Zona hostil (***): Legionarios en Afganistán

La película se adentra en un terreno casi desconocido para el cine español: la aventura bélica

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Terreno casi desconocido para el cine español: una aventura bélica, protagonizada por actores y actrices españoles, cuya acción transcurre en Afganistán (se rodó en Almería), que trata sobre un suceso ocurrido entre las tropas destinadas allí, que no busca segundas lecturas ni análisis ideológicos sobre el conflicto bélico, que tiene una sorprendente musculatura técnica, pericia narrativa y que ha sido dirigida por Adolfo Martínez Pérez, debutante en el largometraje, español nacido en los Estados Unidos y con una prestigiosa filmografía como dibujante de storyboards en una veintena de títulos, como «El libro de la selva», «Oblivion», «Terminator: Salvation» o «Los ángeles de Charlie».

Datos que sirven para comprender por qué «Zona hostil» es una película especial dentro de nuestro panorama cinematográfico; de hecho, se guarda todo el pesado embalaje melodramático y doctrinal que suele acompañar por aquí a este tipo de cine, aunque en su arranque se permita el gesto de una mirada «activa» en la penosa secuencia en que Ariadna Gil, capitán médico de la historia, pelea por mantener las constantes vitales de un niño herido. El grueso de la trama, la intención de la cámara y la interpretación de los actores están al servicio de un potente relato de acción, de una operación de rescate, con despliegue táctico y con mucho aparato de helicópteros y munición (aunque, claro, después de ver las maniobras de las walkirias en «Kong: La Isla Calavera», la cosa se queda en un como andar por casa), y que nunca afloja ni en interés ni en tensión.

Resulta curioso ver lo bien que se desenvuelven en su vestimenta y rango militar todos los actores, a pesar de lo inhabitual de su imagen en tales menesteres, como la propia Gil, o Ingrid García Johnson, Roberto Álamo, Antonio Garrido y demás, y lo bien que se incorpora en físico y espíritu a su cliché Jacobo Dicenta.

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