La Voz de Cadiz
Miércoles, 1 de marzo de 2006
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Sigue teniendo un gran sitio
Pese a que se sigue vendiendo que el nivel de chirigotas es superior al del resto de las modalidades, los «tristes» pueden seguir presumiendo de una calidad media más que aceptable en el conjunto del concurso
LA CALDERA. Repitieron el triunfo de hace dos años. /CARMEN ROMERO
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«Si la comparsa se admiró, ahora es la oveja negra, se critica que está politizá y sobran las tristezas». Lo que acabo de escribir es parte de un cuarteta del popurrí de la comparsa de los Hermanos Alcántara, Nos quedamos de piedra, con la que lograron el primer premio en el año 1989.

Pasados 17 años hay una especie de corriente que se empeña en destacar que la comparsa sólo sirve para hacer llorar, que su nivel no es tan fuerte como el de chirigotas y otra serie de comentarios que sólo tienen por objeto desprestigiar a los que no entienden la fiesta sólo como un motivo para hacer reír.

Hay varios datos reveladores que sirven para contradecir a los partidarios de esta teoría. Por un lado, regularmente, las comparsas mantienen un nivel medio más que aceptable. ¿Qué se quiere decir con esto? Pues que es mucho menos cansino para el espectador tragarse una actuación de una comparsa mediocre que una de una chirigota mediocre. Otras cifras que sirven para avalar esta teoría. A semifinales accedieron un total de 20 comparsas, por 19 chirigotas. Por último reseñar que salvo el caso del Sheriff, que ha sido espectacular, la suma de los puntos logrados por el resto de agrupaciones finalistas ha sido casi pareja en estas dos modalidades.

En resumidas cuentas, la competencia y el nivel del que tanto se habla en chirigotas se da también en comparsas, aunque quizás eso no venda tanto y por eso no se refleje públicamente con tanta insistencia.

El concurso de comparsas

Entrando en el certamen de agrupaciones que finalizó en la madrugada del pasado sábado, hay un dato que no escapa a nadie: las cinco finalistas estaban cantadas casi antes del segundo pase de semifinales. No hay más que mirar las quinielas que se hacían en los días previos a la Final para comprobarlo. Las cinco que todo el mundo tenía en mente, son las cinco que finalmente estuvieron presentes en la noche del viernes. Y los comentarios no sólo provenían de aficionados en general sino de personas curtidas en la fiesta y con experiencia más que sobrada en el concurso. Vamos de fuentes fiables.

Dejando a un lado este dato podemos decir que la comparsa de Joaquín Quiñones ha sido la que ha dosificado, o quizás sabido dosificar, mejor sus fuerzas. Impresionaron mucho en clasificatorias con su pasodoble a Farruquito y a partir de ese momento se fueron viniendo arriba. Es más para muchos antes de la Gran Final ya eran los ganadores.

No podemos decir exactamente lo contrario pero casi en el caso de La Cuadrilla. Impresionaron el primer día por su puesta en escena, todo unido al efecto psicológico que tuvo la actuación de un Subiela que el día anterior había dicho que no iba a cantar. Sin embargo, como ya les sucediese el año pasado con El Espíritu de Cai fueron cediendo terreno, siempre a nivel de respaldo popular. Sin embargo este año les ha costado el primer premio pese a ser la comparsa más original.

Luis Rivero y su gente sigue a lo suyo que no es otra cosa que acumular finales y premios. En cuatro años han logrado cuatro galardones diferentes: un primero, un sexto, un segundo y un tercero. Son por ello los más «regulares» del concurso. También se demuestra que traiga la idea que traiga el autor siempre gusta a respetable y jurado.

El caso de Los Parias ya lo conocemos. Aragón Becerra sigue abonado a la polémica, pero también a un gusto musical muy difícil de igualar. El famoso pasodoble de la Escuela del Carnaval podrá tener muchos detractores, sin embargo, te puede llegar a gustar aunque sólo sea por la música.

Finalmente, La quintaesencia, venerada por muchos y criticada por otros tantos, ha cumplido con gran parte de sus expectativas, que no eran otras que estar en la Final después de lo del año pasado. Tuvieron el inconvenente de cantar los últimos pero lo hicieron muy bien y con aliciente añadido de la originalidad del cuplé sobre la descalificación de la chirigota de Manolo Santander y El Libi.

Las semifinalistas

Si entramos a analizar lo realizado por las que se han quedado en semifinales también hay varios datos a tener en cuenta. Por un lado, destacar que ha sido el año de Juan Fernández. Ya no sólo ha colado a dos comparsas en semifinales, sino que incluso con Los elementos ha estado a punto de meterse en la Gran Final. De hecho se ha quedado a las puertas.

Una de las grandes sorpresas que ha deparado la clasificación final ha sido el puesto ocupado por la comparsa de Pedro el de Los Majaras. Es evidente que está a años luz de aquellos grupos que nos cautivaron en la década de los 80, pero no es menos cierto que ha causado cierta extrañeza que hayan terminado en un lugar tan retrasado en este ranking.

En el polo opuesto, se sitúa el grupo de Pepe El Caja. Curioso lo que sucede todos los años con esta agrupación. Parece que no termina de romper, no levanta al teatro con la fuerza que lo hacen otras, sin embargo siempre suele gustar al jurado y acaba obteniendo, como a mí me gusta decir, diploma olímpico.

En el apartado de pequeños fracasos hay dos que sin duda merecen reseñarse. Por un lado el del Luis Ripoll. El clásico y minucioso autor, ha sufrido un batacazo con La voluntad para los artistas, entendiendo siempre batacazo como perdida de puestos con respecto a El Torreón de los Mengues. Sus comparsas están mejor afinadas que ninguna, pero no acaban de entrar por los oídos de un jurado que no termina de ver a sus grupos. Por otro, uno que estaba más o menos cantado como el de la comparsa de Pedro Romero. Tras su actuación en clasificatorias no dejaron un buen sabor de boca y para muchos no hubiera sido una sorpresa que no hubiesen accedido a semifinales.Una vez dentro se esperaba mucho más de ellos, pero finalmente han quedado como una comparsa mediocre como asi atestigua la clasificación final del concurso.

Si había algo que caracterizaba a la modalidad de comparsas era el retorno del apellido Pecci en sus dos versiones. Pecci Piniella y Sevilla Pecci. En ninguno de los casos sus comparsas han desentonado pero tampoco han mostrado un nivel que les hiciese merecedoras de estar en la Gran Final

El gran cajonazo

El gran cajonazo del concurso no se ha situado en el pase a la Final sino en el veredicto del jurado previo a las semifinales. Este año había mucha expectación por seguir a la comparsa de Barbate, bajo la denominación de La clase obrera. Gustaron mucho al público y para el personal especializado eran fijos por los menos en semifinales. Sin embargo sorprendentemente sólo cantaron una vez en el Falla.

Otro caso reseñable de los que se quedaron en la primera fase lo representa la comparsa Guerreros del Sol, el grupo de Claváin. Según su propio autor venían mejor que nunca aunque el fracaso a nivel de clasificación final ha sido estrepitoso.

Este análisis no puede terminar sin hacer referencia a las comparsas femeninas. Mejor la de Juan Fernández y muy aceptables las dos que se quedaron en clasificatorias.



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