San Sebastián

«Hacer humor de ETA es liberador, reírse de ellos no es frivolizar»

Los directores de «Fe de etarras» se alejan de la polémica que generó el cartel de la película

Fotograma de «Fe de etarras»
Fotograma de «Fe de etarras»
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De no ser por el cartel publicitario, la bola de «Fe de etarras» no hubiera crecido hasta taparlo casi todo. El anuncio («Yo soy español, español, español») le dio la popularidad que querían los publicistas y la polémica que no querían sus creadores (Borja Cobeaga y Diego San José). Tras el primer pase de prensa en el Festival de San Sebastián se comprobó que quienes quedan retratados como unos «fracasados» son los terroristas. «Hemos hecho una comedia de algo tan trágico como que hubiera gente que se creyera todo lo que dice mi personaje. A mí se me encogía el corazón de pensarlo», explica Javier Cámara, que da vida al jefe del comando terrorista protagonista.

El grupo de asesinos que él lidera está a la espera de una orden de sus jefes para actuar en Madrid mientras la selección española juega el mundial de fútbol que terminó ganando. «Los suyos son cuatro proyectos de vida fracasados», explica Borja Cobeaga, director y creador de «Fe de etarras». Javier Cámara remata: «Les vemos en ese piso franco y vemos que los que tienen miedo son ellos. Miedo de descubrir que lo que han pensado toda su vida es la nada, que cuando toda la organización cae, detrás no queda nada».

El estreno ayer en el Velódromo de San Sebastián, ante 3.000 personas, terminó con una larga ovación. «Desde que habéis visto la película, las preguntas por la lona de publicidad han desaparecido», reprochaba a los periodistas un irónico Diego San José, coguionista del filme. «El cartel no representa la película, aunque prefiero un cartel que no sea coherente y haga promoción que uno que sea coherente y no le hagan caso», completaba después a ABC.

Lo peor que le puede pasar a «Fe de etarras» es que se estrena directamente en Netflix y no en cines. Y se demostró en el pase con público: la complicidad de una sala repleta hace más divertidas algunas escenas que solo por el efecto contagio se disfrutan más. También hay momentos realmente hilarantes (una bandera de España casi del tamaño de la de Colón que los terroristas deben usar para pasar desapercibidos) y otros en los que lo patético del comando protagonista hace inevitable odiarlos. «Reírse de ellos no implica frivolizar. ETA ha estado tan presente durante nuestra vida que hacer humor de ellos es liberador. Reducirlos a un chiste les escuece, y eso es una victoria de la sociedad», defienden los creadores.

Quieren un Goya

Cuando se anunció que «Fe de etarras» vendría a San Sebastián, allá por el mes de julio, ya se hablaba de que tenía toques evidentes de «Vaya semanita» y «Ocho apellidos vascos». No en vano los tres proyectos tienen el mismo padre. Aquel día, Borja Cobeaga decía que llevaba varios años con la idea escrita y solo Netflix decidió dar el paso e iniciar el rodaje. Ayer, su productor destacó que buscarán la manera de presentarse a los Goya, algo que solo sería posible si se estrena en salas.

De momento, «Fe de etarras» se estrenará seguro en Netflix el 12 de octubre, día de la Hispanidad, que hasta en eso han buscado provocar los publicistas. ¿Hacía falta tanto escándalo para vender una buena comedia?

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