Gran Hermano Revolution

«Gran Hermano Revolution»: Aburrimiento sin sorpresas (por ahora)

Telecinco decidió transmitir el casting en directo

Twitter: @ghrevolution
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Anoche regresó a la parrilla «Gran Hermano» y, con él, su plantel de personajes dignos de estudio. A tenor del primer programa, en el que cien aspirantes a concursantes buscaban su hueco en la cotizada casa de Guadalix, parece que la organización optó este año por no «pillarse los dedos» con el casting, el error que llevó al espacio a apuntar su peor dato histórico durante la anterior edición. Así fue y, por ello, entre aquel centenar de aspirantes a famosos había de todo: un hombre que ha pasado 26 años descalzo, una joven que posee un burro como mascota o una estudiante que se hace llamar la «Paris Hilton» española y que se presentó en la casa con su perro, Coco Chanel.

No era fácil competir con «MasterChef Celebrity», así que Telecinco decidió anoche organizar un ingente casting en directo e ir introduciendo en la casa, con cuentagotas, a los concursantes que formarán parte de la edición definitiva de «Gran Hermano Revolution». El resultado no fue bueno. El público, sin ir más lejos, no dudó en echar en cara a la organización que aquellas cien personas llevaran 48 horas conviviendo en el programa a sus espaldas y que, por ello, se le privara de esos primeros minutos en que unos y otros se ven las caras por vez primera y comienzan a perfilar estrategias.

La gala, además, fue plana y aburrida, pues lejos de ser testigos de las primeras interacciones entre los habitantes de Guadalix, los televidentes asistieron a la elección en directo de los concursantes algo que, pasada la primera hora de programa, comenzó a volverse tedioso. Parece, a tenor de las primeras impresiones, que Telecinco ha optado por fiarlo todo al casting sin olvidar que, tras 17 años de emisión, el espectador ya reclama algo más. Supone, sin duda, un tanto para la cadena de Mediaset que el formato «Gran Hermano» haya permanecido tanto tiempo en antena manteniendo dignas cuotas de audiencia, aunque es un hecho que el concurso tendrá que ofrecer algo más que «frikismo» si quiere ganarle la batalla a los «bombazos» de programación que la competencia ha previsto para estos meses.

La cadena lo tiene difícil, pues desde ayer afronta un duro reto incluso a la hora de competir contra sí misma: tan solo unos meses atrás vimos a Gloria Camila y Alba Carrillo llegar a las manos entre un par de cocoteros. A ver cómo superan eso.

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