La Voz de Cadiz
Jueves, 2 de marzo de 2006
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El debate está en el nivel
No está muy claro si hay muchas chirigotas realmente buenas o un elenco que mantiene una calidad más o menos pareja. Se sigue echando de menos el clásico «pelotazo»
GRACIAS A ZAPATERO NOS DIMOS EL SÍ QUIERO. La mejor aportación provincial del concurso. /C. ROMERO
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Este año ha sido la confirmación definitiva de un debate que hace tiempo corre por los mentideros carnavalescos. ¿Hay un gran nivel en chirigotas? o ¿hay varias chirigotas con una calidad aceptable y pareja y lo que existe realmente es un gran competencia? Cada vez parece más claro que se está imponiendo lo segundo. Para empezar falta el clásico «pelotazo» ese que perdura durante los tiempos como ocurrió con Los cruzados mágicos, Los combois da pejeta o Los borrachos, por poner tres ejemplos significativos y recordados.

Una cosa parece clara: hay chirigotas que tienen una calidad media superior a la de las demás, pero entre ellas no hay muchas diferencias. Basta echar un vistazo a las quinielas previas a los días de la Final para comprobar que muy pocos aficionados coincidían en sus pronósticos. Salvo en los casos del Sheriff y el Yuyu, en los que prácticamente había unanimidad, muy poca gente estaba de acuerdo en el resto.

Si anteayer señalábamos que los coros buenos eran siempre los mismos, hay un dato revelador que demuestra que en la modalidad de chirigotas sucede exactamente lo contrario. En 2006 sólo han repetido dos chirigotas en la Final, la del Selu y la Sánchez Reyes y Aragón Becerra. Esto viene a reafirmar lo anteriormente reseñado sobre la enorme competencia, ya que algunas de las que son buenas al año siguiente ni siquiera llegan a la Final.

Indicustible

La puntuación final del jurado del concurso de agrupaciones del COAC no ha dejado lugar a muchas dudas. El reinado de los aguafiestas ponemultas del Sheriff ha sido indiscutible. Desde el primer día la idea caló en los aficionados y a partir de ahí todo ha venido más o menos rodado.

Algo similar, aunque a una cierta distancia, ha sucedido con Los que no paran de rajar, el grupo del Yuyu, cuya presencia en la gran noche también se daba casi por segura.

Entramos en una de las sensaciones de certamen, la chirigota de los miopes sevillanos. Bien es cierto que poseían una calidad media importante pero se han aprovechado, en parte, de esa gran «novelería» que hay en Cádiz muchas veces. Conscientes de ello en la Gran Final se metieron al público con el segundo pasodoble de esos de «vellitos de punta». Lo más curioso es que el Canijo de Carmona no consiguió entrar con los grandes pese a sus múltiples intentos y esta agrupación sevillana lo ha logrado a la primera.

El cuarto y quinto premio ha sido para los repetidores del año pasado, Robinson de la Isla y Los que cosen pa la calle, respectivamente. Los primeros pese a llevar un gran pasodoble no han terminado de cuajar. Si ha sido más sorprendente el caso del Selu, al que muchos situaban más arriba. Parece evidente que no ha sido muy del gusto de los que puntuan ese estilo tan heterodoxo que posee la chirigota.

Mención aparte merece lógicamente la descalificación de la chirigota de Manolo Santander y El Libi. En este caso el jurado optó por la opción salomónica, ya que si se hubiese aplicado el reglamento de forma tan estricta como con la comparsa de Los Molares, lo lógico es que hubiesen abandonado el escenario antes de tiempo. Obviando lo del epílogo, la agrupación no tiene desperdicio y ha tratado con mucha sutileza un tema muy de Cádiz.

Semifinalistas

Entrando en el pelotón de las que se quedaron a las puertas de la Final habría que hacer algunas consideraciones. En primer lugar, el bajón experimentado por el grupo de Los Carapapas. En clasificatorias cautivaron por la música, pero una vez que entraron en juego las letras se volvió a advertir, como hace unos años, la falta de gracia y el tono quizás demasiado serio de algunos pasodobles.

Entre las grandes decepciones habría que colocar a los móviles del Canijo. No es muy normal que después de ganar un primer premio se quede tan atrás en la clasificación. De todas formas ya se intuía que la agrupación había perdido calidad en el primer pase, pese a que se superaron mucho en la segunda actuación de semifinales. Otro fracaso bastante sonado ha sido el de Aragón Becerra en ese experimento de unirse con Juanlu Cascana.

Pequeños sinsabores para el Love y su gente y Vera Luque. En el caso del primero es posible que la fijeza en el tipo haya eclipsado el buen repertorio, mientras Tarzán casi cavó su fosa en la segunda semifinal.

En el apartado de sorpresas agradables, los indios del Falu, Rivas, Habichuela y Manolín Gálvez, quizás de lo mejor que se ha podido oír este año. También podríamos incluir a las chirigotas de Quique el Remolino y El Lacio. Sigue instalada en una preocupante medianía la chirigota del Noly, varios años apartada de la Final.

Finalmente, no habría que olvidar el batacazo sufrido por la chirigota de Luis María Rodríguez, ¿Qué vergüenza de chirigota!, que ni siquiera alcanzó las semifinales.



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