fase: Paciencia, porque el buen humor lo traían por completo esos actores formidables al encuentro prepeliculero, pues Bardem, Darín y Fernández se pisaban las bromas y frases afiladas como Bette Davis y Anne Baxter en «Eva al desnudo», y entre las cosas que se dicen como para ir matando el tiempo, Bardem confesó que él era el culpable de «todo» (y «todo» es que esta invención de postergar la crítica más allá de las sesiones de gala se debía a la película de Sean Penn, «Diré tu nombre», que interpretaban Javier Bardem y Charlize Theron, y que fue masacrada, con algo de justicia, antes de que hicieran el paseíllo por la alfombra roja. Resultado: ¡quita de aquí, crítico!)…

Lo más provechoso del amable encuentro antes de ver la película fue el empeño que pusieron todos los actores en describir la minuciosidad, la dedicación y el talento de Asghar Farhadi durante el rodaje. «Está en todos los detalles, en los más mínimos, en los más insospechados…». Aunque se rodó en español, idioma que Farhadi desconoce, contaron que se percataba de cualquier movimiento de palabras, de entonaciones, de acentos… «De cómo llevabas el pelo, de tal o cual mirada… Incluso te decía: enséñame los dientes…¿?».

Al parecer, el proyecto llevaba respirando desde hace unos cinco años, que Farhadi le contó una historia a Penélope Cruz, y luego le dio un tratamiento de guion, y luego los arreglos y cambios sobre él… Una historia que debía rodarse en España, que tendría que ser profundamente de aquí, pero al mismo tiempo global. Pero, eso lo explicó muy bien el propio Farhadi, que sí había visto la película y que confesó su obsesión porque no corriera el peligro de ser una película española hecha por un extranjero. «Tenía que evitar los clichés, los tópicos, y a la vez que tuviera la españolidad justa sin parecer localista».

Y Penélope Cruz, que se notaba rara en el papel de la tecla del «play» del proyecto, le dio al «pause» para explicar que «soñaba con trabajar junto a Farhadi (vio “Nader y Simin”, luego es natural) y cuando me llamó le dije inmediatamente que contara conmigo»… Y habló con pasión de su personaje: «soñaba con él todas las noches».

Segunda fase: A película vista, tras un larguísimo preámbulo de inauguración del Festival. Más Paciencia. Llega, por fin, «Todos lo saben», que arranca alegre, con una vuelta a casa, una boda y un jolgorio, tramo muy bien sorbido por la cámara de José Luis Alcaine y la mirada de Asghar Farhadi, y ya se empieza a notar que todos esos actores tan conocidos y reconocidos son formidables: ese tramo se lo come con facilidad la actriz Inma Cuesta, otra vez la novia, que le da una alegría al plano que hasta resulta exótico dentro del cine seriote de Farhadi.

Luego, la intriga, el «thriller», se come pronto a la alegría (una chiquilla desaparecida), pero el melodrama se come a su vez al «thriller»… Dentelladas de un género al otro que tienen la singularidad, sí, de estar preñados ambos con la gigantesca sutileza de este director: la sospecha se mueve entre los personajes tan sigilosamente como un gato, y los sucesivos «descubrimientos», ese pasado que maneja Farhadi con la ligereza de un golpe de cabello en un anuncio de champú, pero también con la fuerza de un bate de béisbol, hace bailotear la trama, y es el momento de Penélope Cruz, de Bardem, de Darín y de Bárbara Lennie

Y ya no hay intriga, ni «thriller», que se lo quita de encima la película casi de un manotazo (¿qué fue de la paciencia?), y solo queda melodrama y personajes. La proyección para la Prensa, simultánea a la de gala, se saldó con unos tibios aplausos, menos, sin duda, de los que se merecía, y tal vez por algo que ya había avisado el director horas antes, que la tragedia actual no presenta un conflicto entre el bien y el mal, sino entre el bien y el bien. Cosa que tal vez sea el reflejo persa de su pensamiento, pero en un melodrama mesetario, toledano, y tan de interior, tal vez le falte una especia al caldo.