Lee Unkrich

«Coco ofrece una alternativa a la tristeza natural de la muerte»

Pixar confía al director de «Toy Story 3» este filme sobre la diversidad cultural y el folclore de México

Héctor y Miguel, dos de los protagonistas de «Coco»
Héctor y Miguel, dos de los protagonistas de «Coco»
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Después de buscar a Dory y de acompañar a Andy a la universidad, Pixar se tira a la piscina. Con «Coco», una historia sobre el Día de los Muertos, se desmarca de las secuelas y viaja hasta México para su primera película original deslocalizada. Esta nueva maravilla de la compañía animada apuesta por la diversidad cultural y la difusión de las costumbres y folclore del país, con un reparto latino que pone voz a los protagonistas y que se podrá ver subtitulada al castellano o doblada al español de México.

«En estos tiempos tan negativos que corren es bonito recordar los temas universales que nos unen a todos. La familia, el calor del hogar… es algo que forma parte de nosotros en todas las culturas y que trasciende este negativismo. Una corriente positiva que arroja luz en estos momentos más oscuros», explica Darla K. Anderson, productora de la película. Y de momento parece que esa capacidad de la casa de «Toy Story» para conectar con todos ha funcionado: «Coco» no solo se ha convertido en la película animada más vista de la historia de México, cuya tradición han querido explorar «de forma auténtica y con respeto», sino también en un fenómeno que trasciende las fronteras, incluso las de su país vecino. En su semana de estreno en EE.UU., el filme de Pixar ha conseguido desbancar a otro mastodonte, en este caso de Warner, imponiéndose a los superhéroes DC de «La liga de la justicia» el fin de semana de Acción de Gracias.

La importancia de los recuerdos y la muerte

La película deja a un lado a los animales protagonistas y se mete en la piel de Miguel, un niño que quiere ser músico y al que su familia le impide perseguir ese sueño. De camino a su meta, el pequeño no solo se enfrentará a su guitarra, prohibida, sino también a la historia familiar, con los claroscuros de la memoria jugando alguna que otra mala pasada. «Coco» es un colorido y emotivo paseo por los recuerdos para recuperar esos vínculos que se pierden con el paso del tiempo, pero también una buena forma de digerir la muerte, no como una despedida sino como una nueva etapa, un punto y aparte. «Intentamos ofrecer una alternativa a esa tristeza natural de perder a un ser querido. Hay otra forma de vivirlo y contarlo que es revivir esos momentos, recordar el tiempo juntos... es la forma más bonita de llevarlos contigo», asegura Lee Unkrich, director de la película y de otras animadas como «Toy Story 3», para quien la cinta, además de «ser muy visual, entretenida y dinámica, tenía el potencial de emocionar, que es lo que hace que al final la historia sea especial».

Otro reto fue representar a los muertos, que «resucitan» en simpáticos esqueletos que Pixar ha animado para esta película por primera vez. La muerte cobra así vida en esa celebración, a través de una frontera que une el mundo de los vivos con la tierra de los difuntos. «Sabíamos que se podía comparar con EE.UU. pero no fue nunca nuestra intención», reconoce Unkrich, al que le pareció «divertido» establecer ciertas normas para superar la aduana: «Para volver a casa era indispensable que la foto estuviera en la ofrenda familiar. Es una forma divertida de controlar quién entra y quién sale». Y ahí entra en juego uno de los personajes más carismáticos del colorido filme de Pixar, Héctor -al que dobla Gael García Bernal-, omitido de la memoria por la ambición desmedida de un compañero que solo quería fama y gloria. Cobra así especial importancia el recuerdo como vínculo entre el pasado y el presente, única arma para trascender el olvido. «Vimos lo importante y bonito que es para esa comunidad esta celebración, porque no es un momento de tristeza sino de alegría, de recordar hazañas, celebrar la vida, transmitir ese legado siempre de una forma agradecida con los antepasados», concluye Anderson.

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