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Los candidatos al Goya contra los tópicos

Los directores de las cinco nominadas a mejor película cuentan a ABC cómo viven los días previos a la gala

«Verano 1993», «La librería», «Handia», «El autor» y «Verónica» se disputarán el Goya a Mejor Película
«Verano 1993», «La librería», «Handia», «El autor» y «Verónica» se disputarán el Goya a Mejor Película - ABC
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A base de repetir las mismas ideas, se convierten en tópicos. Y el cine está lleno de ellos. Los discursos de los ganadores del Goya o del Oscar —«gracias a mi equipo», «se lo dedico a mi familia»— y los apuntes de la prensa —«la gran fiesta del cine», «aplaudida por crítica y público»— son puro cliché. Claro, que para que una idea se repita tanto tiene que tener un fondo de verdad. «Yo lo veía por la tele y sí suenan [los discursos] a lo típico, pero es porque es un sentimiento que no conocía. De verdad es un orgullo muy grande que se reconozca el trabajo de tu equipo», relata Carla Simón, directora de «Verano 1993». Una sensación que refuerza Paco Plaza, creador de «Verónica». «Realmente te sientes más feliz por las nominaciones del equipo que por las tuyas, pero porque les debes mucho. Es una sensación cercana a la paternidad», cuenta el cineasta.

Las quinielas sobre los nominados, los favoritos, las ausencias… Han copado titulares durante las 31 ediciones anteriores de los Premios Goya. Este 2018, pese a todo, no iba ser diferente. «Verano 1993» llega con el aura de ganadora a la gala del próximo sábado. «Sí que es verdad que ha habido mucho cariño del público y de la crítica, que han apoyado mucho la película, pero eso no tiene por qué trasladarse a premios porque las Academias son muy impredecibles», defiende Carla Simón, una primeriza que aspira a repetir la gesta que el año pasado lograra Raúl Arévalo: mejor director novel y mejor película.

Frente a su inocencia destaca la veteranía de Isabel Coixet al frente de «La librería», la única cineasta detrás de una de las cinco nominadas a mejor película que sabe lo que es ganar el Goya en ambas categorías. «Te confieso que al día siguiente del triunfo no te cambia nada la vida. Por eso les digo a mis colegas que no se vengan arriba porque igual no te vuelven a llamar, porque esta es una industria muy rara, impredecible. No solo aquí, hablo del cine en general. No hay garantías nunca de nada. Puedes haber hecho una película que haya roto la pana y luego la siguente nada», relata.

Completan la terna de candidatas a mejor película, además de las citadas, «El autor» y «Handia». «Este año hay una oferta tan ecléctica entre las cinco… Esto hace que la votación esté dividida, no hay dos bloques entre dos estilos de película, una de autor y otra más comercial, que es lo que solía pasar. Tengo ganas de ver qué han votado los académicos», explica Aitor Garregi, codirector junto con Jon Garaño de «Handia», el filme que suma más candidaturas, 13 en total. «Ser los más nominados nos confirma el cariño de los académicos», defiende. Un aprecio conquistado con títulos como «Loreak» o «Lucio» pese a trabajar «en la distancia». «Nosotros venimos del extrarradio, en el buen sentido, y tenemos que bajar a Madrid. Tenemos que recorrer 500 kilómetros para ir a la gala y conocer a esas personas de la industria… La gran mayoría de los técnicos de "Handia" conocieron a sus rivales, a los que admiraban, el día de la fiesta de nominados», relata con humor el representante vasco.

Por su parte, Manuel Martín Cuenca, al que la temporada de premios le ha sorprendido rodando en Miami un extenso documental sobre Pablo Ibar, el único español condenado a muerte en Estados Unidos, confía en levantar el Goya de alguna de las nueve nominaciones que ha recibido «El autor». Ya en los Forqué fue reconocido ex aequo con «La libreria» como el mejor filme del año. «El año que estuve nominado por "Caníbal" le decía a mi mujer, que estaba sentada a mi lado durante la gala, que estuviera tranquila, que no íbamos a rascar nada. A ver este año...», cuenta al otro lado del teléfono.

Una nueva Academia

Las nominaciones del pasado 13 de diciembre dejaron claro que la Academia se ha renovado. Y más allá de lo que tanto se ha repetido este tiempo —cinco películas en cuatro idiomas, diversidad de géneros...— la realidad es que los 300 nuevos académicos que se incorporaron han dado un nuevo aire a la institución. «Siempre me da rabia cuando la gente se queja de la Academia. ¡Si la Academia no existe, es la suma de los académicos! En lugar de quejarnos, es mejor formar parte y transformar lo que no nos guste», destaca Paco Plaza, director de la cinta más taquilleras de las que se disputan el Goya.

En una semana se resolverán todos los nervios, dudas y aspiraciones de los nominados a las 28 categorías, cuando los ganadores posen para la foto de familia abrazando a sus Goya. Después, en un mes, toda esta vorágine no será más que un recuerdo brillante para todos ellos. «Esto es muy bonito, pero no creo que lo eche de menos cuando haya pasado. Ahora lo que echo de menos volver a mi mundo y tener un poco de rutina, y cuando la tenga querré volver a esto. Es curioso, pero es la vida», confiesa cargada de sinceridad y humildad Carla Simón, agotada por tanto tiempo de promoción y eventos para una directora novel.