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Los extraordinarios héroes normales de Clint Eastwood

El veterano cineasta dirige a los tres hombres que redujeron a un terrorista en pleno atentado en un tren con destino París

Los jóvenes viajaban por Europa como mochileros
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La ruta del neorrealismo que plantea Clint Eastwood en sus últimos títulos conjuga a la perfección con los tiempos antagónicos que nos asolan: a la inflamada obsesión por los superhéroes en mallas cosidas con hilo de hierro hacen frente los Clooney, Soderbergh, Van Sant, el español Antonio Méndez Esparza y, por supuesto, Eastwood, en una búsqueda incansable de hombres capaces de acciones extraordinarias dentro de sus camisetas de algodón.

El antagonismo se evidencia en cada algoritmo del cine actual: por treinta millones de dólares, y no los 300 que necesitan los superhéroes para volar, Eastwood ha rodado «15:17 Tren a París». Además, es la primera vez que un gran estudio se arriesga con personas reales en lugar de actores para protagonizar un filme: «Nosotros fuimos los primeros sorprendidos cuando Eastwood sugirió que protagonizáramos la película. No se nos pasaba ni por la imaginación, pero una vez que nos lo metió en la cabeza no hubo forma de quitarnos la idea», admite divertido Spencer Stone quien, junto a sus amigos de toda la vida, Alek Skarlatos y Anthony Sadler, recrean el terror que vivieron en 2015 a bordo de un tren de alta velocidad que recorría el trayecto entre Ámsterdam y París. «Fue extraño rodar vistiendo la misma ropa, en el mismo tren camino a París. Recrearon la sangre, las heridas, las palabras que nos dijimos... De pronto me vi transportado al pasado, al día que ocurrió todo. Creo que no hemos interpretado una ficción, sino que hemos revivido lo que nos pasó», admite Stone.

Aquel 21 de agosto de 2015, un terrorista islámico armado con una botella de gasolina, un cúter, un Kalashnikov, ocho cargadores, una pistola Luger 9 mm y 300 balas se subía a un tren con 554 pasajeros buscando una masacre. Cuando el tren pasaba por el paso de Calais, el asaltante inició un mortífero ataque. Fundido a negro. Nadie sabe qué pasa. Un segundo después, el terrorista aparece tumbado en el suelo, reducido por varios hombres que han resultado heridos en la refriega. Tres de ellos, incluido dos militares que jamás habían entrado en combate, son los héroes que ahora actúan a las órdenes de Clint Eastwood: «Me parece una historia fascinante porque demuestra que hay gente normal capaz de ejecutar acciones excepcionales. Lo pensé mucho, pero al final decidí que era una buena idea dejar que ellos fueran quieren narraran su historia. Eso le da profundidad a este relato», cuenta el cineasta, con ABC como testigo, para presentar la última parte de su trilogía dedicada a los héroes de su país.

[«15:17 Tren a París»: Un Eastwood de tapadillo]

América primero

Esta trilogía comenzó en 2014 con «American Sniper (El Francotirador)», que se convertiría en su mayor éxito de taquilla. Continuó con «Sully», en 2016, donde contaba cómo un piloto logró aterrizar su avión en el río Hudson y después tuvo que enfrentarse a la burocracia que le quería inculpar por temeridad en lugar de agradecerle haber salvado más de cien vidas. «No he tomado la decisión consciente de rodar películas sobre héroes, lo que quiero es mostrar a las personas que tienen la fortaleza de hacer cosas extraordinarias. Este filme representa al joven valiente que pensó en los demás antes que en sí mismo», explica Eastwood a sus 87 años.

El neorrealismo, tan italiano, formaba parte de los primeros compases de Hollywood, cuando los estudios contaban con estrellas del deporte o de la comedia para representarse a sí mismas. Hoy en día, directores como Soderbergh o Eastwood mantienen un determinado interés por este estilo. «Me gusta contar historias sobre héroes comunes. Tres amigos que crecieron juntos y se vieron en unas circunstancias extremas dentro de un tren, que actuaron rápidamente, sin pensar, sin dudar». Durante cincuenta años, más si contamos su trabajo como actor, Clint Eastwood ha engendrado películas sobre hombres que saben hacer su trabajo, hombres parcos en palabras, casi silenciosos, dedicados a su comunidad. Sus héroes son gente normal que un día salen de su cascaron para salvarnos. Como el propio Eastwood, que ya en «Gran Torino» combinó actores profesionales con novatos. «No sabía si estos chicos iban a ser capaces de hacerlo, sin embargo, resultaron fabulosos». A los héroes les dan la réplica intérpretes consolidados como Judy Greer, Jenna Fischer o Tony Hale, que mantienen el pulso dramático para un acción que salvó cientos de vidas.