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Oti Rodríguez Marchante

Coixet se sobrepuso a mucha noche y mucho «Handia»

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Los premios eran lo de menos, y tal vez por eso no había prisa ninguna en darlos. Llegaban, sí, pero como de relleno para todo lo demás: el somos, estamos, queremos, podemos y tenemos un abanico eran la esencia de la fiesta… Como no arrancó la gala ni con mucha intriga ni con suficiente entretenimiento, uno daba en pensar cosas raras, como que tenemos unos políticos que parecen actores (¡qué primeros planos de Rivera, de Sánchez!, ¡qué escorzos de Iglesias!) y con unos actores que parecen políticos (¡qué discursos!, ¿qué discursos?)…

«Handia» lo iba recogiendo todo, y probablemente con justicia, aunque costaba trabajo aceptar como sensato un premio al mejor maquillaje y peluquería que no lo ganara «Pieles», una película, además de sorprendente, capaz de rebozar en harinas el pescado de una boda del «Hola». En algún momento de la noche, y sin grandes discursos que recordar, como que cambió el efecto «Handia» al sentimiento «Verano 1993», con el Goya a Carla Simón (mejor dirección novel), a Bruna Cusí (mejor actriz revelación) y a David Verdaguer (mejor actor de reparto)…, un querer irse de lo vasco a lo catalán…

Se había ido ya la Cenicienta a casa, y aún andábamos en las músicas (también para «Handia», y el fabuloso Pascal Gaigne). Afortunadamente para la noche, para el cine, para el inesperado talento, salió de repente Carlos Boyero en la gala y aquello creció a la altura del triunfador de la noche, el personaje de «Handia». Ya estábamos arriba, y salió el premio de Adelfa Calvo como mejor actriz de reparto por esa maravillosa portera de «El autor»… Según y cómo, con Boyero y Adelfa Calvo estaba salvada la noche, y por la hora daban ya ganas de cerrar el local: estaba todo dicho y aún no se sabían los mejores premios. Daba ya igual, pero aquí están, y a toda prisa: Javier Gutiérrez, mejor actor por «El Autor», (un paréntesis para Julita y Gustavo Salmerón y su Goya por «Muchos hijos, un mono y un castillo»); Nathalie Poza por su abrumador trabajo en «No sé decir adiós», y abrumador y breve discurso de agradecimiento; Isabel Coixet, mejor directora por «La librería» (por fin un abanico), y precisamente «La Librería» como mejor película. Coixet por encima de la noche y (casi) por encima de «Handia».