La Voz de Cadiz
Martes, 28 de febrero de 2006
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CÁDIZ
CÁDIZ
Magistral Yuyu
Debido a la demora del chirigotero, su alter ego comparsista 'el Chano de Cai', realizó un genial pregón repasando una particular historia de Cádiz y su Carnaval, actuando La caldera y Los que no paran de rajar
En el mismo escenario donde minutos antes había sido elegida la Diosa del Carnaval 2006, hacía aparición el tan esperado pregonero de nuestro carnaval, José Guerrero Roldán, Yuyu. Con una tela negra que cerraba el escenario y que dejaba ver la Casa Pemán y el Casino, el único adorno existente sobre el escenario eran unos micrófonos, que más tarde servirían para los grupos que iban a cantar. Así hizo su aparición el chirigotero, ¿Pa qué más adorno!

Pero no, nos equivocamos. No subió Yuyu, sino su alter ego, Sebastián Gómez Piedrapico, más conocido como Chano de Cai. Éste no perdió ocasión para tirar por tierra, en cuanto abrió la boca, al director del programa El pelotazo de Canal Sur. Con la vestimenta de su última agrupación, la recordada Tampax Goyesca dijo «llevamos esperando al Yuyu desde el sábado por la noche y es que duerme más que un koala anestesiao». Las risas del respetable hicieron pensar a más de uno que el pregón no se olvidaría en mucho tiempo.

Chano siguió su criticación hacia el joven chirigotero añadiendo con su típico acento de cangrejo moro de la baja mar, «os lo tenéis merecido, por hacerle caso a un niñato que lo único que ha hecho son cuatro chirigotas descafeinadas y mojoneras», y remató «me resulta indignante que nadie se acuerde de los auténticos carnavaleros como por ejemplo...yo». Así se presentaba al respetable el mítico comparsista, haciendo las delicias del público, pues recordó momentos de su vida, como el mismísimo instante de nacer, cuando «en vez de llorar le hice el contralto a una cinta de Raza Mora que tenía puesta el anestesista», o aquella otra cuando «de pequeño los niños le pedían a los Reyes Magos un Scalextric y yo la erizada y ostinada de los clic de famobil».

A estas alturas Chano, ya se había llevado de calle a las miles de personas que se concentraban en la plaza San Antonio y calles adyacentes. La tardanza del Yuyu obligó a Chano a comenzar el pregón, en el cuál dio una visión muy particular de la historia de Cádiz y su carnaval. Para dicha tarea se sirvió de la comparsa de Joaquín Quiñones, La caldera, así como de la chirigota de Yuyu Los que no paran de rajar. El Chano desglozó su curriculum carnavalesco donde podemos destacar Los barnizadores de caparazones de tortuga o Los domadores de boquerones en vinagre. Antes de comenzar el repaso histórico advirtió «que no lo hago por dinero en metálico, me da igual en cheque». Según Chano el carnaval gaditano comienza con el inicio de los tiempos, y en la Biblia ya hay referencias de ello, ya que «a Eva y Adám les dieron un par de entradas para el paraiso, por lo que hay que pensar que el Teatro Falla ya existía de antes». Incluso la reventa es de esta época, «fue David, quién mató a un goliat de una pedrá, por haberle vendido dos entradas falsas de palco platea». Más risas del respetable cuando el surrealista comparsista admite que todo esto ocurrió en el año 1445 antes de Faly Mosquera. A Cádiz la fundaron los fenicios, y de esta manera la comparsa de Quiñones canta un pasodoble de Los pescadores fenicios de Enrique Villegas de 1987.

Por aquél entonces Cádiz, que se llamaba Gadir, era muy parecida a la ciudad actual, pues tenía menos trabajo que el fotógrafo de la Biblia. Chano nos habla de losdos tumbas antropoides que dejaron los fenicios porque pesaban mucho y de nuevo la comparsa canta un pasodoble, esta vez de Paco Alba, Corrusquillos Gaditanos. Ahora comienza a hablar del Cádiz romano, donde se hizo edificaciones de consideración, como el Hotel Roma. Incluso se acuñaban monedas como el siertersio, que más tarde dio lugar a esa costumbre tan gaditana como es la siesta. Golpe tras golpe el público incluso llegó a parar en varias ocasiones al suplente pregonero por el derroche de humor particular y un tanto surrealista. Ayer también asistimos al descubrimiento del inicio de la Galerada Popular, pues cerca de la Peña los Pitirolos había un muelle donde mandaban a los gaditanos a galeras por no pagar los tributos.Para hablar del Cádiz musulmán la comparsa interpretó un pasodoble de Hombres azules, tras el cual la peculiar historia continuó siendo narrada de forma magistral. En tiempos del Califa Hakim Hayquemamahd los emires recitaban plegarias como aquella tan famosa «Trabajá es pa ná, a vé si se acaban los palaustres pa repellá», a lo que los gaditanos musulmanes respondían «ojaláaaa». Hace la aparición en el escenario la chirigota del Yuyu que canta el homenaje al peo.

Finalmente sube al escenario José Guerrero que se había quedado dormido. Deja a un lado la parte humorística y agradece a compañeros de carnaval y profesión su apoyo. Emocionado finaliza un pregón que dificilmente se olvidará.



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