«Sol a cántaros», una comedia familiar para recuperar la tradición de ir al cine con los niños

La película cuenta con Toni Acosta y Leo Harlem como protagonistas

Toni Acosta y Alejandro Serrano, madre e hijo en el filme
Toni Acosta y Alejandro Serrano, madre e hijo en el filme - Manuel Mejías
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«"Sol a cántaros" recupera las comedias en las que los padres y los niños disfrutan juntos sin tener que ver una peli de dibujos». Así define el director Daniel de la Orden su última película. Lo hace en una pausa del rodaje frenético que tiene lugar en Madrid. Es la séptima semana, el motor de las cámaras está a punto de apagarse, pero todavía queda mucho por hacer en la sala de montaje. Pese a todo, el cineasta catalán no hace gala de cansancio, solo de ilusión ante un proyecto que define como «personal» pese a ser un encargo de una productora: «Me la he llevado a mi terreno. Es como cualquier proyecto, solo que la génesis no es mía», reconoce el creador de «El pregón» y «Barcelona, noche de invierno».

El filme pretende recuperar esa tradición de la comedia familiar con la que ir al cine padres e hijos y que el mensaje, diferente pero único, llegue al público maduro y al infantil. «Hay que mirar para atrás, no a lo antiguo, pero sí a recuperar la sensación de aquellas películas de antes. Busco un subidón de endorfinas, y quien venga a buscar algo que no sea totalmente positivo, se equivoca de película», presume Dani de la Orden.

Una visión similar tiene la protagonista, Toni Acosta: «Es una historia muy bonita, familiar. Hecho de menos ese tipo de película para ir al cine a ver con la familia. O vas a ver esas de Marvel o no hay mucho para ver con tus hijos». Esa «historia bonita» de la que habla Toni Acosta es la de un padre manirroto (Leo Harlem) cuyos excesos consumistas le han alejado de su mujer y de su hijo. Para recuperarle, le promete que si saca todas las notas con sobresaliente harán un viaje durante el verano. El hijo, ante tal promesa, responde en los estudios y el padre se las ve y se las desea para conseguir dinero con el que viajar. «Hay dos viajes, el que hacen el padre y el niño y el que hace la madre, que se queda en su casa peleando por la fábrica en Toledo», remata la protagonista antes de ponerse un mono de obrero de fábria, coger un altavoz y salir disparada para ponerse delante de la cámara antes de que el director grite «¡Acción!»

Un éxito seguro

«Sol a cántaros» es un remake de la italiana «Sole a catinelle», que en 2013 se convirtió en la película más taquillera del cine italiano superando por más del doble a la segunda «Frozen». Un éxito que los productores sueñan con repetir aquí, aunque sin dar cifras. «Esta película está pensada para un público mayoritario, desde los que van a ver "Tadeo Jones" hasta los que van a ver comedias tipo "Toc Toc" o "Señor dame paciencia"», asegura el productor Eduardo Campoy. .

Tras siete semanas de rodaje, y después de haber pasado por Tenerife, Toledo, Arganda y Madrid, el equipo al completo, con Leo Harlem, Maggie Civantos y Toni Acosta, y los niños Alejandro Serrano y Stephanie Gil, rueda una de las escenas finales ante la presencia de ABC. Un momento importante para el devenir de la trama. Toni Acosta participa junto a sus compañeros en una manifestación de protesta para intentar mantener su puesto de trabajo cuando el coche granate y beige –un impresionante tiburón clásico– en el que viajan su marido y su hijo llega al recinto.

Y allí aparece Leo Harlem como Curro, un consumista insoportable: «Es mi segunda película. He aprendido que en el cine te indemnizan por esperar, no te pagan. Se repiten muchas tomas todo el rato. Pero los compañeros te ayudan y vas aprendiendo. Lo importante es que la gente disfrute. Que una película salga, con tanta gente trabajando, es un milagro», remata el cómico metido a actor.

Toni Acosta en el rodaje, con el director al fondo
Toni Acosta en el rodaje, con el director al fondo-Manuel Mejías

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