Muere el actor Jean Rochefort, el don Quijote maldito de Terry Gilliam

Una hernia discal le impidió continuar su papel en la versión libre del libro de Cervantes que prepara el ex de los Monty Python

El actor Jean Rochefort en una imagen de archivo
El actor Jean Rochefort en una imagen de archivo - ABC
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Tras una larga enfermedad, hospitalizado desde el mes de agosto pasado, Jean Rochefort ha muerto a los 87 años en su ciudad natal, París. Nunca pudo terminar el más ambicioso de sus trabajos como actor de cine, su versión del don Quijote de la Mancha, víctima de una hernia discal que lo apeó para siempre de Rocinante y todos los caballos.

Rochefort fue lo que en otro tiempo se llamaba una gran señor. Gran actor, por supuesto, pero gran señor, siempre, que sabía estar con gracia en el laberinto de la vida.

Crecido en una familia de clase media (padre ejecutivo, madre contable), tuvo como condiscípulos, en el Conservatorio de París, a otros dos grandes señores, Jean-Paul Belmondo y Jean-Pierre Marielle. Fueron algo así como hermanos de formación, con carrera propia, cada uno, cruzándose en la vida, en el cine y el teatro en muchas ocasiones.

Rochefort trabajó con casi todos los grandes directores franceses de su tiempo, Claude Chabrol, Bertrand Tavernier, Pierre Granier-Deferre, Yves Robert, Philippe de Broca, William Klein, Pierre Schoendoerffer, entre otros. Formado en el teatro y la cultura clásica, era capaz de cambiar de registro con un talento excepcional, feliz en la alta comedia, truculento en los papeles dramáticos, caballero de sobria figura en los dramas clásicos.

Trabajó con el Robert Altman de Prêt-à-Porter y Luis Buñuel le propuso un papel en «El fantasma de la libertad». Uno de sus últimos trabajos fue el gran escultor de «El artista y la modelo» de Fernando Trueba. Un Rochefort de la más alta escuela que oscilaba entre Claudia Cardinale y la joven Aida Foch. Apenas hacía una década corta que el actor se había visto forzado a abandonar el papel que pudo ser su obra maestra definitiva, su Don Quijote, en la película que Terry Gilliam nunca pudo terminar con él.

Víctima de una hernia discal que terminó impidiéndole volver a montar a caballo, Rochefort no pudo seguir montando al caballo Rocinante en la historia del personaje cervantesco. Otros problemas de producción terminaron enterrando aquel proyecto llamado a ser una versión libre del libro de Cervantes. Queda la leyenda de un hombre bueno, en el buen sentido de la palabra.

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