Coros. Barras. Erizos. Disfraces. ¿Que buen tango, quillo! Tortillitas de camarones. Moscatel. Papelillos. Cervecita fría, ¿échame una, pisha! Coloretes. Gafas de sol. Muchedumbre, déjarme pasar pallá, home. Ilegales en las esquinas. Papelones de pescao frito. Tangos. «¿Qué bonito es esto del carrusel en la plaza!» comenta un visitante despistado. No, señor, no se equivoque usted, esto no es la plaza, pero ¿cómo explicarle a alguien la diferencia entre uno y otro cuando el carrusel de Puerta Tierra tiene los mismos ingredientes?
El ya tradicional carrusel de extramuros sigue ganando adeptos año tras año. A este aumento paulatino de la afluencia de aficionados hubo que sumar que ayer se trataba de un día festivo en toda Andalucía, por lo que el número se incrementó aún más. Por ello, se podían contar por miles las personas que se acercaron a disfrutar de la fiesta a partir del mediodía.
Es verdad que faltaron algunos coros muy representativos de nuestro Carnaval, como los tres primeros clasificados del concurso oficial. Pero no es menos cierto que los que participaron en el carrusel se dejaron las gargantas un día más e hicieron que nadie echara en falta a los que no acudieron a la cita.
De esta forma, un total de diez bateas participaron en el carrusel beduino.
Partiendo de Guillén Moreno en dirección a La Curva, vía Avenida Segunda Aguada, partía Con mucho gusto la batea de los coristas isleños que más saben de cocina. Tras ellos, los viñeros Hechos en Cai regalaban un día más sus coplas a unos aficionados entregados, que se agolpaban junto a la batea para no perderse ni un detalle del repertorio de uno de los coros con más historia del Carnaval gaditano.
De esa misma dirección partían Los supervivientes del Café del Puerto, y tras ellos los coristas de La Habana es Cai.
Los últimos en salir de esa dirección eran los simpáticos duendes de La tropa del parque, que hicieron las delicias de niños y mayores con sus letras y con sus divertidos tipos. Puedo jurarle al que me critique que mi tango sigue firme defendiendo a Cai porque esta tropa no va a rendirse, afirman. Y gracias a esto Cai puede sentirse más segura que nunca en su ya larga vida, porque los tangos de estos duendes son de grandísima categoría.
También acercándose a La Curva, pero partiendo desde la zona opuesta, hacía acto de aparición el multicolor coro de Juan Antonio Lamas y Antonio Segura, En la calle nos vemos, nunca mejor dicho.
¿Cuándo darán a luz las coristas embarazadas? Barrigón en ristre, las niñas del coro de José Manuel Valdés y Manolo Guimerá seguían saltándose la regla y acercando con humor su buen repertorio a todo aquel que se acercara a disfrutarlo, aunque seguramente alguno se mantuvo lejos de ellas por temor a verse descubierto durante su actuacción y tener que oír aquello de mira, niño, ese es tu padre.
Partiendo de la misma dirección, La Barcarola se adentraba en la marea humana, entre la que atracaba cada pocos metros para hacer desembarcar sus coplas. Este buen coro isleño encalló en el concursó oficial del Gran Teatro Falla, pero sigue navegando firme en las calles en busca de su puerto. Y no es de extrañar, porque en su estribillo se quedan con una cervecita y un buen papelón de chocos, por lo que no les faltan los víveres a bordo y están preparados para afrontar una y mil travesías carnavaleras más antes de arribar su destino.
El Fiestón más pagano del Carnaval de Cádiz y el coro ilegal de Luis Frade eran los que seguían a los barqueros venecianos, haciendo llegar su arte a los asistentes.
Pero no solo los coros tuvieron el protagonismo de la jornada, ya que también numerosas chirigotas ilegales se participaron en la fiesta. Por si fuera poco, también se dejó ver en el carrusel alguna que otra agrupación oficial, como Los que viven dercarajo, Las españolas y el cuarteto junior Siempre viviendo del cuento, que divirtieron al público como mejor saben.