El primer gran proyecto turístico de la ciudad verá por fin hoy la luz. Tras varios años de espera, el campo de golf abrirá sus puertas hoy con la llegada de sus primeros visitantes, procedentes principalmente, según la dirección del campo, de Alemania.
Así, el Villanueva Golf Resort se ha convertido en una realidad, aunque en primera instancia sólo se ofertarán al público nueve hoyos, en tanto que para disfrutar del resto habrá que esperar hasta final de mes. Mientras, la inauguración oficial se reservará para finales de la primavera donde se espera contar con la presencia del presidente de la Federación Española de Golf.
La intrahistoria del campo de golf se remonta a finales de la década de los ochenta, cuando el Ayuntamiento, regido ya por José Antonio Barroso, ideó la construcción de un campo de golf, aunque no en los terrenos actuales de Villanueva, situados a la espalda del barrio Jarana, sino en la fincaLa Zarza, lugar que desestimó el gobierno municipal tras un litigio con la Junta de Andalucía que se prolongó hasta el año 1999.
Desde el Ayuntamiento, para no quedar por detrás de las múltiples localidades que habían caído en las redes de este deporte, en el año 2002 se aprobó la modificación puntual de 55 hectáreas de la finca Villanueva, terreno donde está ubicado el complejo deportivo.
Con la puesta en marcha de este proyecto, que cuenta con una inversión cercana a los ocho millones de euros, desde el Ayuntamiento se espera conseguir la máxima rentabilidad, ya que a la instalación deportiva se le unirá un hotel de cinco estrellas y un amplio complejo residencial.
De esta forma se confirma el cambio en la sociedad puertorrealeña promovida por Barroso que, consciente de la caída del sector naval, ha decidido apostar fuerte por el sector servicios y el turismo como motores del futuro local.
La demora
La instalación ha sufrido un importante retraso sobre la fecha de apertura anunciada en julio. Así, a comienzos del verano se aseguró que el complejo deportivo estaría listo para el 3 de diciembre. Finalmente las inclemencias del tiempo retrasaron la apertura hasta el 15 de febrero, aunque las precipitaciones caídas en enero volvieron a aplazar la puesta en marcha del campo.