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Premios Goya 2018 | Verónica

Paco Plaza: «En lugar de quejarnos, hay que participar para transformar lo que no nos gusta»

El director de «Verónica», con siete candidaturas a los Goya, entre ellas mejor dirección, película y guión original, no siente que haya derribado ninguna barrera por llevar tan lejos una película de género

Paco Plaza, director de «Verónica»
Paco Plaza, director de «Verónica» - ABC
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Entre la lista de palabras que este año sirven de coletilla a los periodistas para adornar a las cinco nominadas al Goya a mejor película –diversas, variedad de idiomas...– se ha colado una nunca dicha en las 31 ediciones anteriores: película de terror. El culpable es Paco Plaza (Valencia, 1973), que ha logrado que «Verónica» derribe la barrera que tenía el género para competir en la categoría principal. «No me tengo que atribuir ningún mérito, el mérito es de los académicos», reconoce humilde un cineasta que, además de por mejor filme, puede subir al escenario el próximo 3 de febrero a recoger el galardón de mejor director y guión original.

P - El terror, el cine de género, lleva años dando alegrías en taquilla pero nunca había sido reconocido al nivel de «Verónica» por los académicos, ¿se esperaba la nominación?

R - Para nada, todo el equipo se quedó muy sorprendido. Para nosotros fue una gratísima sorpresa porque el hecho de ser una película de género hacía que no entrara en nuestros cálculos la nominación. En cualquier caso, este ha sido un año de cine diverso y variado, con películas para todos los gustos, y formar parte de esa selección de los compañeros de profesión es un orgullo.

P - ¿Qué te da más fuerza para negociar con los productores tu próxima película, un Goya o los tres millones de taquilla?

R - Hombre, el factor definitivo es la conexión con el público, la taquilla. Pero por suerte, últimamente hemos vivido el efecto Goya por el que la película ganadora ha tenido reestreno en cines con un buen tirón de taquilla. Son cosas que se retroalimentan. Es muy bonito ver esa utilidad de los premios para acercar la película a los espectadores.

P - En ese aspecto no tendrá queja, siempre fue bien tratado por la Academia. Incluso «REC» recibió varias nominaciones...

R - Sí, siempre me he sentido muy bien tratado, aunque esta es la primera vez que me nominan a mejor dirección y película, lo que lo hace todavía más especial. Y si le añades que esta película es muy especial para mí, pues me hace más feliz aún.

P - ¿Tiene la sensación de haber «derribado barreras»?

R - No me parece que me tenga que atribuir ningún mérito. El mérito es de los académicos. No es que yo haya derribado nada, al contrario. Este año ha habido 300 nuevas incorporaciones de académicos con un perfil más joven, muchos técnicos de otras disciplinas.. Quizá antes había académicos que estaban viviendo más de espaldas a la institución. La Academia ha hecho un gran trabajo, me consta que ha hecho un gran trabajo de captación de miembros más jovenes y activos pidiéndoles ser parte de la institución.

P - Académicos como usted...

R - Sí, llevo bastantes años, igual diez, no sabría decirte cuántos. Siempre me daba rabia cuando se quejaban de la Academia, y al final la Academia no existe: es la suma de nosotros, los académicos. En lugar de quejarnos, hay que participar para transformar lo que no nos gusta.

P - Además del cariño de sus compañeros, su película es la más taquillera de las nominadas. ¿Ese era el verdadero objetivo y los premios son la guinda?

R - En mi caso, bueno, en el caso de cualquier director en realidad, lo que quieres es llegar a un público, más o menos mayoritario, porque cada uno es consciente del cine que hace y del público potencial al que puede llegar. Nuestra ambición es encontrarnos con los espectadores, que es para quienes hacemos la película. Todo lo demás, crítica, premios... te hace ilusión, no le quiero quitar importancia, pero para mí lo principal es el respaldo del público.

La Pregunta

P - Entonces, ¿qué utilidad tienen los premios?

R - Los premios, más allá de valorar una película, deben servir para generar un escaparate y lucir una selección de títulos y enviar el mensaje de que en España se hace un cine variado, diverso, accesible y que puede conectar con muchos tipos de espectadores.

P - ¿Cuánto hay de tópico en la ilusión que les hace a los directores las nominaciones a su equipo?

R - El otro día lo hablaba con Carla Simón y compartía la sensación de que te alegras más por ellos que por ti. Es una sensación cercana a la paternidad. Sientes orgullo. Y realmente te sientes más feliz por las nominaciones de tu equipo que por las tuyas. Has convivido con ellos, conoces de primera mano todos los esfuerzos que han hecho... Así que ver reconocido su trabajo es un orgullo enorme.

P - En ese sentido, la nominación de Sandra, la protagonista, de solo 16 años, será especial...

R - No quiero destacar a nadie, pero quizá la más ilusionante es la de Sandra, sí. Ver cómo a una niña tan pequeña ha estado al frente de la película y con tanto peso sobre sus hombros le hace merecedora de la nominación.

P - En este momento que se habla tanto de generaciones, que si la X, que si la «millennial»... ¿«Verónica» ha conectado con la generación EGB?

R - No lo sé, pero sí que sé que mucha gente de mi quinta ha conectado con la película y que me dicen: "yo tenía ese gallo de Portugal en el comedor" o "recuerdo el póster de Héroes del Silencio en mi habitación". Ese punto de conexión ha estado ahí. Yo he intentado que no fuera una película nostálgica, y al final lo que es nostálgico es tu mirada hacia la película. Recordar cosas que apelan a tu infancia, a momentos de tu juventud, te llevan a ese sentimiento.